El rostro de los pobres

Francisco Javier Fernández ChentoJuana Antida ThouretLeave a Comment

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Autor: Desconocido .
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Juana Antida llegó a Nápoles en un tiempo fuertemente crítico, con una pobreza que alcanzó su nivel más alto de resistencia. Las carestías se sucedieron con ritmos vertiginosos; los precios aumentaban; las fiebres coléricas se multiplicaron.

Muy elevada fue, por consiguiente, la mortalidad, siempre superior a la natalidad de aquellos años. En 1808, por ejemplo, sobre 1676 nacimientos hubo 1311 muertes. En el mes de mayo del 1811, el número de los muertos fue superior al de los nacimientos: 1078 muertes y 1008 nacimientos. Otro pequeño ejemplo: en el mes de septiembre del 1811, el orfanato de la Anunciación –casa de niños abandonados, en el que por todo el 800 habrían trabajado las Hermanas de la Caridad llegaron a tener 369 niños; de estos, ¡en el mismo mes, murieron 150!

«Fueron momentos escribe la historiadora Ángela Valente en los que la escasez fue tal que se llegaban a mentir a sí mismos, con mentiras piadosas, cuanto inútil: por ejemplo, a la entrada en ciudad del Murat ,1 en el mes de septiembre de 1801, fue en las tiendas de la Via Toledo, o sea en la «fiambrería», era una parada obligatoria de tocino, quesos y jamones, tomados prestados de los negocios de la calles por donde no estaba incluido el cortejo real para dar la impresión al nuevo rey de una abundancia que no era verdadera».2

Pero los soberanos no podían no ver, si el mismo Joseph (José), escribiéndole a su hermano Napoleón, poco después de su llegada a Nápoles, escribía: «il est ordinaire de voir mourir de faim, dans les rues, des hommes couchés, nuscomme la main«3. («es de todos los días ver morir de hambre en las calles, a los hombres, desnudos como la mano«)3

El analfabetismo, la desnutrición, la vida en la calle: fueron las características de esta vasta categoría de hombres, mujeres, niños, que algunas veces, algunos ciertos viajeros extranjeros, definieron con desprecio: «canaille» (canalla) o «populace» (populacho)».

Los lázaros, para vivir, practicaron el arte en la mayoría de los casos del «arranciarsi» (arreglarse), con profesiones inventadas para permanecer a flote: «el acquafrescaio», (agua fresca) por ejemplo, que gritaba todo el día por los callejones, vendiendo contra agua fresca; o también el «piccirillo» (pequeño, siervo del siervo), que hacía de siervo al servidor o a la sierva a la fantesca (criada) de los pisos de arriba, o la «capera», la peluquera que aquí y allá, ganaba poco dinero en los bajos o en los rincones de las callejuelas Y todavía, aprendices de tienda, maleteros, jaboneros, etc. Fue fácil, por ejemplo, encontrar entre ellos, los «mariuoli», (ladrones) aquellos ladroncillos por necesidad y, por lo tanto, de profesión, que se capacitaban para robar.

Juana Antida

  • «A la escuela de los pobres, algunas vienen, además, casi sin vestidos y si pan… Otra multitud de pobres de toda edad y condición, sumamente mísero, pide cada día algo para comer, para vestirse, para dormir…. la compasión por ellos nos ha obligado a privarnos también de lo necesario … Y ahora, no nos queda más que llorar con estos pobres»4
  • «Acuérdense de ver siempre a Jesucristo en la persona de los pobres.»5
  • «Dios prefiere a los pobres y toma como hecho a sí lo que a ellos se haga en su nombre»6
  • «Sirvamos sobre todo a los pobres con esa generosa entrega y ese celo del que debemos estar animadas, considerando que es al mismo Jesucristo a quien servimos en sus miembros «7
  • «Nos santificaremos mientras trabajamos por la felicidad y sobre todo por la salvación de los pobres…8
  • «…Esos miembros preciosos de Cristo sufriente, serán auxiliados y consolados en todas sus miserias espirituales y temporales«…9
  1. Gioacchino (Joaquín) sustituyó en 1808 a (José) Bonaparte , el hermano de Napoleón destinado al trono de España, que había gobernado Nápoles por dos años: del 1806 al 1808
  2. VALENTE A., Gioacchino Murat…; p. 6
  3. Carta del 12 marzo del 1806, en RAMBAUD J., Naples sous Joseph Bonaparte, Paris 1911; p. 446
  4. J-A Th. al Ministro del Interior del Reino de Nápoles 1816; en CD: p. 174
  5. CD : 20; Cf 277. 131. 309
  6. Cf CD : 165
  7. CD : 37; Cf 131. 309
  8. CD : 5
  9. CD : 5; Cf 53. 352; Reg 1820 : 203. 267

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