El templo nacional de las Conferencias de san Vicente de Paúl

Francisco Javier Fernández ChentoHistoria de la Sociedad de san Vicente de PaúlLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: B. Díez-Obelar, C.M. · Año publicación original: 1964 · Fuente: Anales españoles.
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Conforme acabo de indicar en líneas anteriores, el 12 de enero se celebra con una solemne Misa Pontifical, oficiada por Mos, García Lahiguera, la entrada en servicio de las obras de ampliación del templo nacional de las Conferencias de San Vicente de Paúl. He aquí la reseña que de ese acto y de la historia del templo ha redactado para ANALES el P. Ber­nardo Díez-Obelar:

I.- Antecedentes

Desde el año 1957 en que el actual Presidente nacional de las Conferencias de San Vicente de Paúl en España, Excmo. Sr. D. Luis Martínez Kleisser, consiguió por mediación de su ilustre amigo y compañero de Academia, el Patriarca-Obispo de Madrid-Alcalá, doc­tor Eijo Garay, la autorización de la Santa Sede, que fue tramita­da a través de la Sagrada Congregación de Religiosos, solicitada por el Superior Provincial de los PP. Paúles, a la sazón el M. R. P. Vi­cente Franco, para ser enterrado—cuando Dios lo llame a su seno— en el Templo Nacional de la Sociedad de San Vicente de Paúl, que rigen los PP. Paúles desde su fundación en el año 1941, se pensó en la necesidad de hacer obras de ampliación y adaptación en este templo. A este fin se iniciaron los planes convenientes y se encar­gó por parte del Consejo Superior de las Conferencias la confec­ción de un anteproyecto de las citadas obras al arquitecto don Ri­cardo Gómez-Abad, que fuE aprobado juntamente con el de la cons­trucción de una nueva Residencia para la Comunidad de PP. Paúles.

II.- Iniciación de las obras

En el mes de septiembre de 1961 comenzaron las obras de de­molición de la parte del edificio que fue Escuela de Orientación Pro­fesional y de la antigua sacristía y presbiterio del Templo Nacio­nal. El 14 de diciembre del mismo año se colocaba sencillamente la primera piedra de la que sería nueva Residencia de la Comu­nidad, sita en el solar ocupado anteriormente por la citada Escue­la. Tras un proceso lento y largo, no exento de dificultades de di­versa índole, y después de encargarse de las obras un nuevo ar­quitecto, don Vicente Sánchez, que sustituyó al señor Gómez-Abad, se daban por terminadas las obras de casa e iglesia en octubre del pasado año de 1963. Se reanudó el culto, interrumpido el 1 de abril de ese mismo año, el 10 de noviembre, y en el mes siguiente se comenzó a ocupar la nueva casa. Quedan aún numerosos detalles de ornamentación, tanto en la iglesia como en la casa, que se irán completando con el tiempo, la paciencia y buena voluntad.

III.- Nuevas obras y su inauguración

El antiguo Templo de las Conferencias de San Vicente, levan­tado a raíz de la guerra de Liberación española como homenaje a la memoria de los, 750 mártires de nuestra Cruzada pertenecien­tes a las Conferencias y cuyos nombres figuran en severas lápidas de mármol negro adosadas a los muros interiores del templo, ha sufrido una notable cuanto artística y bella transformación. La am­pliación es considerable, formándose un crucero de 26 metros de largo, que lleva en la parte alta de cada brazo una espaciosa tri­buna. En estas tribunas se instalará el magnífico órgano partido, de once juegos y medio, que ya está construyendo Organería Es­pañola y que terminado en breve plazo esperamos pueda ser inau­gurado en fecha próxima.

Destacan de modo especial en las obras recientemente inaugu­radas los siete lienzos de mosaico artístico, tipo bizantino, apren­dido en la mejor escuela mundial de mosaico de Rávena, a la vista de las grandes obras musivas, por el P. Manuel R. Bariain, plantea­dor y autor inspirado de esta reforma.

El cuerpo central es un tríptico gigantesco, de casi cien metros cuadrados, elaborado en teselas de esmalte especial italiano bajo fondo de oro natural, esmaltado en teselas de centímetro cuadra­do, representando a Cristo Rey, Sumo Sacerdote, símbolo de la ca­ridad. A derecha e izquierda, respectivamente, la Santísima Virgen, en actitud de distribuidora de gracias, y San Vicente de Paúl, su­plicando por los hombres.

Otros cuatro grandes lienzos de pared decoran el templo, representando dos de ellos la síntesis de la caridad en la Sagrada Cena —sin duda el más logrado—y el Santo Entierro de Cristo (expresi­va alegoría frente a la capillita-mausoleo para el señor Martínez Kleisser), y en los otros dos, la obra espiritual de San Vicente pre­dicando a pobres y ricos y la obra de los caballeros, alegórica, que dan el pan a los pobres a través del Santo de la caridad y Patro­no de ellos, San Vicente de Paúl.

