Día a día con Monseñor Romero

Francisco Javier Fernández ChentoTestigos cristianosLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Óscar Romero · Año publicación original: 2003.
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Décadas  después, la palabra de Monseñor Romero no ha perdido actualidad. Sus homilías nos siguen cuestionando y exigiendo, nos continúan dando ánimo y esperanza. Nadie que hoy lea o escuche sus homilías puede quedar indiferente. Y es que la palabra de Monseñor Romero, como la palabra del Evangelio, no pierde vigencia porque es una palabra profética, el “resonar de Dios” en el pueblo de El Salvador.

En esta ocasión presentamos una selección de textos de sus homilías. Son 365 textos, uno para cada día del año. Y es que este libro quiere ser un libro para la meditación diaria, para que Monseñor Romero nos acompañe a lo largo del año. Él mismo, en una ocasión, nos propuso viajar a esa “celda íntima” de nuestra conciencia para encontrarnos con nosotros mismos y con Dios, para luego ir al encuentro de nuestro pueblo pobre. Si Monseñor Romero fue capaz de pronunciar palabras tan claras, de amar a los pobres y ofrecer su propia vida, fue porque siempre, por más ocupado que estuviese, dedicaba su tiempo a la meditación y oración personal. ¿Por qué no hacer nosotros lo mismo? Y qué mejor, que guiados por su propia palabra.

Monseñor Romero

Monseñor Romero

Los textos seleccionados están tomados de la primera edición de las homilías de Monseñor Romero que en su ocasión publicara el arzobispado de San Salvador: Monseñor Óscar A. Romero, su pensamiento (8 volúmenes). Al final de cada texto indicamos el volumen y la página de donde fue transcrito el fragmento. Para las personas que deseen profundizar en el pensamiento de Monseñor Romero, les recomendamos la lectura de sus homilías y cartas pastorales.

“Hermanos, guarden este tesoro. No es mi pobre palabra la que siembra esperanza y fe; es que yo no soy más que el humilde resonar de Dios en este pueblo” (Homilía 2 de octubre de 1977, I-II p. 261). Cuidemos, pues, este tesoro, esta gran herencia que nos dejó. Hagamos vida su palabra en nuestras vidas, seamos humanos y cristianos como lo fue Monseñor y edifiquemos un país como él lo soñó.

 

 

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