Contenido teológico de la catequesis mariana: cómo hablar de la Virgen hoy

Francisco Javier Fernández ChentoVirgen MaríaLeave a Comment

CREDITS
Author: Jesús Lusarreta, C.M. · Year of first publication: 1981 · Source: 9ª Semana de Estudios Vicencianos.
Estimated Reading Time:

Introducción

A una época en que María era el centro de la espirituali­dad de muchos, —exageración a la que se añadía el estilo devo­cionista, dulzón y casi mágico— ha sucedido otra en que por aquello, teológicamente cierto, de que la vida debe de estar centrada en Cristo, se ha olvidado a María, o se la ha arrin­conado en ese lugar de la infancia, depende de las generaciones, en que María era algo familiar, a veces, elemento decorativo y no necesario.

Las causas de todo ésto, las analizaba el día pasado Lau­rentin sintéticamente. Hoy queremos ponernos al lado de los muchos que buscan recuperar para María el puesto que debe de ocupar en la Iglesia. La Madre de Díos, Madre nuestra y Madre de la Iglesia, la que nos dio a Cristo y, de alguna ma­nera, nos lo sigue dando. La primera cristiana, modelo, tipo de la Iglesia, atenta a nuestras necesidades.

1. Evocación de experiencias

1.1 La Pastoral que preparó el Concilio:

Si no se hubiera convocado el Concilio Vaticano II ¿Habría evolu­cionado la Pastoral Mariana ?

— La evolución Pastoral no es fruto del Concilio. El Con­cilio, encauzó el esfuerzo progresivo de los teólogos y enriqueció su visión y acción general.

a) La Acción Catequética

El movimiento catequético, estático desde el Concilio de

Trento, y la afloración de catecismos hasta principios del siglo XX,recibirá en 1905 con la Encíclica de San Pío X «Acerbo ni-mis» un llamamiento urgente a estudiar nuevos métodos para la Catequesis, ya que los usados hasta entonces parecían ina­decuados para el futuro.

Desde el año 1905 al 1928 se celebrarían en Viena y Munich —Alemania— varios congresos nacionales de Catequesis te­niendo como objetivo : estudiar y profundizar nuevos métodos y pedagogía de los contenidos catequéticos. De allí saldría el método inductivo de Munich, primer paso de un proceso que se profundizará en el movimiento Kerigrnático a partir de los años 40 en Francia, al caer en la cuenta de que la catequesis no es sólo método, que requiere «educar las actitudes cristia­nas» y, ésto, en igualdad con las otras ciencias y con los mis­mos métodos pedagógicos. La Catequesis no puede relegarse en los Colegios a ser la cenicienta, con textos miniatura, tiem­pos inadecuados, métodos desfasados, orientación estática, profesorado mediocre, falta de trascendencia en la vida so­cial separada de la evolución bíblica, teológica y del movi­miento Litúrgico.

En los años 1960, el movimiento Catequético-Kerigmático, esto es, centra sus contenidos en el anuncio explícito del Cristo Resucitado, presente y activo hoy en el mundo, que llama a los hombres a la conversión, y pide su adhesión personal de fe; es una realidad que está alentando con «espíritu nuevo a la Iglesia de los países de Centro Europa». A España trajo este movimiento Monseñor Llorente, Obispo de Segovia.

b) El Movimiento Liturgico:

Algo similar ocurre con el movimiento Litúrgico. Pio Parx, Bouyer, Guardini y, sobre todo, Pio XII con la Mediator Dei, nos van a descubrir el sentido vivo de la liturgia activa y res­ponsable que celebra la realidad de los misterios con formas y sentido nuevos. La celebración no es algo estático, conlleva un dinamismo espiritual y exige en los fieles una participación consciente.

c) En la predicación misionera ocurre algo similar. El P. Paul Hitz, en su libro «Pregón Misionero del Evangelio» después de analizar la evolución Pastoral de la predicación a lo largo de los siglos, termina comprobando con alegría, que las aguas están volviendo a sus cauces y que se palpa la necesidad de predicar la Buena Noticia limpia y llanamente. A ésto es a lo que se llama en términos técnicos «los contenidos kerigmá­ticos» del anuncio evangélico.

