El Mensaje vicenciano y los padres de nuestros alumnos

Francisco Javier Fernández ChentoFormación VicencianaLeave a Comment

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Author: María Socorro Martín, H.C. · Year of first publication: 1986 · Source: XIII Semana de Estudios Vicencianos, Salamanca.
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Me ha tocado desarrollar la incidencia del mensaje vicen­ciano en los padres de nuestros alumnos y a través de los cauces que nos brindan nuestros centros educativos.

Quiero antes de comenzar hacer unas puntualizaciones. No todos los cauces a los que me voy a referir en esta sencilla comunicación, son utilizados por todos nuestros centros, y es posible que haya centros que se valgan de canales que no aparecen aquí. He querido referirme a los que me parecen más comunes y conformes a la realidad social y educativa de hoy.

Me referiré también, alguna vez, las menos, y en su mo­mento lo diré, a acciones que,, quizás hoy, en muchos centros, no pasen de ser planes de futuro y realización de pequeños intentos que creo están llamados a llegar a plenitud.

Esta comunicación consta de tres partes:

  1. Una selección de textos sacados de nuestros documen­tos básicos que centran de alguna manera el quehacer de los padres en el Centro Educativo.
  2. Una convicción firme que anima nuestra tarea educa­tiva: LOS PADRES SON PIEZA CLAVE EN LA EDUCA­CION DE LOS HIJOS.
  3. Y parte central: CANALES a través de los cuales llega en realidad el Mensaje vicenciano a los padres de nues­tros alumnos.

a) Qué dicen nuestros documentos básicos y organizativos

IDEARIO

La Comunidad educativa intenta crear un CLIMA EVAN­GELIZADOR, en el que el amor y la libertad marquen la tónica del ambiente y de las relaciones de todos sus miembros.

«Procura que todos encuentren una progresiva y propor­cional integración, por medio de las diversas responsabilidades y realizaciones educativas».

Nuestra Escuela vicenciana «tiene el apoyo y el estímulo de los padres de alumnos, comprometidos con la opción educati­va propia del Centro».

El compromiso es el último paso de todo un proceso que ha de darse. Veremos cómo:

El conjunto de personas y estamentos que la formamos (la comunidad educativa), «nos integramos armónicamente, a través de una participación efectiva y de una acción educativa coherente»…

«Los padres, como principales responsables de la educa­ción de los hijos, participan activamente en la vida del Centro y le prestan su apoyo, sobre todo a través de la Asociación de padres de alumnos»… «La relación entre padres, tutores, pro­fesores y dirección del Centro, da fecundidad y coherencia a la acción educativa, y contribuye a conseguir un buen nivel en la formación integral de los alumnos».

«Padres, profesores, titular y personal de administración y servicios, realizamos conjuntamente una tarea que nos agluti­na y da sentido a nuestros esfuerzos e ilusiones: la formación integral de los alumnos».

Son éstos, textos que miran a que la participación’de todos en la vida del Centro nos ayude a construir la comunidad educativa y a realizar el proyecto educativo.

1. Proyecto educativo marco

Destaco entre los objetivos básicos los dos siguientes:

«Procurar que dentro de la Comunidad educativa, surja una Comunidad cristiana, que sea fermento de fe en el medio en que está inserta».

«Promover e impulsar los Movimientos de Pastoral Juve­nil, especialmente J. M. V.». Aquí tienen también su puesto los padres como colaboradores, y catequistas, y formando la auténtica Comunidad de Referencia.

Entre las líneas de acción figura el Departamento de Edu­cación en la Fe, que tiene, entre otros objetivos el de «Animar a toda la Comunidad educativa para que forme una verdadera comunidad cristiana».

Más adelante se habla de «Fomentar encuentros de padres de alumnos a través de las APAS y especialmente de las Escuelas de padres, en orden a una vivencia cristiana compro­metida».

