El camino de San Vicente: Comunidad

Francisco Javier Fernández ChentoFormación VicencianaLeave a Comment

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Author: Robert Maloney · Year of first publication: 1992 · Source: CEME.
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comunidadHermano mío, san Vicente no trabajó solo en el servicio de los pobres. Formó una compañía con ideales comunes. Medita algún tiempo en la visión que tenía san Vicente acerca de la comunidad.

La veía como una compañía cuya vida entera se centraría en la buena noticia: él sabía que Dios la había enviado a predicar el evangelio a los pobres. Veía a la compañía como orientada hacia fuera de sí misma, como embarcada en una misión. La veía como un grupo de hombres convencidos profundamente de que Jesús se había hecho uno de nosotros, que había mantenido lazos muy cálidos con sus seguidores, que había muerto abandonado, pero que sigue viviendo con nosotros como el Señor resucitado. Veía a la comunidad viviendo del espíritu de Cristo, como seguidora de los pasos de Cristo. La veía como pobre, célibe por imitación de Jesús, como obediente, como servidora de los pobres.

Medita, hermano, en las sencillas máximas del Nuevo Testamento que san Vicente nos señaló para construirnos en comunidad:

Mantendremos siempre vivos entre nosotros los actos de caridad hacia el prójimo, tales como: 1.° hacer a otros lo que razonablemente querríamos que ellos hicieran con nosotros; 2.° conformarnos con su parecer y aprobarlo todo en el Señor; 3.° sufrirnos mutuamente sin murmurar; 4.° llorar con los que lloran; 5.° alegrarse con los que se alegran; 6.° adelantarnos en las muestras de cortesía y respeto; 7.° mostrarnos de corazón amables y cumplidos con los demás; 8.° por fin, hacernos todo a todos, para ganarlos a todos para Cristo.

Evita las cosas que son los enemigos de la comunidad. Evita los celos de los que san Pablo habla tan a menudo. Evita el quejarte, cosa que tanto divide. Evita sobre todo el hablar de las faltas de otros. Herirás mucho a los demás, y a la congregación en conjunto, si te permites caer en esas faltas. Di palabras que sirvan para construir la comunidad, y evita las que la despedazan. Cuando la crítica sea necesaria, habla con sencillez de manera que dejes brillar el amor que sientes hacia tus hermanos.

Si no esperas encontrar paz en la comunidad tal como es o con los miembros que la componen, no entres en ella, pues si lo haces estarías tratando de entrar en un camino que te llevará a mucho sufrimiento. Pero si puedes encontrar una paz profunda aun en esta compañía tan imperfecta y con esos miembros tan imperfectos, entra con libertad, sabiendo que aunque la vida en común es muy exigente, produce también muchas alegrías y además el apoyo comunitario de vivir con gente que busca sinceramente el evangelio.

Tal como lo reconocía san Vicente, la fidelidad a algunos imperativos evangélicos fundamentales te ayudará mucho a vivir con gozo en una comunidad apostólica. Medita con cuidado la lista de máximas que te ha ofrecido arriba. Medítalas con frecuencia y ponlas en práctica.

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