Los altares son dos, ambos de una gran pieza de mármol jaspea­do, color ocre oscuro. Están acomodados a las nuevas disposiciones litúrgicas. El altar mayor mide tres metros de largo por 80 centíme­tros de ancho. En él va colocado el precioso sagrario esmaltado y adornado en sus costados con mosaicos, que fue regalo del inolvi­dable bienhechor de este templo y Comunidad, don Amadeo Sa­unar (q. e. p. d.), y señora. Irá encima del sagrario un ostensorio batible de estilo moderno. El altar colateral en el brazo del cruce­ro, correspondiente al lado de la epístola, mide 2,50 metros de lar­go por 80 centímetros de ancho. Va cerrado por una verja singular de lunas encerradas en marcos de madera. Asimismo el presbiterio, amplio, con pavimento de mármol blanco, lleva esta curiosa verja de lunas que rodean también los ambones.

La obra paciente, meticulosa, ímproba de los mosaicos, que constituye el mejor adorno y la máxima novedad de este templo, pertenece íntegra a nuestro P. Manuel R. Bariain, de esta Comunidad. Todos, peritos y profanos, admiran el trabajo y arte indiscutible que supone una labor de esta naturaleza. Podrá gustar más o me­nos—que de gustos nada está escrito—, pero la obra imponente, llena de amor y desvelos de nuestro caro Cohermano, ahí está, como un rendido homenaje a la Sociedad de San Vicente de Paúl y su ma­ravillosa obra con los pobres.

 IV.— La nueva residencia

Está edificada también en el antiguo solar de la Escuela de Orien­tación Profesional. Consta de tres plantas, un bajo y sótano, en el que están las calderas de la calefacción de la casa e iglesia, de aire caliente, que un gran ventilador envía a casa e iglesia. Un siste­ma magnífico para un gran edificio de mayores proporciones, pero muy costoso y poco práctico para las actuales necesidades.

imageLa planta baja la ocupa por entero la sacristía con sus diver­sas dependencias. En las tres plantas restantes se hallan las ha­bitaciones y demás dependencias de la Comunidad. Las habitaciones son tres en la primera planta y otras tres en la segunda, con su correspondiente cuarto de baño y servicios. En la planta ter­cera, la superior, están instaladas la habitación para el Hermano, cocina, despensa, comedor y sala de recreo, la más espaciosa de la casa que sirve también de biblioteca. En un martillo que corre por encima de la iglesia hay otras dos espaciosas salas—hoy sin destino fijo—, pero en una de las cuales se piensa instalar un oratorio privado para la Comunidad.

Dentro del carácter moderno que se ha querido dar a las depen­dencias, todo resulta sobrio y sencillo; en el decorado reina un gus­to especial, de que ha hecho gala el P. Bariain y que resulta muy agradable a la vista y muy práctico.

 V.— La inauguración

Nada espectacular ni aparatoso, como cumple a la sencillez vi­cenciana, en esta suspirada inauguración. Todo se realizó con la más natural simplicidad. Sobre todo la bendición de la iglesia y consagración de los altares, realizada el 17 de diciembre último, por Mons. García Lahiguera, Obispo-Vicario de Madrid-Alcalá, sede vacante, y presidente de honor de las Conferencias de San Vicente, que casi nos sorprendió desprevenidos, pues no estábamos seguros de la fecha en que se iba a verificar. Así que con sola la asistencia de la pequeña Comunidad y el maestro de ceremonias de la cate­dral se cumplieron los ritos con la nueva forma abreviada para esta ceremonia, antes tan larga y complicada.

Se señaló para la inauguración oficial la fecha del 12 de enero del presente año de 1964, fiesta de la Sagrada Familia. En dicho día se celebró una solemne misa de pontifical por el excelentísimo señor Lahiguera, asistido por el Ilmo. Sr. D. Moisés García Torres, provisor del Obispado, como presbítero asistente, y diáconos de ho­nor el M. I. Sr. D. Severino Domingo Palacios, chantre de Barbas­tro, y Rvdo. Sr. D. Ricardo Urbano Melchor, beneficiado de la San­ta Iglesia Catedral Basílica de Madrid. De diáconos de oficio hicie­ron los Rvdos Sres. beneficados D. Saulo Jiménez Pardo y D. Angel García Martínez. Actuó como maestro de ceremonias el muy ilus­tre señor don Abilio R. Valdivielso, de la catedral de Madrid.

La parte musical estuvo a cargo de nuestros Hermanos Estudian­tes de Hortaleza, que con su habitual maestría, dirigidos por el Pa­dre Boyero, cantaron la misa. Al final se cantó el tedéum.

El Consejo Superior de las Conferencias, presidido por su digno Presidente, Excmo. Sr. Martínez Kleisser, asistió en pleno, colocán­dose en el crucero en el brazo del lado del evangelio, acompañados del M. R. P. Superior Provincial de los PP. Paúles, el P. Felipe Gar­cía, Superior hasta hace poco de la Comunidad de San Pedro; el P. Vicente Franco, bajo cuyo provincialato se iniciaron y desarro­llaron en su mayor parte las obras, y el P. Luis García. Algunos vi­centinos de provincias asistieron también a este acto, así como nu­merosos fieles.

Finalizada la ceremonia, el señor Obispo, con el clero acompa­ñante, Superior Provincial de los PP. Paúles, PP. Felipe García y Vicente Franco, Comunidad de PP. Paúles de San Pedro, párroco del Salvador y San Nicolás, D. Teodosio Martínez, Consejo Superior de las Conferencias, fueron obsequiados por éste con un vino espa­ñol en la sala principal de las Conferencias. Todo también muy sen­cillo… Con vicenciana sencillez.

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