1.2. Planteamiento Pastoral del Vaticano II

Barauna en su obra «La Iglesia del Vaticano II» critíca a quienes abusando de la palabra PASTORAL, piensan que se puede dar una respuesta al hombre de hoy, con enunciados doctrinales que satisfagan a sus necesidades sin una verdadera renovación interior a la escucha del Espíritu, vuelta a la Bi­blia, a los Padres y a la verdadera celebración litúrgica. Juan XXIII había dicho al inaugurar el Concilio : «Lo que importa a los tiempos de hoy no es propiamente, repetir la doctrina tradicional, sino anunciarla de tal forma, que satisfaga las necesidades del momento. Un Concilio Pastoral es un Concilio Evaluatorio, que analiza su ayer y sabe llegar al hoy concreto que prescinde de lo que no es útil y conserva lo que es de siempre.1

1.3. La Pastoral Mariana

Al aula Conciliar entraron dos tendencias teológicas muy marcadas. La de los mariólogos tradicionales, llamados «Ma­ximalistas» y, que basados en la doctrina de los Papas, que­rían hacer de María algo aparte, distinto del cuerpo de la Iglesia y cargado de prerrogativas, y de los «Minimistas» ten­dencia más eclesial, que buscaba la unión ecuménica y la vuelta de la Virgen al Centro de nuestra vida terrestre, porque María no es sólo la Madre de Dios a la que debemos venerar, sino también el modelo al que estamos invitados a conformar nues­tra vida. Como consecuencia, la tendencia «Maximalista» de­fendía un esquema aparte del esquema de Iglesia, mientras que estos otros Padres Conciliares defendían que el esquema de la Bienaventurada Virgen María, se introdujera en el es­quema de Iglesia. Hecha la votación del 29 de Octubre de 1963, votaron 2.193 Padres; 1.114 a favor del esquema mario­lógico en el esquema de la Iglesia; y 1.074 en contra. Había triunfado el esquema «Minimalista». El Concilio Vaticano II acababa de dar un paso histórico en un tema que, a juzgar por las inquietudes creadas, interesaba a muchos. Era la primera vez que la figura de María, pisando el mismo suelo, sin bus­carle nuevos dogmas y privilegios, iba a iluminar como «tipo de la Iglesia» nuestro peregrinar e iba a tomar la antorcha de pedagoga dentro del movimiento Bíblico, Litúrgico y Cate­quético. María, desde su fe, escuchando y respondiendo, se va a mostrar como la primera cristiana que sigue a su Hijo y se preocupa de que otros lo sigan.

2. Los contenidos en catequesis

El movimiento Catequético antes descrito, y que hemos de­jado en 1960, luego antes del Concilio y en su fase Kerigmática, debido a la evolución de las ciencias y al vivir del hombre, como constata la G.S. 4-10, ha progresado y se ha acercado al hombre concreto a quien tiene que evangelizar. Esta evo­lución pedagógico-teológica progresiva ha dado ocasión a la Catequesis antropológica y de la experiencia. Interesa el hom­bre concreto, inmerso en una sociedad concreta, con proble­mas diversos, fruto de su ambiente social, político, cultural, religioso. Este es el hombre al que hay que catequizar.2

Los contenidos catequéticos, nos dice el Directorio Gene­ral de Catequesis y los Manuales, si se habla de CATEQUESIS, de EVANGELIZACIÓN, y no de algo diferente:

a) Están centrados en Dios, revelado por Jesucristo me­diante el Espíritu.

b) En Cristo, base, Centro y culmen, predicado en toda su integridad.

c) En la Iglesia, a la que Cristo se ha entregado y en la que se revela mediante la Palabra y el Sacramento.

d) Desde las fuentes del Mensaje:

* Lenguaje Bíblico

* Lenguaje Teológico

* Lenguaje Litúrgico.

Esta fidelidad exigida por el acto catequético al mensaje integral de Jesucristo, tiene una segunda parte: fidelidad al Catequizado. Pablo VI en la «Evangelü Nuntiandi n.° 29» lo resume diciendo que el Mensaje debe de afectar a toda la vida del hombre, personal y social; que este Mensaje debe de ser liberador en conexión con la promoción humana (E. N. 30-30) y sin reducciones ni ambigüedades. Que debe de llevar a la conversión, con exclusión de la violencia, y que debe de contribuir a formar una Iglesia consciente de su misión evan­gelizadora y de liberación.