Como línea de acción en la educación en valores: «aprove­char las Fiestas escolares y acontecimientos locales para orga­nizar actos de convivencia que favorezcan las relaciones huma­nas de toda la Comunidad educativa» «Buscar ocasiones de diálogo y relación personal entre los alumnos, padres y profe­sores, aprovechando las evaluaciones, entrevistas, y circuns­tancias escolares para conseguir un mayor acercamiento y una comunicación más humana».

«Presentar a los alumnos testimonios vivos en valores humanos y cristianos que les sirvan de modelos de identifica­ción».

Quizás pueda ser un buen modelo la comunidad de padres. Esto requiere un trabajo de concientización de esta función y de ayuda para que esto sea una realidad.

En las líneas de acción del capítulo ESTILO VICENCIA­NO, leemos: «Ofrecer ayuda a toda necesidad que se descubra en la labor tutorial o en otros encuentros». Los padres se abren a la tutora o tutor, y esperan nuestra ayuda. Aunque no sea más que nuestra escucha atenta y disponible.

De todo esto se deduce que ningún Centro educativo puede llevar a cabo sus fines propios sin un profundo y permanente contacto con los padres de los alumnos, en orden a una educación conjunta coherente y lograr una unidad de criterios, en la aceptación de los valores evangélicos y vicencianos pro­puestos.

2. Los padres pieza clave en la educación

Cuando uno reflexiona qué debe ser y qué es en realidad en este comprometer a los padres en la Escuela y lograr que llegue a ellos el Mensaje Vicenciano, se encuentra con muchas posibi­lidades, pero sin duda con pocas realizaciones aún. Lo recono­cemos con sencillez y humildad vicenciana. Pero no nos falta la esperanza y estímulo para ir siempre adelante haciendo reali­dad aquello a lo que aspiramos.

Una convicción firme anima nuestro quehacer educativo y es que los padres son la pieza clave en la educación de sus hijos. Sin padres cristianos y deseosos de que a sus hijos se les eduque cristianos, y padres comprometidos en la tarea evangelizadora, no tiene viabilidad un Centro Vicenciano.

Ellos son los que eligen el modelo educativo para sus hijos, concretado en el IDEARIO que se les ofrece, al que no es suficiente dar su conformidad, ni que manifiesten su buen deseo de que a sus hijos se les eduque en la Fe. Es necesario que sientan como propios los ideales y aspiraciones del Centro y que colaboren en su realización cerca de los profesores, que aporten el ejemplo de su vida, y se comprometan en la tarea de promoción humana y evangelización, que quiere llevar a cabo nuestra Escuela Vicenciana.

Buscamos que los padres hagan auténticas las motivacio­nes sobre las cuales apoyan la elección de la Escuela vicenciana. No consideramos suficiente la búsqueda de un ambiente tranquilizador y protegido, cultural y educativamente rico. Deben comprender que la escuela católica vicenciana, tiene una identidad propia y un proyecto propio que cualifican su propuesta cultural y pedagógica y no admite una presencia indiscriminada y poco consciente.

Aspiramos y trabajamos para que ellos conozcan y asuman lo que nuestra Escuela Vicenciana les propone, también para evitar peligrosas fracturas entre la intervención educativa de la escuela y la de la familia.

Buscamos que, desde dentro participen de nuestros proble­mas y esperanzas, que hagan el camino con nosotros, que se sientan parte del Colegio, identificados con él, y con la libertad de construir un colegio más humano, más de todos, porque todos participan.

Sentimos la tremenda responsabilidad de no defraudar a los padres que llevan a sus hijos a nuestros colegios para que se evangelicen en un estilo vicenciano, conscientes de que, si los defraudamos, rompemos la esperanza de la gente humilde y sencilla que acude a nuestros centros.

3. Canales a través de los cuales llega, en realidad, el mensaje vicenciano a los padres de nuestros alumnos

EL IDEARIO

Lo tienen todos los padres.

Es el punto de partida para aunar todos los esfuerzos de quienes componemos la comunidad educativa escolar. Los principios básicos que lo integran sirven de aglutinador de toda la actividad participativa posterior.

