El Hermano y la Pastoral Vocacional

Francisco Javier Fernández ChentoCongregación de la MisiónLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Pelagio Taveras, C.M. · Año publicación original: 2007 · Fuente: Boletín CLAPVI, 2007, número 127.
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¿Por qué hay pocas vocaciones de hermanos?

  1. Poco conocimiento sobre la identidad de los hermanos. La gente común no distingue entre hermanos y padres.
  2. Falta de promoción: En las jornadas vocacionales se habla de las vocaciones sacerdotales y se invita a los jóvenes a ser sacerdotes, pero no se invita a ser hermanos.
  3. Ausencia de los hermanos en la promoción vocacional: Cuando se hacen jornadas vocacionales van los seminaristas y sacerdotes, pero los hermanos no participan, con raras excepciones.
  4. Falta de reconocimiento del trabajo de los hermanos: Los sacerdotes hacemos poco reconocimiento del trabajo del hermano y muchas veces son relegados a trabajos domésticos sin integrarlos a la pastoral.
  5. Errónea presentación de la vocación del hermano: Cuando un seminarista tiene limitaciones para los estudios sacerdotales, en ocasiones, se les invita a quedarse en la comunidad como hermanos coadjutores.
  6. Falta de plan formativo para hermanos: Se conocen pocos planes de formación para hermanos. Los hermanos se forman junto a los que se preparan para el sacerdocio. Algunos se sienten mal, porque mientras los seminaristas van a la universidad, los hermanos se quedan en casa limpiando.
  7. Dificultad de convivencia: El hermano cuando vive entre padres en ocasiones se siente marginado y con pocos derechos.
  8. Falta de visión de la realidad: Hoy vivimos en un tiempo diferente y la gente tiene mucha información y comunicación. Es necesario formar de acuerdo a los tiempos y preparar a los hermanos para que ejerzan su ministerio de acuerdo a los carismas y dones que poseen. Hoy se habla de la especialización. y los hermanos deben prepararse para realizar algún trabajo técnico.
  9. Humildad y servicio: Estamos en la época de las diferencias individuales y los derechos humanos. La gente es cada vez menos humilde, por tanto hay que tener en cuenta el respeto a los derechos de la persona y el concepto de obediencia de nuestro tiempo. La vocación es un don de Dios y hemos crear un ambiente de fe y fraternidad.

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