Federico Ozanam, Carta 023: A Ernest Falconnet

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Federico OzanamLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Federico Ozanam · Traductor: Jaime Corera, C.M.. · Año publicación original: 2015 · Fuente: Federico Ozanam, Correspondencia. Tomo I: Cartas de juventud (1819-1840)..
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Consejos a Falconnet para su salud, sus estudios y sus investigaciones históricas comunes.

Lyon, 28 de julio de 1830.

Mi querido Falconnet:

He recibido tu carta, que me ha agradado mucho. Lo único que no me ha gustado es que tu salud no haya mejorado de una manera decisiva. Me guardaré pues de pedirle a tu papá que te haga componer un trabajo para el premio, tanto más cuanto que es una cosa absolutamente inútil. Sé muy bien que eso cuesta a la pequeña vanidad humana, pero un hombre maduro y razonable, y que se está preparando para estudiar filosofía el próximo año, debe estar convencido de que una cosa no es útil más que si puede servir al perfeccionamiento estético, intelectual o moral. Ahora bien, te pregunto: ¿un trabajo hecho para conseguir un premio podrá añadir algo a tu gusto literario, a tus conocimientos, a tu virtud? Absolutamente nada. Solo la recompensa que consigas te podría servir de estimulante, podría procurarte un momento de placer. ¿Son esas ventajas comparables con la recuperación de una salud absolutamente necesaria para el desarrollo de la facultades del alma, sin la cual te será imposible consumar la gran obra de la educación y la obra, más importante aún, de tu vida entera? Piensa en que, de todas las clases, la filosofía es la más importante, la que exige mayor asiduidad, y por consiguiente una salud mejor. Haz, pues, una buena provisión de ella: «otiare, quo melius labores»[1]. Sin embargo, como las investigaciones históricas relativas a nuestra gran obra son muy entretenidas, te invito a que te ocupes de ellas con ardor. Me alegra que hayas encontrado l’Histoire des Celtes, de Pelloutier. Léela con interés, pero con precaución, no te fíes de un perezoso espíritu de sistema. Todos los autores que han profundizado en la historia de un solo pueblo exclusivamente, han hecho de ese pueblo el punto central de sus investigaciones, y lo hacen también el punto central de todos sus conocimientos. Quieren hacer entrar todo lo que saben dentro del pequeño cuadro que les ha parecido bien diseñar. Cuando leas la historia de los sirios encontrarás que todo se relaciona con Siria. Si estudias la historia de los vascos de un cierto señor[2], verás en ella que la lengua vasca es la lengua primitiva, la lengua madre. No te preocupes pues por el sistema de Pelloutier, pues los jóvenes no deben ocuparse en sistematizar, sino en adquirir una buena cantidad de hechos que digerirán cuando tengan treinta años.

Sin embargo, conviene que leas incluso los sistemas que encuentres en todos los libros de historia, pues se puede descubrir en ellos algunas veces puntos de vista útiles. Convéncete de que jamás un sistema es del todo falso, pero guárdate bien de adoptarlo entero, e incluso de adoptar lo que sea con demasiada exclusividad. Te lo repito: ocúpate sobre todo de los hechos, toma nota del volumen, la página, el capítulo, la edición, etc., ponlo todo en un cuaderno que luego juntarás al mío, que ya va siendo grueso. Ánimo. Creo que nuestra obra es buena, ella triunfará. He adquirido conocimiento de muchos hechos nuevos, todos útiles para nuestro proyecto: la historia de Caín y Abel en la mitología del Mar del Sur, la Trinidad en las tradiciones escandinavas, etc., etc. Tú mismo has debido de ver algunos hechos muy curiosos en el último número de l’Abeille[3]. El próximo contendrá más consideraciones generales y menos hechos concretos, por razón de la cantidad de los materiales. Se trata de algo verdaderamente inmenso: he tomado nota de más de 300 obras, todas de mucha utilidad para nosotros. El problema será leerlo todo, pero… «Labor omnia vincit»[4]. Creo que haremos un trabajo muy interesante que se venderá bien, y sobre todo que será útil para la religión. El alma está inundada de pruebas y el corazón desborda de gozo; no nos faltarán sentimientos, ellos vivificarán nuestra obra. Será una obra grande, bella y útil, no por nuestro débil genio, sino por la grandeza del tema. Tu papá piensa hacerte venir aquí unos días para consultar a mi padre. Verás también al abate Noirot, que te dará excelentes consejos para las vacaciones. Verás a tu camarada que te quiere.

A.-F. Ozanam.

Tu papá quiere que te diga que tus cartas son muy descuidadas, y que no es de buena educación enviar cartas no cerradas. Yo digo lo que él quiere, y soy y seré siempre tu amigo.

Fuente: Archives Société de Saint Vincent de Paul (copia). • Edición: LFO1, carta 19.

[1]*    «Descansa, para trabajar mejor».

[2]*    Podría tratarse, por la fecha, de la obra Histoire des Basques (Historia de los Vascos), de Jean-Philippe de Béla.

[3]      L’Abeille française publicó, a partir de junio de 1830, un trabajo de Ozanam sobre «La Vérité de la Religion chrétienne, prouvée par la conformité de toutes les croyances» (La verdad de la religión cristiana probada por la conformidad de todas las creencias). Ocupa cinco números (Cf. Galopin, nº 34). Ozanam habla aquí de los dos primeros.

[4]*    «El trabajo lo puede todo». Cf. Las geórgicas de Virgilio, Libro I, verso 145.

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