A partir de la aceptación inicial y global de la propuesta del modelo de educación, se inicia todo un proceso que pasa por las siguientes etapas:

  1. Conocimiento analítico del ideario y carisma institu­cional. Se hace en principio en reunión de carácter general, y normalmente por ciclos y niveles. En estas reuniones se tratan entre otras cosas: la importancia y el por qué del ideario, su transcendencia, sus razones, necesidad de sintonizar con él y cómo el ideario es una oferta de servicio a los padres de nuestros alumnos. Las técnicas utilizadas en este primer paso, son: conferencias, Coloquios, Mesas Redondas etc…
  2. De estas reuniones generales, necesarias, porque es toda la Asamblea la que debe hallarse debidamente mentaliza­da, surgen grupos más reducidos especialmente comprometi­dos, para los que se organizan reuniones de estudio sobre la vida del Colegio, sus fines y su organización, la necesidad de participar en las actividades propias de su competencia, ya que los padres no pueden desentenderse de la educación de sus hijos por el hecho de haberlos confiado a un colegio vicencia­no. Ellos son los primeros y principales educadores de sus hijos.

Estos grupos van de su tradicional pasividad a una actitud activa y comprometida.

A estos grupos de padres ya concienciados y que llegan, en ocasiones, a ser grupos de vivencia y expresión de su Fe, se les integra en la tarea evangelizadora del Centro, como elementos multiplicadores de su acción, a través del Departamento de educación en la fe, como después diré.

  1. No ha terminado aquí lo que los padres hacen respecto al Ideario. Aceptado, conocido y comprometidos con él, exi­gen que toda acción educativa se realice dentro del marco del estilo propio y que el Centro cumpla las promesas que les ofreció manteniéndose fiel a los principios educativos cristia­nos.

EL PROYECTO EDUCATIVO

Gracias al Proyecto Educativo, las directrices del Ideario se convierten en algo operativo y realizable. Se establece el enlace intermedio, entre las aspiraciones teóricas del Ideario y la concreción inmediata de la programación educativa.

En la elaboración del Proyecto Educativo de cada año, no en todos, pero sí en muchos Centros, participan los padres, ellos tienen mucho que decir en la formulación de objetivos y líneas de acción, ellos ponen a la hora de programar, la experiencia humana, y enriquecen este Proyecto, haciendo vivo y explícito el clima familiar que debe caracterizar a la Comunidad educativa.

En estos Centros, que así lo hacen, cada año, antes del comienzo del curso, en una jornada de reflexión y oración, en la que participa con el profesorado el grupo de padres más comprometido, que suele coincidir con la Junta de la Asocia­ción de Padres, y tomando como base la evaluación del Pro­yecto educativo del curso anterior, se trazan los objetivos y líneas básicas de acción del Proyecto del propio curso, que una vez elaborado, pasa a todos los padres, y en reuniones por cursos, se presenta, se reflexiona, se pide la colaboración de todos según las competencias y posibilidades de cada uno.

Los padres expresan, con frecuencia, su satisfacción en estas reuniones. Nos hemos sentido a gusto, dicen, y piden que se hagan con mayor frecuencia.

Con esto se crea un clima de comunidad hecho de encuen­tros humanos, de relaciones de amistad, de confianza recípro­ca, de conocimiento más profundo de los padres, de celebra­ciones de fe.

RELACIONES FAMILIA-CENTRO

A NIVEL DE TUTORIA Y CON LOS PROFESORES

Estos contactos frecuentes con los padres de cada alumno, son un medio para individualizar el Proyecto educativo y para vivenciar valores tan vicencianos como el de la acogida, escu­cha, sencillez y transparencia, interés por sus cosas, actitud de servicio, disponibilidad, entrega, ayuda incondicional y gratui­ta, y disponibilidad para adaptarnos a sus posibilidades en día y horas. Es la hora de decir con los hechos, que un educador vicenciano, las 24 horas del día está en actitud de servicio.

