El Vicariato Apostólico de San Pedro Sula (Honduras) 1911-1945 (III)

Mitxel OlabuénagaHistoria de la Congregación de la Misión en EspañaLeave a Comment

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Author: Nicolás Más · Year of first publication: 1945 · Source: Anales Barcelona.
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La CeibaIII. — HIJOS DE SAN VICENTE EN EL VICARIATO
Buscando obreros evangélicos. El P. Nieborowski, Paúl alemán y Superior del Seminario de Tegucigalpa, de acuerdo con el delegado de la S. Sede en la América Central, M. Juan Cagliero, compadecido del abandono espiritual en que se hallaban los habitantes de la costa N. de Honduras, trabajó para la erección de una Prefectura Ap. en dicha región. A este fin, emprendió en 1910 un viaje a Europa, entrevistándose de paso por Filadelfia, con el P. Casulleras, a quien manifestó sus proyectos, que éste comunicó al Sr. Visitador de Barcelona. El resultado de las gestiones del señor Nieborowski fue que la S. Sede ofreciese a nuestra Provincia la Prefectura por erigir, preguntando si estábamos dispuestos a aceptarla, lo cual complacería mucho a la S. Sede.
Por su parte el Superior General, con quien el señor Nieborowski trató el asunto en París, escribía al P. Gelabert aconsejándole enviase al P. Casulleras, desde Filadelfia, a informarse sobre el terreno de la Misión antes de contraer compromiso alguno.
Orden de partida. Cumpliendo las prudentes instrucciones del P. Fiat, el señor Visitador P. Gelabert comisionó al señor Casulleras, quien en octubre del mismo año se embarcó con di-rección a la América C., llegando a Tegucigalpa el 12 de diciembre, después de haberse puesto de acuerdo con Mons. Cagliero. Conferenció después con el Obispo en la capital de Honduras, quien le dio el nombramiento de Párroco de Trupilo, Cayó gravemente enfermo el señor Casulleras, lo cual demoró su toma de posesión hasta que el 9 de abril de 1911 se efectuó la entrada oficial de los miembros de nuestra Provincia en el territorio hondureño mediante la toma de posesión la Parroquia de Trujillo.
Una carta de la Secretaría de Estado de S. S. dirigida al Superior General urgiendo el envío de misioneros, motivó la ida del señor Gelabert a Roma en noviembre de 1911, la cual dió buen resultado, aunque no fue la erección inmediata de la PI (lectura. En su consecuencia partieron de Barcelona para Honduras el día 22 de marzo de 1912 los señores Gelabert y Nadal con el H. Coadj. Damián Garcías.
Toma de posesión. El señor Nadal y el H. Garcías, desembarcaron en Puerto Cortés el 24 de abril, embarcando de nue50 el 26, y después de sufrir los efectos de un furioso temporal llegaron el 28 a La Ceiba, arribando el 30 a Trujillo. Aquí entraron al P. Casulleras quien los recibió con los brazos abiertos.
Llegó, finalmente, el 14 de mayo, el señor Gelabert a Puerto Cortés, marchando poco después a Trujillo donde estaban los demás misioneros. Estableciéronse los Padres en las siguientes Parroquias: el señor Nadal en Trujillo, el señor Casulletas en la Ceiba, el señor Gelabert y el H. Garcías en S. Pedro. Tres centros de operaciones que se irían reforzando según llegaran nuevos Misioneros.
El mes de enero de 1913, llegaba a Honduras, procedente de Méjico, el señor Gisbert, completando el número de cuatro misioneros, que de momento satisfacía los deseos de la S. Sede.
Erección del Vicariato. En 1916, surgieron acontecimientos trascendentales en Honduras. Benedicto XV, por su Bula ..Quae rei Sacrae» creó la Provincia Eclesiástica de Honduras, sustrayendo la antigua Diócesis de Comayagua (que comprendía todo el territorio hondureño) de la jurisdicción del Arzobispo de Guatemala y elevándola al rango de Archidócesis con el nombre de Tegucigalpa. Por la mencionada Bula se creaba además, la Diócesis de Sta. Rosa y el Vicariato Ap. de San Pedro Sula, quedando este último bajo la dependencia omnímoda de la Congregación de Propaganda Fide.
La publicación de la Bula Apostólica, hecha por Mons. Menestel, Coadjutor de Mons. Cabañas, Arzobispo de Tegucigalpa, disgustó al Gobierno y fue causa del destierro del propio Mons. Menestel, del señor Nieborowski y del señor Gelabert, quien a día 24 de mayo se vio precisado a salir de Honduras, donde sólo quedó el señor Nadal, ya que el Hno. Garcías había sido destinado a Filadelfia el año anterior.
La soledad del P. Nadal sólo fue interrumpida por unos` cuantos meses de injusto destierro, del cual regresó a principios de 1920, insistentemente llamado por sus feligreses de Trujillo.
A principios del mismo año, en el Consejo Provincial presidido por el P. Mac-Hale, se tomó la importante determinación de enviar en seguida personal al Vicariato. Para este destino salió el P. Gual de Barcelona, el 25 de febrero. El señor Nadal que estaba para regresar a Trujillo y los señores Mor y Perelló R., que recibieron la orden de trasladarse a San Pe-dro Sula desde su residencia, completaban el número de cuatro PP. exigidos por la S. Sede.
En 1921 visitó el Rvdo. P. Comellas el Vicariato dejando organizada la Misión y la Viceprovidencia de Honduras-Estados Unidos; al frente de ambas entidades puso al Rvdo. P. Juan Sastre, como Regente.
El P. Sastre es nombrado Administrador Ap. del Vicariato en 1923, y el 10 de agosto del año siguiente, al .ser consagrado en San Pedro Sula Obispo Titular de Germaniciana, tiene ya su Vicariato Apostólico it Sacerdotes y un Hermano Coadjutor.
Hijas de la Caridad. Llegaron éstas en marzo de 1932 a S. Pedro. Los PP. Misioneros y el pueblo entero recibió a las cuatro Hermanas con grandes muestras de regocijo, demostrándoles en un día de fiesta, en que brilló la simpatía y el cariño, el aprecio en que las tenían.
Poco después, se llamó también a las Hijas de la Caridad para dirigir el Hospital de La Ceiba, pero a los dos años se vieron precisadas a abandonarlo.
Muerte del P. Pons. Llegó a Honduras en julio de 1929, Delegado del señor Superior General para pasar Visita Extraordinaria en San Pedro, y quedándose después muy gustoso en el Vicariato.
Las jiras apostólicas le entusiasmaban en extremo, teniendo el plan de recorrer toda la parroquia de Trujillo, incluso la Mosquitia. En su última excursión a Río Sico se alteró su salud. En estas circunstancias llaman para un enfermo a Santa Fe, distante unas dos leguas a caballo. Y en pleno sol allá se dirige sin titubear, regresando el mismo día.
Las fiebres negras lo llevaron al sepulcro en pocos días. Estando en la agonía y acompañado de algunos Padres, recogióse fervorosamente, teniendo en sus manos el Cristo de los Votos, y besándole después con el fervor de verdadero Hijo de San Vicente, moría como un predestinado. (3o de julio de 1933). Seguramente desde entonces es el ángel tutelar de nuestra misión.

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