Hno. Ginés Casasas.—Natural de Planesas, sufragánea de Ososmort, en el obispado de Vich; vio la luz el 27 de agosto de 1738 y fue admitido en la Congregación el 18 de noviembre de 1767, haciendo los votos el 10 de diciembre de 1769. «Fue un Hermano devoto, fervoroso y aplicado al cumplimiento de su obligación—aseguran las Memorias—, por lo que quiso Dios probar su virtud, como la de Tobías y del Santo Job. Cegó, y a pesar de ser la vista una cosa tan necesaria, como cada uno sabe, quedó él con tanta tranquilidad, que no perdió un’ punto de su alegría; y no pudiendo ya hacer otra cosa, se dedicó todo a los ejercicios de piedad y a prepararse para una santa muerte. Era tan caritativo, que de todos se compadecía, y ya que no podía ayudarles de otro modo, lo hacía con sus oraciones. Pero al mismo tiempo era tan humilde, que no quería se compadeciera nadie de él ni que le acompañase. Con la larga costumbre de haber seguido la casa, sabía todos los lugares de ella, y así él solo con su palo iba a la iglesia, a la capilla del rezo, al refectorio, a su habitación de la enfermería y al lugar común sin ir a otra parte de la casa. Y si alguna vez se perdía y alguno le quería acompañar, parecía incomodarse, sintiendo que le sirviesen, aun en tanta necesidad.
Todo el día pasaba orando o rezando el Rosario, el que pasaba aún en tiempo de recreación en el terrado de la enfermería a mediodía y en la capilla del rezo por la noche con licencia de los superiores. Se confesaba y comulgaba cada semana y aún creo dos veces. Tenía un silencio perpetuo y si alguna vez hablaba, era de cosas de edificación. Todo esto no podía provenir, sino de los buenos hábitos que había contraído antes de perder la vista. Con las turbulencias de la revolución constitucional, sus parientes, que le amaban, vinieron a buscarle, y como los demás o huían o se escondían, y el pobrecito no podía hacerlo y quedaba expuesto, a los insultos y malos tratos de los impíos, se le aconsejó se fuese con sus parientes a su casa, en donde sazonado para el cielo, continuando el mismo tenor de vida que en casa y sin dejar el vestido de Hermano, le consumió la vejez y descansó en el Señor en octubre de 1823.»