DEPARTAMENTO DE EDUCACION EN LA FE

Es otro de los cauces a través de los cuales, los padres se hacen presentes y actuantes. El Departamento de Educación en la fe cuenta con los padres para insertarlos en el rodaje del seguimiento:

a) A nivel de reuniones de evaluación y programación. Su papel es poner la experiencia humana. Generalmente colabo­ran en estas reuniones dos o tres padres de la junta de la Asociación.

b) Se aspira y se han hecho pequeños intentos de cateque­sis para los padres por clases. Pero esto, quizás hoy sea sólo plan de futuro. De cara a una catequesis para los alumnos, es imprescindible llegar a las familias, conocer la problemática que están viviendo en sus casas, ayudar a los padres a que sepan cómo tienen que contestar a las preguntas de sus hijos, a que sepan expresar sus sentimientos religiosos, que sepan iluminar con la fe los hechos humanos, tener experiencia de oración. Que sean conscientes de que ellos, los padres, han de ser la comunidad de referencia para los hijos.

Disponemos de guiones de catequesis para padres a nivel de clase. Los contenidos de estas catequesis son: lo que se hatrabajado en la clase durante el mes, en la educación en la fe y en integración fe-cultura. Objetivos y líneas de acción, qué esperamos de los padres, qué les toca a ellos hacer, y se tiene una experiencia de oración. Los padres lo necesitan y cuando se les ofrece lo agradecen. Esto nos parece que es una buena catequesis para los padres.

c) Padres catequistas: Los padres más comprometidos y catequizados, sienten la urgencia de ser también ellos catequis­tas ya sea de sus propios hijos o de otros. Esto constituye otro cauce para hacer llegar a los padres el Mensaje Vicenciano, a través de reuniones mensuales con ellos para orientarles y prepararles en su misión de catequistas y en su compromiso evangelizador. Algo así como una Escuela de catequistas.

d) Celebraciones de la fe con los padres: Eucaristías, celebraciones penitenciales que se programan con motivo de acontecimientos o tiempos litúrgicos.

e) Otra de las realizaciones, quizás muy en comienzos, y más como plan de futuro, es la tendencia a formar comunida­des de padres dentro del colegio, como comunidades de refe­rencia, o como equipos de matrimonios que vivan y expresen su fe, en comunidad.

f) En muchos centros, no en todos, dentro del Departa­mento de Educación en la fe, funciona el Movimiento de J.M.V. con sus características de Movimiento y sus notas específicas, que tendremos ocasión de oír dentro de esta sema­na y cuyos cualificados representantes están con nosotros. Y en este Movimiento, también tienen que hacer mucho los padres. Es ya realidad también el funcionamiento de F.M.V., cuyo primer encuentro acaba de realizarse y con resultados muy positivos.

ASOCIACIONES DE PADRES

La Asociación de Padres en los Colegios que funciona bien, no se preocupa sólo de lo económico y de las notas. En ellas se establecen formas de conocimiento, de participación y de estímulo de los padres, así como actividades de formación permanente, que contribuyen al perfeccionamiento de su fun­ción como educadores. Estas Asociaciones son el cauce natu­ral, para el cumplimiento de los deberes y responsabilidades de los padres, para el ejercicio de los derechos que aquellos comportan, para una ayuda mutua, y un hacer frente juntos a los problemas que se presentan, y un lugar de aprendizaje de algo tan vicenciano, como es poner al servicio de los demás y gratuitamente, las cualidades y saberes que se poseen.

La Asociación actúa, sobre todo a través de la Junta Directiva, que se organiza en Comisiones, y a través de los padres delegados de curso.

a) Las Juntas Directivas de las APAS, cuyos miembros suelen ser los prepresentantes en los órganos colectivos, de los padres, tienen contactos muy frecuentes con el equipo directi­vo a través de los cuales se va creando una mentalidad común y asumiendo el ideal y carisma institucional, de forma que, en vez de ser un obstáculo contra el que hay que luchar, es un motor que empuja en la misma línea que la entidad titular.

b) Entre las Comisiones en que se organiza, nos interesa ahora destacar, como canal más apropiado para transmitir el Mensaje Vicenciano, la Comisión de Pastoral, la Social, y la Cultural.

