Federico Ozanam, Carta 0025: A Auguste Materne

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Federico OzanamLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Federico Ozanam · Traductor: Jaime Corera, C.M.. · Año publicación original: 2015 · Fuente: Federico Ozanam, Correspondencia. Tomo I: Cartas de juventud (1819-1840)..
Tiempo de lectura estimado:

Protesta contra los levantamientos revolucionarios. Adhesión a la monarquía legítima.

Lyon, agosto de 1830.

Mi querido amigo:

Sufro horriblemente y aún no te lo he podido decir. He ido a tu casa esta mañana y tú no estabas; he vuelto de inmediato hasta el pie de tu escalera y no me he atrevido a subir, por miedo de molestarte a ti o a tus padres. Y por eso mi corazón está muy mal; necesita expansionarse en el corazón de un amigo.

Acabo de recibir de París una carta de mi hermano, que nos informa de que ha tenido que disfrazarse y dejar el hábito eclesiástico, que ha pasado dos días en trances mortales, que no sabe aún si se debe quedar en los alrededores de París o acercarse a Lyon. Sin embargo, nos dice, empieza a restablecerse la calma, pero momentáneamente. Mi pobre madre se inquieta, está desolada y yo tengo que consolarla. Tengo que encerrar en mi corazón la tristeza que me devora. ¡Oh, amigo mío!

¡He visto cerca de tu casa una proclamación anunciando que Carlos X no puede reinar ya, que el pueblo pone al duque de Orleans en el trono, imponiéndole una Constitución! ¿Y cuál es el artículo de la Carta que permite al pueblo deponer y nombrar? ¿Desde cuándo la persona del rey no es ya inviolable y sagrada? ¿Cómo se atreven a proclamar una tal monstruosidad en nombre de la Carta? Tiemblo de indignación.

Los ministros se convierten en criminales; la Carta los hace responsables; habría que contentarse con desobedecer sus ordenanzas ilegítimas y pedirles cuentas de su conducta, y, en lugar de eso, se cogen las armas, se arroja al suelo la flor de lis, se enarbolan las banderas tricolores y se grita: «No queremos más a Carlos X». ¡No queremos más! ¿Y desde cuándo la voluntad de algunos fanáticos ha sido una fuerza moral? Se me pondrá como objeción la mayoría del pueblo, pero la mayoría es monárquica constitucional y no republicana; y por otro lado, ¿la mayoría de una nación no se extravía nunca? ¿No se extravió el día que aplaudió el golpe que acababa de cortar la cabeza al mejor de los reyes?

¿Con qué derecho unos banqueros, unos miembros de la extrema izquierda, se llaman a sí mismos gobierno? Elegidos por 40 diputados en lugar de por 400, ¿pueden representar a la nación francesa? Y, por otro lado, aun cuando toda la Cámara se reúna entera, ¿de qué derecho podrá tratar sin el concurso del rey y de los pares?

Dentro de nuestra ciudad, cuatro médicos y algunos negociantes pretenden organizar un gobierno[1] y dar órdenes; ¿quién los ha elegido? ¿dónde están sus títulos? Su título es la ambición, y queda revelado el misterio del comité dirigente; hoy lo he visto. Quinientos guardias nacionales van a demandarle sus poderes al alcalde, y le amenazan con que tendrá que dar cuentas. ¿Cuál es el artículo de la Carta que les autoriza eso? Y, sin embargo, gritan: «¡Viva la Carta!» Mi querido amigo, te he expresado mis sentimientos con calor y con toda la franqueza de la amistad; helos aquí en resumen:

Yo quiero al rey Carlos X.
Yo quiero la Carta constitucional[2].
Yo quiero que se ponga en marcha la acusación contra los ministros.
Yo reniego del gobierno provisional.
Yo reniego del duque de Orleans como rey.
Yo detesto todos los actos ilegales que se han cometido.
Yo desapruebo la comisión lionesa.
Yo estimo a la guardia nacional, pero le deseo mejores jefes.
Yo soy y seré siempre súbdito leal del rey legítimo Carlos X.

Yo soy y seré siempre tu amigo.

Tu amigo íntimo:

Federico.

Si quisieras venir a verme unos momentos una vez que comas, me darás un gran gusto.

Fuente: Archives Laporte (original). • Edición. LFO1, carta 21.

[1]      Sobre la revolución en Lyon, ver Mornand, Claude. Une Semaine de Révolution à Lyon en 1830 (Una semana de Revolución en Lyon, en 1830). Lyon: 1831, in-8º. Los cuatro médicos son los doctores Trolliet, Gillibert, Terme y Prunelle. El primero publicó Lettres historiques sur la Révolution de Lyon (Cartas históricas sobre la Revolución en Lyon). Lyon: 1830, in-8º.

[2]*    Cuando Carlos X subió al trono, el 16 de septiembre de 1824, Francia se regía según los principios de la Carta de 1814, firmada por su antecesor, su hermano Luis XVIII. Los gobiernos monárquicos de los dos últimos Borbones intentaron restablecer una monarquía con tendencias absolutistas y limitar el, ya de por sí, reducido poder de las Cámaras.

Después de las elecciones a la Cámara Baja de julio de 1830, Carlos X se enfrentaba a una mayoría liberal moderada. Ante este hecho, decretó las Ordenanzas de Saint-Cloud que: (i) disolvían la recién elegida Cámara, esperando así poder reconstituir una mayoría parlamentaria que le fuese más favorable; (ii) suspendían la libertad de prensa; (iii) alargaban el cargo de los diputados y reducían su número; y (iv) limitaban el derecho de voto, excluyendo a la burguesía. El pueblo de París se precipitó a la calle, alentado por la mayoría de los medios de prensa. Ante la derrota, Carlos X partió al exilio, el 2 de agosto.

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