Devolver el encanto a la vida comunitaria y misionera

Francisco Javier Fernández ChentoEspiritualidad vicencianaLeave a Comment

CREDITS
Author: José Vicente Martínez Muedra, C.M. .
Estimated Reading Time:

Es urgente, discernir lo que el Espíritu de Dios está haciendo surgir entre nosotros para responder a los desafíos de nuestro tiempo y construir el Reino de Dios; reforzar esa novedad y convertirla en punto de partida de una etapa nueva. En otras palabras, se necesita cuidar la ESPERANZA, poner pasión y reforzar los signos claros de vitalidad. Se trata de contagiar el encanto de la vida comunitaria y misionera. La palabra ENCANTO se refiere a todo aquello que hay de alegría contagiosa, de fuerte atractivo, suave frescor y estimulante optimismo. Despierta gracia y simpatía, imaginación y fantasía, audacia y valentía. Por u naturaleza, hace brotar fuerza, entusiasmo e ilusión.

Es necesario superar el desencanto de algunos, que se expresa en frustración, monotonía, desilusión, indolencia, falta de compromiso, indecisión, cansancio… El desencanto, es la tumba de las ilusiones, y, en ocasiones, lleva al arrepentimiento de la opción que un día se hizo y a querer cambiar de dirección. Hemos de reforzar el encanto sano y bueno.

Es necesario también ayudar a salir del desencanto y llegar a un gran aprecio por la vida comunitaria y misionera, ambas unidas de la mano del Espíritu Santo. A recuperar el encanto de nuestros ojos, tesoro de nuestras almas (Ez 24, 15).

La gente quiere ver el brote verde; no sólo el árbol leñoso. Es necesaria una propuesta que traiga vida nueva. Nuestra vida de consagrados a Dios para ser expresión del Señor Resucitado, tiene que desarrollarse y afirmarse en formas siempre nuevas.

  • ¿Cómo deberían ser éstas?
  • ¿Cómo hacerlas posibles?
  • ¿Con qué Espíritu y con qué ánimo hay que emprenderlas?

No hay duda, para que la vida comunitaria y misionera se revitalice, lo menos que podemos  pedir a los revitalizadores es que estén apasionados por lo que viven e invitan a vivir.

Son bastantes los que dicen y creen que la vida que llevamos en nuestras comunidades e incluso en la misión en nuestros días despierta poco interés.

  • Poco en los que la viven y forman parte de ella.
  • Algo en los que están cerca de la misma o a ella se aproximan.
  • Nada en los que se encuentran lejos.

El desafío, por tanto, está en ser fiel a la tarea de devolver el encanto a la vida comunitaria y misionera. Sólo desde la fidelidad, la forma de vida que en la que estamos insertos llegará a ser significativa y fecunda. Se trata de un reto encaminado a recuperar y multiplicar vida…

Pidamos la fuerza del Espíritu Santo para todos:
» El
Señor os dará su Espíritu Santo».

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *