Hijo de Bonifacio y de Patricia, era natural de Lodoso (Burgos), donde nació el 21 de agosto de 1913.
Ingresó en la Escuela Apostólica de Tardajos, y al cabo de dos años pasó a la de Guadalajara.
Aquí su vocación trocó el matiz: dejando los estudios, que se le hacían demasiado cuesta arriba, hizo el postulantado para Hermano Coadjutor de la Misión. Empezó el noviciado a tal respecto, en Hortaleza, el 9 de octubre de 1929, y habiendo dado suficientes pruebas de espíritu de piedad y amor al trabajo, hizo los santos votos el 10 de octubre de 1931, siendo luego, destinado a la Casa Estudiantado de Villafranca del Bierzo.
En el año 1933 dispusieron los Superiores su traslado a la casita de la calle de Lope de Vega de Madrid.
Modosito como era, fue de grande edificación su porte en el servicio divino en la iglesia del Real Noviciado; las Hermanas decían de él que parecía un San Luis.
En casa desempeñaba el oficio de portero.
Estaba animado del celo de la salvación de las almas. Gozaba escuchando de labios de los Padres sus triunfos apostólicos. En cierta ocasión dijo a propósito: «¡Cómo me gustaría contribuir yo en lo que pudiese!».
Hemos oído compendiar su elogio en estas sencillas palabras: «Era un buen Hermano».







