El Papa: «La conciencia europea no puede olvidar el dolor del pueblo gitano»

Francisco Javier Fernández ChentoCeferino Jiménez MallaLeave a Comment

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Autor: Desconocido · Año publicación original: 2011 · Fuente: Religión Digital.
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El exterminio nazi de gitanos es «un reconocimiento muy pobre para tanto drama» y la «conciencia europea no se puede olvidar de tanto dolor», ha asegurado el Papa tras recibir a unos 2.000 gitanos de toda Europa en el Vaticano. Benedicto XVI ha hecho un llamamiento para que el pueblo gitano «nunca más» sea objeto de «vejaciones, de rechazo y de desprecio».

En el encuentro, organizado en el marco de la conmemoración del 150 aniversario del nacimiento del beato español Ceferino Giménez Malla, alias «El Pelé», el primer gitano elevado a la gloria de los altares, el Pontífice recordó cómo a lo largo de la historia los gitanos han conocido «el sabor amargo de la no acogida» y de la «persecución».

«La conciencia europea no puede olvidar tanto dolor», señaló Benedicto XVI, quien asimismo pidió a los representantes del pueblo romaní que acudieron a Vaticano que, por su parte, «busquen siempre la justicia, la legalidad y la reconciliación» y que se esfuercen para no ser «nunca la causa de sufrimiento de otros».

«Sus hijos tienen derecho a una vida mejor«, afirmó el Papa que al mismo tiempo exhortó a los gitanos a «una colaboración leal» con Europa.

«Aporten, también ustedes, una colaboración efectiva y leal, a fin de que sus familias se inserten dignamente en el tejido civil europeo», dijo Benedicto XVI.

El papa subrayó que la historia del pueblo gitano «es compleja y, en algunos períodos, dolorosa«, con episodios como las persecuciones sufridas durante la Segunda Guerra Mundial.

Asimismo, reconoció que persisten «problemas graves y preocupantes» como por ejemplo «las relaciones, con frecuencia, difíciles» con las sociedades en las que residen.

Sin embargo, el Pontífice lanzó un mensaje de esperanza al afirmar que en la actualidad se están abriendo nuevas oportunidades e invitó a escribir de forma conjunta «una nueva página de historia» para el pueblo gitano y para Europa.

«Con el tiempo habéis creado una cultura de expresiones significativas como la música y el canto, que han enriquecido Europa. Muchas etnias han dejado de ser nómadas y buscan la estabilidad con nuevas expectativas frente a la vida», dijo el Santo Padre.

Y agregó: «La Iglesia camina con vosotros y os invita a vivir según las exigencias del Evangelio (…). También Europa, que reduce las fronteras y considera como una riqueza la diversidad de los pueblos y de las culturas, os ofrece nuevas posibilidades».

«La búsqueda de una vivienda y un trabajo dignos y de educación para vuestros hijos son las bases sobre las que construir esa integración de la que obtendréis beneficio tanto vosotros como la sociedad», precisó Benedicto XVI, que instó a las instituciones a que actúen para «acompañar de forma adecuada» ese recorrido.

Durante la audiencia, organizado por el Consejo Pontificio para los Migrantes, la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) y la Comunidad de San Egidio, Joseph Ratzinger recordó además la figura de «El Pelé», beatificado por el papa Juan Pablo II el 4 de mayo de 1997 en la plaza de San Pedro del Vaticano.

«El Pelé«, primer gitano mártir de la historia, nacido en 1861 en Benavent de Segrià (Lleida, norte de España), fue detenido el 19 de julio de 1936 por unos anarquistas cuando trataba de defender a un sacerdote y días después, el 2 de agosto, fue fusilado en las inmediaciones del cementerio de Barbastro junto a tres misioneros franciscanos.

Joseph Ratzinger subrayó que «la amistad con el Señor convirtió a este Mártir en testigo auténtico de la fe y la caridad».

Entre los testimonios escuchados por el papa en el marco de la audiencia en el Aula Pablo VI del Vaticano estuvo el de Ceija Stojka, una gitana austríaca que durante la Segunda Guerra Mundial fue deportada junto a su familia primero a Auschwitz y después a Ravensbruck y Bergen Belsen, cuando tenía tan sólo 9 años.

«Hoy Auschwitz y los campos de concentración están dormidos y nunca más deberán despertarse. Sin embargo tengo miedo de que Auschwitz esté solo durmiendo«, dijo Stojka, que vivió el exterminio de la mayor parte de su familia.

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