El trabajo por las vocaciones en la Provincia Occidental de los Estados Unidos

Francisco Javier Fernández ChentoCongregación de la MisiónLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Jeffrey Harvey, C.M. · Traductor: Máximo Agustín, C.M.. · Año publicación original: 2000 · Fuente: Provincia de USA-Western.
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Durante el Año Jubilar de 2000, la Provincia Occidental de los EE.UU. celebró su 25 Aniversario como provincia autónoma. En estos 25 años, los trabajos vocacionales han sufrido transformaciones. Entre 1975 y 1987, desarrolló un programa de Colegio Seminario, dirigido a aspirantes de octavo grado. El responsable de las vocaciones solía visitar las escuelas católicas de grado y los programas educativos religiosos de las parroquias, interesándose por los adolescentes de séptimo y octavo grados. Las visitas y charlas cristalizaban en lo que se llamaba «Fines de semana vocacionales», que tenían lugar en el seminario, donde los muchachos gozaban de la oportunidad de pasar dos días y dos noches. Este «Fin de semana Vocacional» incluía charlas de los seminaristas del Colegio, oración y otras actividades interactivas como baloncesto, balonmano y balompié. La principal inquietud del director de vocaciones durante estos años era el reclutamiento de nuevos estudiantes para el programa del seminario. Hemos de hacer constar que durante estos años la mayor parte de estos jóvenes eran de ascendencia europea.

Tanteos

Hoy el trabajo por las vocaciones no se circunscribe ya a candidatos para el colegio seminario. Los candidatos de hoy están comprendidos en su mayor parte entre las edades de 25 y 45 años, y provienen de muchos grupos étnicos diferentes, de la comunidad asiática en particular. Muchos de ellos están enrolados en algún tipo de programa de colegio, universidad o de graduación; otros ya lo han completado y son profesionales, con trabajo fijo o temporal. Y otros, por último, participan en alguna clase de ministerio en sus parroquias locales como lectores, ministros eucarísticos, cantores, coordinadores de grupos de juventud/jóvenes adultos, o catequistas.

La idea del trabajo vocacional no es sólo la de «reclutar» sino, antes bien, se considera como un proceso de discernimiento en el que de la primera intención de alistamiento y reclutamiento se ha pasado a la de ayudar al individuo a descubrir la vocación a la que Dios le está llamando. Esto supone presentar a los candidatos las diferentes opciones para la comunidad y ministerio en la Iglesia y – sirviéndose de la idea de sí mismo que tiene el individuo, así como de la propia experiencia de Dios, de la Iglesia y del mundo – ayudarles a elegir aquella para la cual creen que Dios los llama.

Todos los esfuerzos vocacionales de la Provincia Occidental de Estados unidos se realizan dentro de una cultura que tiende a santificar el individualismo: «arréglatelas tú mismo», «sé tú mismo». Tienen lugar en una sociedad de consumo en la que cuanto más tengas es mejor, y se considera el dinero como el factor determinante de la felicidad, y placer y poder son aupados con frecuencia a la categoría de metas por alcanzar, casi a toda costa.

Diversidad cultural

El occidente de los Estados Unidos es culturalmente diverso. Al visitar distintas parroquias durante estos dos años como director de vocaciones, me he encontrado con gente de grupos étnicos diferentes: africanos, afroamericanos, mexicanos, centro y suramericanos, coreanos, chinos, vietnamitas, filipinos y otros tantos. En muchas diócesis de California tienen lugar acontecimientos que celebran la diversidad cultural de la iglesia local. Me ha correspondido participar en estas celebraciones, cito como ejemplos: Sinbang Gabi y la Festividad de San Luis Ruiz (Filipinas), la celebración de los Mártires Vietnamitas, la celebración del Año Nuevo Chino, la Festividad de Nuestra Señora de Guadalupe (México, Centro y Suramérica), la de San Juan Bautista (Puerto Rico), la celebración de Martin Luther King, Jr., el día de San Martín de Porres (afroamericanos), entre otras. En estas celebraciones he tenido ocasión no sólo de compartir literatura sobre la Congregación de la Misión, si no también de escuchar de los diferentes grupos que los Padres y hermanos vicentinos de la Provincia del Oeste se interesan por ellos; que nosotros como Provincia nos interesamos por sus vidas, sus aspiraciones, sus alegrías y sus dolores.