La primera es la que colabora con el Departamento de Educación en la fe, en la programación de objetivos, activida­des y celebraciones propias del mismo, y en su realización y seguimiento.

La Comisión social, se preocupa de sensibilizarse, de vivir y hacer vivir el valor de la solidaridad en momentos de necesi­dad, y de ayudar a las familias necesitadas, ya sean víctimas del paro o de cualquier otra problemática, y de aportar las solu­ciones que estén en su mano, y en la medida de los recursos de que dispone la Asociación. La norma es: «Ningún alumno para quien sus padres han elegido el modelo educativo vicen­ciano deja de seguirlo por falta de medios económicos, ni de participar en ninguna de las actividades programadas por la misma causa».

La Comisión cultural, atiende a la formación y promoción humana de los asociados, por medio de conferencias, mesas redondas, coloquios sobre temas de interés, estudio de las encíclicas de los Papas sobre temas familiares, conocimiento de la legislación que va saliendo, que puede desconocer e incluso contravenir los derechos de los padres o los derechos humanos. Muchos padres no son suficientemente conscientes de sus derechos y de sus obligaciones respecto a la educación de sus hijos, y por tanto, no los ejercen con plena libertad.

La Junta Directiva, se preocupa de pedir la aportación de personas expertas en algún aspecto y que pertenecen a la Asociación, para montar actividades dirigidas por ellos desin­teresadamente y de las que pueden beneficiarse quienes lo deseen, tales como aprendizaje de corte y confección para madres, trabajos manuales, labores, actividades deportivas etc. y otras actividades de formación humana y cultural.

c) La figura de los padres delegados de curso, que funcio­nan en algunos Centros, no en todos, están al servicio de los padres de alumnos de un curso, y sirven de enlace con el equipo directivo, y de canalización de sus intereses, bien a la Junta Directiva o a la Comisión correspondiente, a las que también transmiten la problemática que surge para su estudio y búsqueda de soluciones.

ESCUELA DE PADRES

La Asociación promueve también la participación de los padres que lo deseen en las Escuelas de Padres ya constituidas o incluso, ve la posibilidad de que en la misma Asociación funcione su propia Escuela de Padres, sencilla y rudimentaria, si se quiere, pero más válida para la orientación de la misma según el carisma vicenciano.

Creo que esta es una puerta abierta aun no muy utilizada, pero de futuro, como cauce de formación de los padres como educadores de sus hijos, y como personas comprometidas en el desarrollo de la Justicia y de la Paz, de la solidaridad, del compartir, comprometidos en la introducción de nuevos valo­res cristianos en la familia, y en suma, en el desarrollo de una fraternidad evangélica y en una concientización sola.

Las técnicas utilizadas en estas Escuelas de padres son: estudio de temas formativos a base de conferencias o guiones radiofónicos, reflexión en pequeños grupos de matrimonios donde se comparten problemas y se buscan soluciones entre todos, y se vive el valor de la sinceridad y ayuda al necesitado.

4. Los padres y la educación en valores

La maduración en los valores, se realiza por medio del proceso de valoración. Los valores que resultan de este proce­so, son los que configuran nuestro estilo de vida, lo que Allport llama filosofía de la vida de la persona. Este proceso se realiza a través de unas etapas, que podemos resumir en:

  • captar: en un clima afectivo y en un ambiente de comu­nidad
  • preferir: que implica clarificarse sobre qué valores están en juego, y hacer el juicio de valor.
  • adherirse al valor
  • realizarlo a través de la conducta
  • comprometerse de manera estable, no ocasional
  • comunicar esos valores, no a través de un contenido sino de un yo-vivencia. Es la persona misma la que se transmite, la que testimonia una actitud, y hace posible que esta llegue a su interlocutor.

