Corpus Christi (reflexión de Javier Balda, C.M.)

Francisco Javier Fernández ChentoHomilías y reflexiones, Año BLeave a Comment

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Author: Javier Balda, C.M. .
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baldaEste es mi cuerpo nacido en las entrañas de la Virgen María. Este es mi cuerpo clavado y muerto en la cruz, donación agradable al Padre. Este es mi cuerpo encerrado en el sagrario, lugar de adoración. Este es mi cuerpo hecho Eucaristía, alimento de vida, para que lo comáis y un día poseáis la vida eterna.

“Este es mi cuerpo. Tomad y comed” les dijo Jesús a sus discípulos. Y todos comieron y se alimentaron de Dios.

“Este es mi cuerpo. El que coma poseerá la Vida Eterna”. Y todos comieron, se alimentaron y caminaron seguros hacia la Casa del Padre.

“Este es mi cuerpo, quien me coma vivirá en mí y yo en él”. Y todos comieron y sus vidas fueron un vivir en, con y para Cristo.

“Tomad y comed. Haced esto en memoria mía”. Y todos aceptaron la invitación y se alimentaron de Cristo. Y todos actualizaron la Última Cena con el Señor cada vez que se reunían para la Celebración Eucarística.

Por eso, la Eucaristía, Sacramento del Cuerpo de Cristo, no puede ser para nosotros un simple recuerdo de aquella Última Cena del Señor, ni un rito separado de la vida que tenemos que celebrar, ni un mero cumplimiento de una ley que debemos cumplir. La celebración eucarística, lo que nosotros llamamos misa, es la actualización del banquete eucarístico preparado por el Señor y al que nosotros somos invitados a participar plenamente de él. Hoy Jesús se acerca a nosotros y nos dice como un día a sus discípulos: “Vengan. El banquete está preparado. La mesa está servida. La fiesta está a punto de comenzar. Entren. Disfruten conmigo. Come del pan que Yo os ofrezco”.

¿Qué le respondemos? ¿Aceptamos su invitación? Al Dios que te ama, al Dios que te invita porque te ama, al Dios que se te ofrece en amor, solo puedes responderle desde el amor. ¿Qué les respondes? Tu respuesta, tu aceptación, tu participación, marcarán el termómetro de tu amor a Cristo. Si de verdad lo amas, ¿eres capaz de rechazar su invitación? ¿Eres capaz de decirle a Cristo que tienes otras cosas más importantes que hacer? Sólo el que ama es capaz de compartir amor con el amado.

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