El Señor Vicente relee su vida: Notas preliminares

Francisco Javier Fernández ChentoVicente de PaúlLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Bernard Kock, C.M. · Traductor: Máximo Agustín, C.M.. · Año publicación original: 2008.
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Carácter e Intención de este Librito.

Los escritos de San Vicente, su correspondencia, sus conferencias y documentos diversos contienen suficientes elementos para sacar de todo ello SU VIDA CONTADA POR SÍ MISMO, al menos en cuanto a un gran número de acontecimientos o de aspecto de su vida. Basta con trasladar sencillamente en primera persona los documentos redactados en tercera persona. Esta será la intención de estas páginas. Seguramente, varios elementos deberán tomarse de sus biógrafos, o resumirse; también se deberán hacer transiciones, resumir tales hechos, tales documentos, poner de relieve tal aspecto de su recorrido: todo ello irá en caracteres ordinarios y sin comillas. Lo más frecuentemente posible se citarán las propias palabras de San Vicente. Cuando le sucede contar un recuerdo como si se tratara de algún otro, o en los documentos oficiales, en tercera persona, se pondrá el texto en primera persona. Estas citas irán en caracteres diferentes, «cursiva» y hacia atrás por los dos lados –salvo las frases muy cortas, que se quedan en el texto. Las comillas (» «) permitirán igualmente encontrar estos pasajes. Muy rara vez se modernizará un giro o una palabra que ya no esté en curso. De esta forma, la tipografía y la situación en página permitirán ver lo que es propio del Sr. Vicente y lo que presenta el redactor.

2. Los dichos y los relatos del Señor Vicente no son simplemente anecdóticos. Ciertamente, ellos enriquecen su cronología, al contar sus aventuras, sus realizaciones y las de sus amigos y discípulos. Pero no dicen ordinariamente mucho más, revelan también algo del hombre interior: tal aspecto de su humanidad, tal momento crucial de su evolución espiritual, tal rasgo de su vida de fe y de amor de Dios. En la primera parte de su vida, antes de 1617 –a través del escaso número de documentos- se descubre cómo va poco a poco madurando espiritualmente, a lo largo de los acontecimientos y bajo la acción de Dios. Ello determina el carácter y las miras de este libro; no es tan sólo un relato de la vida de San Vicente, sino un ensayo de vida por el interior, por decirlo así. Se trata pues de otra razón para hablar en primera persona, incluso en los pasajes que vienen de los biógrafos o del redactor.

3. Se podrá uno extrañar por una desproporción, ya que los detalles sobre la juventud y los comienzos son más abundantes que las grandes obras del Señor Vicente. Lo cual se debe a una laguna que había que llenar. En efecto, el estudio de archivos diversos y el análisis profundo de textos ya conocidos han completado recientemente y aún a veces trastornado lo que se sabía o creía saber sobre este primer periodo, mientras que las grandes obras están expuestas en numerosas biografías -salvo algunas precisiones y rectificaciones, que aportaremos nosotros igualmente.

4. Diversas razones me han llevado a escoger la conferencia del 19 de diciembre de 1659 como fecha en la que hago hablar al Señor Vicente. Ciertamente, tenemos todavía las notas de conferencias a las Hijas de la Caridad hasta el 27 de agosto de 1660, y de las cartas hasta el 17 de setiembre, diez días antes de su muerte, pero se trata de la última conferencia a los misioneros de la que nosotros tenemos notas casi íntegras. Tiene entonces 78 años y medio y habla a los misioneros sobre la obediencia, ocasión de evocar no sólo la voluntad de Dios, sino también, como lo hace a veces desde hace algunos años, un recuerdo de juventud.

 [Pero dejémosle ahora la palabra a él…]

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