El 1885, la Congregación de Ritos colmaba otra vez de elogios a las Conferencias de San Vicente, honrando con ellas al Apóstol de la Caridad. El Cardenal Laurenzi, después de enumerar la multitud de sociedades de beneficencia fundadas por este gran Santo, añadía:
cEs también necesario mencionar con especialidad aquí, la Obra incomparable de las Conferencias de señores seglares que ha tomado el nombre de San Vicente de Paúl. Humilde en sus principios, fue fundada en París el 1833 por el ilustre Ozanam, entonces estudiante y luego profesor de la Sorbona; dos Sumos Pontífices, Gregorio XVI y Pío IX, la recomendaron con gran interés y la enriquecieron con preciosos tesoros espirituales. En pocos años se ha multiplicado de un modo prodigioso y extendídose por los países más remotos en los que alumbra la antorcha de la fe católica. Estos valientes socios, penetrándose del espíritu de San Vicente, su ilustre patrón, han aprendido sus máximas y sus industrias para esparcir los beneficios de la verdadera Caridad cristiana, haciéndolos penetrar hasta el humilde tugurio y la obscura choza de los infelices que sufren, multiplicándolos en provecho de todas las clases pobres, haciéndolos servir, por último, de manera admirable al bienestar moral de los que los reciben, y, por tanto, a la restauración de toda la sociedad civil.»
¿A qué parte del Universo no envía San Vicente sus hijos y discípulos? ¿Dónde no distribuye el oro de sus limosnas y la luz de sus enseñanzas? Su nombre es conocido y bendecido por toda la tierra; sus ejércitos pacíficos parten para todas las regiones del mundo a combatir la ignorancia y el dolor, conquistar las almas y merecer la palma del martirio. Mientras que los nombres ilustres del gran siglo de Luis XIV y de Richelieu permanecen siendo el objeto de una estéril admiración, el humilde Sacerdote que se conocía entonces con el nombre del Señor Vicente permanece siempre vivo entre nosotros por sus obras de caridad, por el amor de sus Misioneros y de las Hijas de la Caridad por la nueva e inmensa familia de las Conferencias.
ANALES 1906







