El P. Juan Domenge Roselló (1877 – 1949)

Mitxel OlabuénagaBiografías de Misioneros PaúlesLeave a Comment

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Author: Desconocido · Year of first publication: 1949 · Source: Anales Barcelona.
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Biografias PaúlesInstantánea biográfica
Fue el primer día del año 1949. Hacía escasamente hora y media que las saetas de todos los relojes habíanse dado un simbólico abrazo, después del cual el último segundo de 1948 se alejaba raudo, y llegaban, remozados, los minutos jóvenes del Nuevo Año, cuando la hermana muerte llamó a la habitación núm. 13 del primer piso de la Casa-Misión de Palma, para llevarse a la inmortalidad a nuestro llorado P. Juan Domenge Roselló, sacerdote de la Congrega3ión de la Misión de San Vicente de Paúl, después de recibidos los Santos Sacramentos y la Bendición Apostólica.
Con su muerte pierde la Congregación y la Provincia un miembro ejemplar de bondad, prudencia y celo, con que se había granjeado continuamente el aprecio de cuantos le rodeaban. Su desaparición produjo aquí bastante sensación, ya que la historia del día al día sólo logra plena lucidez para las muchedumbres cuando se personaliza. Esto es lo que ha sucedido con nuestro amado difunto.
Hijo de Juan Domenge Pujades y de María Roselló Gelabert, nació en Manacor (Mallorca) el día 9 de julio de 1877, siendo el último de seis hijos.
Ingresó en la Ese-tola Apostólica el 30 de julio de 1893, donde estudió sólo un año y medio por tener ya varios cursos de latín aprobados en el Seminario Diocesano de Mallorca. En abril de 1895 fue a Madrid para ingresar en el Seminario Interno, haciendo los votos el 29 de abril de 1897. La Filosofía la estudió en la nueva Casa de Hortaleza, de la que fue fundador con los otros estudiantes del mismo curso. En septiembre de 1903 fue llamado a Barcelona, junto con el H. Riutort, por el P. Jaurne, primer Visitador de la nueva Provincia de Barcelona, erigida en julio de 1902.
Llegado a Barcelona, fue destinado con el H. Riutort a Figueras para enseñar ambos en el Colegio fundado por el P. Francisco Vilanova. El mes de enero lo pasaron en Barcelona, recibiendo todas las Ordenes Sagradas de manos del Cardenal-Obispo de la Diócesis, Dr. Casañas, excepto el Diaconado, recibido del señor Obispo Auxiliar. Celebró la Primera Misa en el Oratorio de la Comunidad de las Hijas de la Caridad del Asilo de Figueras, el día, 2 de febrero de 1904.
En septiembre de este mismo año fue destinado a Rialp, Casa de nueva fundación para Colegio, Ejercicios al Clero y Misiones, y allí permaneció hasta julio de 1908, en que, asistiendo corno Diputado a la primera Asamblea Provincial de Barcelona, quedó en la Casa Central de agregado a su :omunidad por destino recibido del Visitador P. Gelabert.
En enero de 1909 vino a Mallorca a ayudar a las Misiones, misionando Lloseta, María de la Salud, Muro, Sóller, Puerto de Sóller y Pont d’Inca, regresando a Barcelona.
En octubre de 1910 fue destinado a Bellpuig a la enseñanza del Colegio Apostólico, y en agosto de 1912 fue enviado de Superior a la Casa de Rialp por el entonces Visitador P. Vilanova, permaneciendo en dicha Casa hasta septiembre de 1914, en que fue enviado a la nueva fundación de Puno (Perú) con el cargo de Superior y Párroco de la ciudad, acompañando, con otros ocho misioneros, al señor Obispo P. Valentín Ampuero, C. M., quien le dio posesión de la Parroquia de San Juan Bautista, de Puno, el día 31 de octubre de 1914, permaneciendo al frente de la Parroquia y de la Casa hasta julio de 1921, en que por enfermedad tuvo que ser trasladado a Lima por el Vice-Visitador P. Antonio Gisbert, con el fin de atender a su curación.
El jueves antes del viernes de Dolores de 1922 tomó posesión, como Párroco y Superior, de la Casa de Pisco (Perú) afiliada la Parroquia a nuestra Provincia por Monseñor Emilio Lissón, Arzobispo de Lima. Restauró íntegramente la iglesia parroquial, que es una verdadera Catedral por sus dimensiones, de estilo románico; no sólo restauró y pintó la iglesia, sino también todos los altares y piso. Edificó la Casa Cural de que carecía la parroquia y edificó ín-tegramente una nueva iglesia con su vivienda en la barriada de pescadores de San Andrés, distante de Pisco cuatro kilómetros.
En julio de 1932 dejó la Casa de Pisco, marchando unos meses a Lima, donde embarcó para Barcelona el 19 de diciembre del mismo año, llegando a la Ciudad Condal el 10 de enero de 1933, donde permaneció hasta julio de 1936, sorprendiéndole el Alzamiento Nacional en Viladrau atendiendo al servicio religioso de las Escuelas Católicas del Corazón de Jesús de Pueblo Nuevo, de Barcelona.
Después de mil peripecias pudo huir de la revolución marxista, marchando a Génova el 9 de agosto y de ahí a Roma, siendo amablemente recogido por los Padres italianos, permaneciendo en Roma y sirviendo la Capellanía militar Dei Caduti desde la Casa de San Silvestre In Quirinale desde el 9 de noviembre hasta el 13 de julio, en que regresó a Génova para embarcar para Mallorca, llegando el 17 de julio de 1937 a Palma. En Génova estuvo un mes y días, y en la Casa de Roma, vía Pompeo Magno, dos meses.
Como de Roma marchó por hallarse muy quebrantada su salud a causa de los trastornos sufridos durante la revolución, con permiso de los Superiores se fue a su casa a vivir en el campo, conforme lo había prescrito el médico, viviendo cuatro años en Llodrá, carretera de Manacor a Felanitx, por no tener en aquel entonces la Provincia ninguna casa que reuniera las condiciones requeridas para su curación. El 19 de julio de 1941, ya algo mejorado, se reintegró a la vida de Comunidad en esta Casa de Palma, a donde fue destinado por el señor Visitador P. Eugenio Comellas, dedicándose a la predicación y al confesionario, no regateando el servir a Dios y al prójimo, especialmente al sacerdotal tal que, numeroso, acudía a él.
Son tantas las cosas buenas con que cuenta en su haber nuestro finado, que, a pesar de no querer extender estas líneas me resisto a la tentación de hacer a ustedes, los lectores de ANALES, mención de su devoción y celo puestos en la propagación y culto de la Medalla Milagrosa, y de las reformas y mejoras por las que tanto trabajó para la casa iglesia, sobre todo en la obra de ampliación y salida a la calle de esta última, que llevó a cabo satisfactoria y dignamente, sin dañar la unidad y belleza de la primitiva iglesia que queda intacta. Y todo lo hacía con un optimismo tal, que le hacía forjar realidades a ojos cerrados; lo que la Provincia y de una manera especial esta Casa deben agradecerle.
Dios haya premiado los múltiples trabajos del celoso Misionero.
Palma, a 2 de febrero de 1949.

 

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