Un sistema de valores fuertemente vivenciado, tiende a buscar su expresión en signos, a través de escritos, organizacio­nes, manifestaciones artísticas, slogans, anagramas etc…

Los valores no se entienden en un contexto individual, se dan y surgen en una comunidad capaz de vivenciarlos.

El sistema de valores de nuestras Comunidades de Padres Paúles y de Hijas de la Caridad, insertas en un Centro educati­vo, querámoslo o no, están llenando de significación las expe­riencias de los padres de nuestros alumnos. Pero ¡cuidado! son los valores que nuestro yo vive, los que son captados o sentidos por ellos.

La experiencia nos dice que hay unos valores que captan fácilmente los padres de nuestros alumnos:

  • La sencillez, apertura y transparencia, unidos a la bon­dad y acogida, ya desde el primer contacto con la Hermana sencilla y popular de la portería. «Aquí da gusto venir, es distinto de otros sitios, aquí nos encontramos en ambiente sencillo, acogedor, nos sentimos como en nuestra casa» así se expresan y creemos que con sinceridad.
  • La solidaridad en acontecimientos claves en la familia, expresada, si se quiere en pequeños detalles y en un estar con ellos, tanto en las alegrías como en las penas. «Sois formida­bles, estáis en todo» fue la expresión salida de una madre en medio del profundo dolor ante la pérdida inesperada de un hijo de 14 años, a unas Hermanas que estaban allí compartien­do su dolor.
    Solidaridad que se manifiesta también en un compromiso real con los pobres y necesidades del entorno.
  • La disponibilidad para quienes nos necesitan y en el momento en que nos necesitan, adaptándonos a sus posibilida­des en una actitud de servicio.
  • Los padres de nuestros alumnos, ven que para ellos no hay sujeción rígida a horarios, y que serán atendidos incluso los domingos, cuando sus deberes les impiden acudir en los tiempos señalados.
  • Amor e inquietud por el pobre y nuestra preocupación porque el pobre vaya saliendo de su pobreza. Y ellos se convierten también en fuerzas vivas en Campaña de Caridad, Campañas contra el hambre…
  • Valoración de la persona en su dimensión individual y social, que les permita sentirse miembros responsables de una sociedad, en línea de justicia, convivencia, participación, paz. Con afán de promover la justicia como expresión de la caridad cristiana.
  • Trabajo, dedicación, esfuerzo, con un sentido de gratui­dad. Hoy inexplicable. Basta observar la actitud de las perso­nas ante un ofrecimiento gratuito: una desconfianza inicial. Algo así como si pensáramos que quien nos ofrece algo gratui­tamente, se lo va a cobrar con creces, haciéndonos objeto de un engaño.
    La atención especial que reciben fuera de clase los alumnos que no siguen el ritmo normal, e incluso la ayuda prestada en períodos de vacaciones… son signo de este sentido de gra­tuidad.
  • El realismo y austeridad en los medios que utilizamos…

Los padres en los contactos con nosotros, van captando estos valores y los van asumiendo. Todo esto crea un estilo de vida propio y de actuación, que descubre un sentido de la vida, que se manifiesta en todo, e incluso en lo que pudiera parecer más alejado.

Es corriente la experiencia de que en los traslados de una ciudad a otra, los padres que llevaban sus hijos a un centro vicenciano, buscan en la nueva ciudad un centro del mismo signo: «queremos que continúen educándose con Vds.», nos dicen, y nos piden ayuda para encontrar ese nuevo Centro.

Lo que se vive a diario en la comunidad educativa, suele revelar mucho más el sentido que damos a la vida, que lo que se dice.

Si es verdad que el evangelizado evangeliza, también es verdad que el que es vicenciano rebosa vicencianismo por todos sus poros, quien tiene la experiencia la contagia.

Tenemos motivos para ver el futuro con esperanza. Como vicencianos, tenemos una misión importante en el campo de la educación.

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