Eslovaquia: Breve relato histórico de los 75 años de existencia de la Provincia

Mitxel OlabuénagaHistoria de las Hijas de la CaridadLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Varios · Fuente: Ecos 1997.
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Llegada de las primeras Hijas de la Caridad

Las Hijas de la Caridad llegaron a Bohemia en 1857 y a Eslovaquia en 1861, en la época de la monarquía austrohúngara, de la que dependían ambos países. Las comunidades de Hermanas pertenecían, al principio, a la Provincia de Graz (Austria); más adelante, se unieron a la de Budapest (Hungría).

Después de la primera guerra mundial, de 1914 a 1918, se creó la República de Checoslovaquia, que reunía a los checos y eslovacos de la antigua Austria- Hungría.

Erección de la Provincia

La Provincia de Hijas de la Caridad de Checoslovaquia se erigió el 14 de enero de 1922. En aquel momento constaba de unas doscientas Hermanas, repartidas en veintiocho casas. El noventa por ciento de estas Hermanas eran de origen eslovaco y el diez por ciento restante eran de nacionalidades checa, húngara, alemana y eslovena.

Los servicios de que se encargaron en las veintiocho casas, se distribuían de la manera siguiente:

  • en Eslovaquia:

16 escuelas maternales y primarias,

7 hospitales y residencias para personas mayores.

  • en Bohemia:

5 escuelas y orfanatos.

La primera Visitadora, sor Angela Gizela Paczeltova, falleció en el transcurso del primer año de su mandato. Lo que supuso una gran prueba para la nueva Provincia. Su remplazante, sor Bernandina Frantiska Soldanova, y el Director Provincial, Padre Joseph Danielik, tropezaron con muchas dificultades para encon­trar una Casa Provincial. Gracias a la ayuda generosa de las Hijas de la Caridad de la Provincia de Emmitsburgo (USA), se pudo comprar un antiguo castillo en Ladce. Una vez efectuadas las numerosas y necesarias reparaciones, la Casa Provincial se inauguró y bendijo el 19 de julio de 1925.

El Seminario, abierto el 19 de julio de 1922, en Trnava, en una casa propiedad del obispado, pudo trasladarse posteriormente a Ladce.

Al hacerse cargo del poder el régimen comunista, en 1948, dio comienzo el preludio de un éxodo que debía durar cuarenta años y que estuvo marcado por la persecución religiosa y el ateísmo militante. La Provincia contaba entonces con mil doscientas Hermanas repartidas en cincuenta comunidades, que trabajaban en hospitales, escuelas, orfanatos, residencias de ancianos y con los presos.

En 1950, todas las casas y obras religiosas fueron confiscadas. Los miembros de las Congregaciones religiosas, escoltados por fuerzas de la policía, fueron conducidos a campos de concentración para efectuar trabajos en fábricas, en el campo, etc. Los campos de concentración, a los que se había puesto el nombre de «Casas de Caridad», estaban vigilados por la policía. Las condiciones de vida que ofrecían eran con frecuencia inhumanas. Más adelante, hacia 1960, en Bohe­mia, varias Hermanas tuvieron la posibilidad de servir en establecimientos del Estado, para personas mayores o incapacitados mentales.

La Casa Provincial de Ladce fue confiscada el 9 de enero de 1951. Las Hijas de la Caridad, así como otras religiosas (en número de 300, mientras la capacidad de los locales estaba prevista para unas 120 personas), llevaban allí concentra­das desde hacía varios meses, y fueron llevadas bajo buena escolta a los diferen­tes campos de concentración. Hay que tener en cuenta que más adelante las Hermanas que habían quedado al servicio de los enfermos en los hospitales fueron expulsadas de los mismos. Esto fue hacia 1955-1956.

El día de la liquidación de la Casa Provincial de Ladce, 9 de enero de 1951, sor Vincencia Valeria Olsovska, la Visitadora (de setenta años de edad), sus Consejeras y otras Hermanas, fueron encarceladas. Es bueno también hacer re­saltar que, a partir de 1948, se iniciaron grandes procesos contra los obispos, sacerdotes, religiosos y otras personas clasificadas en la categoría de «espías del Vaticano y de los países capitalistas», o también como «traidores» o «enemigos del pueblo».

