Jean Couty (Séptimo Superior General) (1667-1746)

Mitxel OlabuénagaBiografías de Misioneros PaúlesLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Desconocido · Traductor: Máximo Agustín, C.M.. · Año publicación original: 1903 · Fuente: Notices, IV.
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Nacido en Troyes, el 18 de febrero de 1667, el Sr.  Couty entró en el seminario interno de San Lázaro. El 29 de octubre de 1684; allí hizo sus votos el 30 de octubre de 1686.

El Sr. Couty fue, durante muchos años, secretario de la Congregación. Cumplía aún este oficio importante, cuando se reunió la Asamblea general de 1711, a la que asistió, en calidad de deputado, y que le nombró tercer asistente. El Sr. Bonnet debió darle un sustituto en este cargo, en 1714, vista su ausencia prolongada a causa del gran asunto de la beatificación de san Vicente de Paúl. Desde 1712, recibía las deposiciones de los testigos y, en 1713, escribía de Roma que la eminencia de las virtudes del siervo de Dios y las disposiciones favorables del papa y de los cardenales acelerarían la conclusión de la causa. El Sr. Couty prosiguió todos los detalles con una inteligencia notable, y un celo con el que su corazón inflamaba los ardores y aseguraba la constancia. Se sabe, el breve de beatificación intervino en 1729, el 13 de agosto. El Sr. Couty había podido asistir, como segundo asistente, a la asamblea general de 1724.

El asunto de la beatificación acabado, el Sr. Bonnet pensó, poco después, en el de la canonización. Daba, en 1731, las razones que justificaban la continuación de esta segunda causa. Se pusieron manos a la obra. El Sr. Couty se entregó de lleno, y tuvo la insigne felicidad  de verla totalmente terminada, el 16 de junio de 1737, fecha de la bula de la canonización un poca más de un año después de ser elevado al generalato. Su carta que hace saber a la Compañía la conclusión de una causa tan querida, desborda de alegría y de gratitud.

Durante todo el tiempo de su administración, el Sr. Couty se dedicó principalmente a prevenir o a desarraigar los abusos que podían deslizarse en la Compañía, y en desarrollar en sus miembros las virtudes de las que deben estar animados. Sus palabras con un tinte de austeridad expresan de una manera clara y precisa el deseo ardiente que tenía de ver a todos los hijos de san Vicente animados de su espíritu e imitadores de sus virtudes.

El Sr. Couty murió el 4 de agosto de 1736, en los sentimientos de una eminente piedad, después de una languidez de varios meses y una agonía de ocho días. – Recueil des circulaires, t. I, p. 437.

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