Jean Duchesne († 1654)

Mitxel OlabuénagaBiografías de Misioneros PaúlesLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Desconocido · Traductor: Máximo Agustín, C.M.. · Año publicación original: 1898 · Fuente: Notices III.
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Los sentimientos expresados por san Vicente a la muerte del Sr. Jean Duchesne se explican por la confianza que había demostrado a este generoso Misionero cuya vida había estado llena de actividad y de dedicación, a pesar de una salud vacilante.

Le destinó para ser el consuelo de los consoladores de los pobres esclavos, en la tierra de África. «Os ruego, le escribía un día,  que ofrezcáis el estado de vuestra persona a Nuestro Señor a fin de que os devuelva la salud para ir a visitar a nuestros queridos cohermanos que están en Berbería». Entretanto, el Sr. Duchesne debió curar en Agde a sus cohermanos  enfermos, y en varias cartas san Vicente le expresa su agradecimiento por los cuidados  que les prodigaba sin hacer cálculos.

«No podéis en nada, le escribía, dar un consuelo más grande a mi alma que en la caridad que practicáis para con el bueno Sr. N… -Os agradezco muy humildemente las noticias frecuentes que me enviáis, y pido que sigáis así por el amor de Jesucristo que nos apremia».

Duchesne murió el mes de noviembre de 1654. Algún tiempo después, el santo escribía a uno de los Misioneros de Varsovia estas líneas elogiosas

Sobre el difunto:

«He recibido vuestra carta en la que os quejáis por no haber recibido  comunicación de la muerte del Sr. Duchesne; si así es, ha sido una torpeza mía, el exceso de dolor que he tenido me ha hecho tal vez olvidarme de ello.

Es verdad pues, Señor,  que Dios ha querido disponer de este servidor suyo, que ha sido una de las grandes pérdidas que podía sufrir esta pequeña Compañía. Ha sido de su agrado llevárselo, en Agde, a consecuencia de una enfermedad epidémica de dos meses. Yo le había escrito en dos ocasiones para que se retirara de este aire malo a una casa que fuera de su gusto; pero se excusó, no queriendo abandonar a su familia que estaban todos enfermos, de manera que debieron contratar a una persona de fuera para asistirlos. En cuanto a deciros la pérdida que hemos tenido, sea suficiente con ver el conjunto de todas las virtudes convenientes a los misioneros, su gran celo, su mortificación, su candor, su firmeza, su cordialidad, la gracia que tenía en las predicaciones, en los catecismos, en los ejercicios de los ordenandos, el afecto a su vocación, su exactitud en la observancia de las reglas y de las costumbres de la Compañía, y las demás virtudes requeridas en un misionero; ésos solamente pueden juzgar de la gran pérdida que hemos sufrido. Hemos tenido dos o tres conferencias sobre sus virtudes, en las que se dijeron maravillas sorprendentes por los que le habían conocido más en particular. Nunca he visto más fervor que el que se vio  en las conferencias sobre este siervo de Dios. Se han citado actos de virtud señalados, hasta heroicos, de mortificación y de humillación que practicaba con aquellos a quienes creía haber molestado. Mandaré a los que han hablado que escriban lo que han dicho, para que pueda yo enviarlo». (Estos relatos edificantes no han sido redactados o no se han conservado.) – Cartas de san Vicente.

Un hermano coadjutor del mismo nombre, Jran Duchesne, nacido en Lorena en 1622, mereció ser alabado por san Vicentey citado por él como modelo de entrega. Había sido cautivo en Berberíay rescatado por el cónsul por el celo que le animaba en sus empleos entre los pobres esclavos.

Fue enviado más tarde a Agde, luego a Saintes, donde murió el 22 de diciembre de 1654. –Conferencias de san Vicente de Paúl. [124]

 

 

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