A la parte Sur de las pintorescas praderas de la Holanda occidental se extiende un vasto erial arenoso, que se prolonga hasta el reino de Bélgica. Limitado al Norte por el curso inferior del Mosa, y al Oeste por las bocas del Escaut, cubre el territorio de la provincia holandesa de Nord-Brabante y de las provincias belgas de Amberes y Limburgo. Este erial es la Campine: su nombre procede de la palabra Karnpeu, que designaba entre los Germanos terrenos baldíos, comunes é inhabitados, llamados también «las marcas» que servían de fronteras entre los pueblos belicosos. La Campine ocupa la marca que separaba las tribus de los Frisones, Batavos y Chaucos, de las de los Nervienses, Eburones y Aduaticos.
El aspecto de esta región apenas ha cambiado desde hace dos siglos: hay una grande extensión llana y monótona de terrenos arenosos, cubiertos de matorrales, de malezas y de madera de abetos. Se ven algunas montañas de muy poca altura, como si estuviesen sembradas de arena blanca y fina que fácilmente es arrastrada por el viento; en todas las depresiones de terrenos las aguas de lluvia, detenidas por la naturaleza del suelo arcilloso, forman pantanos y barrancos peligrosos. No obstante, de trecho en trecho se perciben algunos oasis frondosos de campos cultivados que rodean las aldeas y poblaciones y que suministran á los habitantes los medios de subsistencia.
Tal es el aspecto que presentan las cercanías del Seminario San Vicente, situado en la Campine holandesa, a cinco minutos de la frontera belga. La carretera nacional de París a Amsterdam, construída hace casi un siglo por Napoleón I, en la época en que Holanda formaba parte del Imperio francés, es más concurrida desde hace algunos años por el paso del tranvía de vapor, que permite al Seminario tener comunicación más fácil con las ciudades de Amberes y de Breda.
He aquí algunos apuntes sobre la historia de nuestro establecimiento de Wernhutsburgo: La fundada esperanza de reclutar en el Norte de Francia vocaciones para la Congregación, en 1880 movió a nuestro compañero Sr. Eugenio Bodin, entonces párroco de Loos, a solicitar del Superior General la fundación de una Escuela Apostólica en la misma Loos. La petición fue favorablemente acogida, poniendo al frente de la nueva obra al Sr. Luis Dubois, Superior antes del Seminario menor de Saint-Four, cargo que le obligó a dejar la enfermedad; se le dio por compañero al Sr. Dumontier, cuya inteligente actividad triunfaría de los trabajos siempre penosísimos en una fundación que comienza. El Sr. Bodin puso a su disposición cuatro casas pequeñas particulares, encargándole el cuidado de unirlas y amueblarlas del mejor modo posible. La Casa se abrió el 18 de Octubre 188o y recibió los primeros alumnos, cuatro jóvenes venidos de Cesfroy, que muy pronto se marcharon; también vinieron otros de Lorena y la Alsacia, terminándose el año con unos veinte alumnos.
Al acercarse los peligros que en 1881 amenazaban la existencia de las Congregaciones religiosas en Francia, se acordó la adquisición de una casa en terreno extranjero. Todas las miradas se dirigieron hacia Holanda, pequeño reino que entonces como ahora era asilo para los religiosos; punto que, después de cincuenta años de fanática intolerancia, practica un liberalismo muy universal, merced al cual se desarrolla el Catolicismo en considerables proporciones.
El Sr. Luis Dubois vino a Holanda en busca de una casa para instalar en ella la Escuela Apostólica. No pudo encontrar en las cercanías de Maastricht (Limbourgo holandés,) establecimiento alguno conveniente para realizar su deseo. Mientras se andaba en estas negociaciones, la divina Providencia se sirvió de la familia Montens para proponerle en Noord-Brabante la casa de Wernhutsburgo; esta era una antigua casa posada de postas situada enfrente de la aduana holandesa, que comprendía una casa con habitaciones, dos vastos cobertizos, un bosque y terrenos cubiertos de matorrales. La casa fué comprada con muchas hectáreas de dependencias (23 de Septiembre 1882).
La Escuela Apostólica de Loos fue trasladada a Wernhutsburgo, y la inaguración de la Casa se verificó el 18 de Octubre de este mismo año 1882. Los principios fueron laboriosos: la reducida colonia se instaló en las cocheras, unidas al cuerpo de la casa por la parte de la fachada que da a la gran carretera. Inhabitados mucho tiempo hacia estos edificios eran frecuentados por las ratas, huéspedes importunos contra los cuales era preciso combatir para poder descansar algunas horas durante la noche. Los días eran bien aprovechados: los alumnos ayudaban solícitos a los obreros, que bajo la dirección del Sr. Dumontier prepararon las habitaciones necesarias.
El 29 de Mayo de 1883 el Seminario S. Vicente celebraba las bodas de plata del Sr. Dubois, cuando repentinamente, a las diez de la noche, se declaró un incendio en la granja próxima al edificio. El viento soplaba del Sudeste, esto es, la dirección de la Casa, y por lo tanto, el Seminario sería muy pronto presa de las llamas. En aquellos momentos de angustia se arrojaron muchas medallas milagrosas al lugar del incendio; al momento cambió el viento de dirección, dirigiéndose hacia el Sudoeste; por lo tanto, el Seminario es-taba salvado. Los testigos de tal escena atribuyeron a la poderosa intercesión de María Inmaculada (cuya estatua, colocada en una parte de la granja, no sufrió el menor deterioro), la preservación inesperada de que fue objeto el Seminario San Vicente. Esta prueba de la insigne bondad de la Virgen poderosa mereció que no se olvidase; por lo cual cada año, el 29 de Mayo, es para la Escuela Apostólica un día de acción de gracias. El 15 de Julio de 1902 fue coronada la estatua colocada en medio del patio de recreación, nueva muestra de reconocimiento hacia Aquélla que se gloria de ser coronada con el título de «Nuestra Señora de Wernhut.»
Durante el estío de 1883 comenzaron las grandes obras de Wernhutsburgo, y se levantó el ala derecha del Seminario, que no tenía más altura que la que tiene actualmente la de la fachada de la sala baja de recreación, frecuentemente invadida por el agua. Se alquiló una planta baja y primer piso de una casa, hasta que en 1884 el pabellón de la derecha estuvo en estado de ser habitado por los profesores y alumnos.
La Capilla actual se terminó en 1884 y fue bendecida a este tiempo por el Sr. Julio Chevalier, asistente de la Congregación de la Misión. Las grandes obras se terminaron hacia el 1889, durante el superiorato del Sr. Dumontier, al que sucedió el Sr. Luis Dubois, quien murió en la Casa Madre de París en Noviembre de 1889. El año 1890 se construyó la «Sala del Beato Perboyre», muy a propósito para las academias literarias.
Bajo el superiorato del Sr. Gracieux (1894-1903), los edificios de la Escuela Apostólica sirvieron de habitación (1898) a los primeros seminaristas, que fueron como el fundamento de un nuevo Seminario interno, trasladado en 1903 a Pannigen-Helden (Limbourgo holandés).