Al participar en estos actos culturales, todos mis esfuerzos se encaminan a demostrarles que los padres y hermanos vicentinos van a hacer algo más que abrir sus puertas a gentes de diferentes razas y culturas. Nuestro compromiso no es tener grupos selectos sino constituirnos en verdaderos grupos multiculturales.

Misión vocacional de la parroquia

Una de tantas actividades que quiero resaltar es la Misión Vocacional de la Parroquia. Empleo este título porque las actividades radican en la parroquia, están dirigidas hacia las vocaciones para la Congregación y se realizan a modo de misión. Estas misiones se organizan cada año en las parroquias vicentinas y diocesanas de nuestra Provincia Occidental. El director de las vocaciones y los seminaristas vicentinos dan estas misiones en inglés y en español durante cinco días, incluido un fin de semana. La misión comprende reuniones con la juventud y con jóvenes de la parroquia, predicación en todas las misas del fin de semana, actividades dentro del programa de educación religiosa de la escuela parroquial. La Misión Vocacional de la Parroquia estimula y compromete a la parroquia entera a orar y a fomentar las vocaciones.

Como fruto de la misión, se recogen los nombres de todos aquellos a quienes interesa saber más sobre la Familia Vicentina. Después, se sigue en contacto por teléfono o e-mail. Luego, yo invito a los interesados a una «Andrew Dinner» o a un fin de semana «Ven y verás». Esto les permite reunirse para la oración, el discernimiento y la ayuda. En este ambiente se les da la oportunidad de oír hablar a los cohermanos sobre su vocación y sobre lo que significa ser sacerdote o hermano vicentino. También, los miembros de la comunidad local se benefician conociendo la vida de esa comunidad particular, el plan diario y los distintos modos que tiene de pasar el tiempo juntos. Se les facilita el diálogo sobre los temas que se les hayan presentado.

Compromiso de la comunidad

¿Cómo arreglárselas para lograr que la Comunidad se responsabilice en las tareas vocacionales? Fue una de las muchas preguntas que me hice al comenzar este ministerio. En los primeros meses, visité muchas casas, tuve reuniones con los miembros y los invité a reflexionar sobre algunas preguntas como éstas:

  • ¿Cómo sentí la llamada de Dios para hacerme vicentino?;
  • ¿Por qué he continuado siendo sacerdote o hermano vicentino?;
  • ¿Hasta qué punto se manifiesta nuestro «carisma» en nuestros puestos de misión a las personas con quienes trabajamos, particularmente a la juventud?;
  • ¿Está la comunidad en que vivo abierta a otros que quieran «venir y ver»?

Luego, los invitaba a todos a compartir sus reflexiones con toda la comunidad. Animaba a cada comunidad local a idear sus propias actividades incluyéndolas en sus Proyectos Domésticos. Al cabo de cada reunión con ellos, era evidente que para conseguir vocaciones necesitamos comunicar a otros quiénes somos; decirles que estamos vivos y bien y que somos una opción posible para los jóvenes. La obra vocacional es un esfuerzo de la comunidad que incluye a todos los miembros de cada casa mediante la oración, el testimonio y el servicio.

Es claro que ningún material audio-visual, panfleto, programa o cualquier otro medio puede sustituir el contacto personal. Los esfuerzos vocacionales de la Provincia Occidental de Estados unidos son apasionantes y constituyen todo un reto. Acompañemos con la oración y el trabajo compartiendo e invitando a otros jóvenes a unirse a nosotros en nuestra labor por y con los pobres. Sea nuestra ambición orar, invitar y animar a otros a compartir nuestro estilo de vida.

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