Las treinta y siete Hijas de la Caridad, condenadas por el tribunal, totalizan la cantidad de ciento cincuenta y nueve años de cárcel.

En cuanto al Padre Jan Hutyra, Director Provincial, y siete Sacerdotes de la Misión, conceptuados como cómplices de las Hijas de la Caridad, los años de detención totalizan setenta y siete, siendo los principales cargos: forma­ción de jóvenes, traducción y difusión de literatura religiosa y oraciones, resistirse al voto…

El 5 de febrero de 1953 fueron condenadas a quince años de cárcel sor Florina Barbora Boenighova, Hermana Sirviente del Hospital de Nitra, y sor Vincencia Anna Hanskova, Hermana Sirviente del Hospital de Trencin, por haber ayudado económicamente a jóvenes candidatos a Sacerdotes de la Misión. Sor Boenighova falleció en la cárcel el 31 de marzo de 1956, como una verdadera mártir de la fe y de su vocación.

A los sacerdotes, religiosos y religiosas encarcelados, se los trató con más dureza que a los demás detenidos. Una frase de un guardián de la cárcel es sugestiva, desde ese punto de vista: ‹Las monjas son más peligrosas que los otros asesinos, porque ellas matan las almas». Su vida fue muy difícil porque se las privó de toda ayuda sacramental y de todo libro religioso, y se las mezcló con toda clase de mujeres presas por delitos comunes.

Durante el régimen comunista estuvo prohibida toda captación de vocaciones religiosas. No obstante, varias jóvenes manifestaron su deseo de ser Hijas de la Caridad, a pesar de los enormes riesgos a los que se exponían. Su formación se llevaba a cabo clandestinamente. Las jóvenes (vestidas con ropa seglar) formaban pequeñas comunidades, de las que el mayor número servía a los enfermos en los hospitales; más adelante pudieron hacerlo también a los ancianos y los minusvá­lidos mentales en Bohemia. Así se formaron un total de unas cien Hijas de la Caridad en cuarenta años.

En 1969, en la época de la «Primavera de Praga», es decir, en el momento del deshielo político, el Seminario volvió a abrirse oficialmente en Mendrika (Bohemia), pero en 1972 tuvo que cerrarse nuevamente y se volvió a la clandestinidad. En aquella época, varias Congregaciones religiosas llevaban a cabo la formación clandestinamente.

Al luchar por conservar el hábito las religiosas pretendían mantener visible una señal de su consagración, un testimonio de su fe y una actitud de resistencia al ateísmo militante.

La llamada revolución de terciopelo, de 1989, llegó como un milagro del cielo, trayendo consigo la libertad religiosa, las múltiples posibilidades de servicio, algu­nas restituciones, etc.

En 1991, la nueva Casa Provincial, en Nitra, se adquirió gracias a la ayuda económica de Nuestra Madre Elizondo, Superiora General. Y pudo abrirse de nuevo el Seminario.

En 1993 la Provincia de Checoslovaquia cambia de nombre y pasa a ser la Provincia de Eslovaquia, dada la separación política. En la República Checa que­dan, en el día de hoy, ciento setenta y ocho Hermanas, integradas en siete comu­nidades locales. Los contactos entre los dos Estados no plantean, por el momento, ningún problema.

Actualmente, los movimientos vícentinos adquieren un hermoso resurgir:

En Eslovaquia:

La A.I.C. consta de diecisiete grupos que cuentan con doscientos veinte miem­bros. El movimiento empezó en 1969, bajo el régimen comunista.

Las Conferencias de San Vicente de Paúl son seis.

En Bohemia:

Las Conferencias de San Vicente de Paúl se han desarrollado también muy rápidamente. En este momento son doce.

Se puede decir también que existe una estrecha colaboración entre los Movi­mientos Vicencianos y las Hijas de la Caridad.

El Movimiento de las Juventudes Marianas ha adquirido asimismo un gran empuje en los lugares en que las Hijas de la Caridad ejercen su servicio, sobre todo el Eslovaquia. Cuenta con mil ochocientos miembros.

En el momento actual, la Provincia de Eslovaquia cuenta con 598 Hermanas, de las que quince están en el Seminario; 20 Postulantes y 22 Aspirantes, que se preparan a adentrarse por el mismo camino.

Que nuestra plegaria se haga apremiante porque «La mies es mucha, mas los operarios son pocos».

 

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