La casa de Stradom, en Cracovia, perdió a un excelente superior, el 13 mayo de 1777; era el Sr. Jacques Wlodarski, que allí murió a la edad de sesenta y dos años, teniendo cuarenta y cuatro de vocación. Fue superior de esta casa durante cerca de veinte años y, en 1776, había pedido con insistencia verse libre de su cargo. Se puede decir que fue un buen superior con toda la fuerza del término ; tenía, para con todos, una bondad verdaderamente paternal ; poseía como recompensa su estima y su amor que le atraía su virtud más que la superioridad de su cargo, Su bondad, sin embargo, iba siempre acompañada de prudencia, su gran cuidado sobre todo era que, en la casa confiada a su dirección, reinara la más estricta regularidad ; su vigilancia en este asunto era continua, lo mismo que sobre todo lo que se refería a lo temporal de la Congregación. Conservó en esta casa el buen olor de virtud que la embalsamaba desde un comienzo.
En cuanto a los bienes de la Congregación se consideraba como el administrador y no como el dueño; no obstante, él los cuidaba con más solicitud que un particular hubiera cuidado los suyos. Cuando entregó su dimisión, dejó su casa en un orden perfecto ; pero, al cuidar de estos bienes, no se olvidaba de los pobres ; cuanto más le daba Dios, más liberal era para con los desdichados. En Cracovia, había muchos religiosos mendicantes; cuando llegó la Revolución, mantuvo a un buen número de ellos, en Stradom, y como no podía ya ser suficiente, intercedió por ellos ante los grandes; por lo cual, después de su muerte, varias órdenes religiosas celebraron servicios por él en sus iglesias.
Este hombre, tan consumado en virtud, viendo debilitarse su cuerpo comenzó desde el año 1760 a pedir verse libre del cargo de superior, no para huir del trabajo, sino para tener el tiempo de prepararse a la muerte. No condescendieron en un principio a sus deseos. Sin embargo, ante sus instancias urgentes, acabaron por enviar a un reemplazante; él continuó viviendo en la misma casa como simple particular, y dio en esta ocasión hermosos ejemplos de virtud; en efecto, entregó todos sus poderes a su sucesor con la más edificante y la más conmovedora humildad, confesándole ante toda la comunidad su entera obediencia. Después de lo cual, tuvo cuidado de borrarse en todo, apenas se le podía convencer de que se guardara los objetos más necesarios: no quería ya mezclarse de lo que tenía que ver con la dirección de la casa, pedía permisos por el más minucioso detalle, y se ofrecía a tener parte en el trabajo, hasta para ir a misiones.
Dios se contentó con su buena voluntad y, después de recibir los sacramentos, expiró el 13 de mayo de 1777; el 16, el Sr- Ostrowski, canónigo de la catedral, celebró sus funerales en presencia de todos los prelados y canónigos del capítulo.
Cuando, en 1772, había tenido lugar el primer reparto de Polonia, la Galicia habiendo caído bajo el poder de Austria, las casas de los Misioneros fueron disueltas por las ordenanzas de Joseph II, que rompían toda relación con los superiores extranjeros.
Cracovia, sin embargo, no había caído en poder de Austria, gracias a la valiente defensa de su castillo, donde algunos bravos oficiales franceses sostuvieron un largo asedio, y conservaron con ello esta ciudad a la dominación del rey de Polonia. Pero las dos casas de los Misioneros no sufrieron menos, ya que encontrándose sus bienes al otro lado del Vistula, en la parte que había tocado a Austria, ellos no podían sacar nada; había prohibición expresa de dejar salir ningún género y ninguna suma pecuniaria [603] de ese territorio, y esta prohibición era absoluta e inviolablemente observada. De esta manera los Misioneros se vieron reducidos a los más angustiosos extremos.
En la época del tercer reparto de Polonia, en 1795, Cracovia cayó bajo la dominación de Austria. Entonces, la erección de un seminario general según el sistema josefino y la prohibición de dar misiones dejaron a los Misioneros casi sin funciones, y su inutilidad forzada anunciaba una próxima supresión; había perdido ya la casa de la catedral, no les quedaba más que la de Stradom, donde no tenían ninguna obra que ejercer.
No obstante, en 1802, el gobierno austriaco les confió el seminario académico, y es el único que existe todavía en Cracovia (1863).
Esta ciudad, en 1809, habiendo entrado en el gran ducado de Varsovia, y constituyéndose incluso en república libre hasta 1846, la casa de Stradom ha podido subsistir hasta hoy, mas, como la mayor parte de la diócesis de Cracovia está en la parte que pertenece a Rusia, y como la administración eclesiástica no puede llegar hasta allí su autoridad, se deduce que los seminaristas están reducidos a un número muy pequeño en la casa de Stradom.
En cuanto a la fundación hecha por Mons. Szaniawski para un seminario interno, el capital se había colocado antes al Estado, en Francia. Esta suma corrió la suerte de los demás bienes de la Congregación, y fue confiscada durante la Revolución francesa.
Se ha de advertir que si, en la época del reparto de Polonia, el emperador Joseph II prohibió a los Misioneros toda relación con un superior extranjero, no fue así para las Hijas de la Caridad que se habían establecido en varias regiones de la Galicia. Les permitió conservar relaciones con Varsovia y París, y todas sus casas han podido subsistir hasta hoy (1863). – Mémoires; Pologne, p. 156.