* Y después de esto nos preguntamos. ¿Se puede dar una catequesis Mariana? Cuando el Concilio Vaticano II exhorta insistentemente a los teólogos y predicadores a abstenerse tanto de la falsa exageración como de la excesiva estrechez en la consideración de la dignidad singular de la Madre de Dios y les invita a exponer los privilegios de María en su relación con Cristo y con la Iglesia (L.G. 67) en realidad, no hace más que sinte­tizar las líneas y directrices que han presidido la elabo­ración del capítulo de la Constitución Dogmática sobre la Iglesia y lo que es estrictamente «el contenido» en una Catequesis.

Se puede dar una Catequesis Mariana si es:

Teocéntrica a la luz de Dios, como revelación de Dios.

Teológica: donde se vea que toda la dignidad de María procede de Cristo, y se ordena a El.

Eclesial: figura y anticipo de la Iglesia en la Encarnación, modelo de la Iglesia en su peregrinar terrestre: madre, mode­lo y esperanza de la Iglesia.

Antropológica: como manifestación de lo que la persona humana debe ser en el plan de Dios, por su libre aceptación y colaboración.

3. Líneas catequético-doctrinales que encontramos en los contenidos marianos

3.1. El Concilio Vaticano II.

El Concilio Vaticano II ha recogido los textos bíblicos que contemplan a María :

a) La Madre de Jesús en la primera predicación apostó­lica (Mc 3, 31; y el sentido que tiene «nacido de mujer» Gál 4, 5).

b) La Madre de Jesús en los evangelios de la Infancia (Lc 1, 32-55 y 2, 32-55 y el valor de «gracia única» de su Ma­ternidad, Lc 1, 26,36).

c) La presencia de María en la acción apostólica de su Hijo (Jn 2 y Jn 19, 25-27). Para Juan esta presencia de María en Caná y el Calvario, es presencia impulsora, animadora.

Y también el magisterio de la Iglesia, sobre todo, cuando nos habla de los dogmas de la Inmaculada y de la Asunción.

La síntesis doctrinal, de cara a una catequesis, se podría recoger en los siguientes puntos:

  1. La doctrina mariana conciliar no está montada o re­dactada en torno a los privilegios de María. Considera a la Virgen en el interior del Misterio de Cristo.
  2. El centro de la doctrina conciliar es María considerada como persona inserta en la Historia de salvación y vista a la luz de la totalidad de la Revelación: la Sagrada Escritura y la Tradición. Por eso el lenguaje y la redacción del capítulo VIII de la Constitución sobre la Iglesia donde se habla de la Virgen tiene un sabor profundamente histórico-bíblico.
  3. «El Concilio exhorta encarecidamente a los teólogos y a los predicadores de la divina palabra que se abstengan con cuidado de toda falsa exageración como también de una exce­siva estrechez de espíritu al considerar la singular dignidad de la Madre de Dios» (L.G. 6, 7).
  4. Los dones y privilegios de la Bienaventurada Virgen no tienen sentido en sí mismos, sino en cuanto referidos a Cristo, origen de toda verdad, santidad y piedad. De aquí que el culto a María contribuye a que su Hijo sea «mejor co­nocido, amado y glorificado y sean cumplidos sus manda­mientos» (Núms. 60-62-66-67).
  5. Los textos del Antiguo Testamento (Gén 3, 15; Is 7, 14 ; Mq 5, 2-3), tienen sentido mariano entendidos no en sí mismos, sino tal como son leídos en la Iglesia y entendidos a la luz de una ulterior y más plena revelación, en la línea total de la Biblia. En ella confluye y se concentra la quinta esencia del alma de Israel, y así el Pueblo de Dios, resumido en la persona de María, engendra al salvador de todos los tiempos (n.° 55) conforme a las promesas hechas por Dios a los padres y a los profetas del Pueblo (Lc 1, 55 y 70-73).
  6. María es la «pobre de Yahvé» por excelencia, la cús­pide de todos aquellos pobres del Señor, que de El esperan, llenos de confianza, la Salvación (n.° 55).
  7. «Santa e inmune de toda mancha de pecado y como plasmada por el Espíritu Santo y hecha como nueva criatura» (n.° 56) es la mujer que vive en perpetuo «sí» en plena fe, disponibilidad y obediencia al Padre, frente a la incrédula Eva.
  8. María «avanzó en la peregrinación de la fe» (n.° 56). No por ser Inmaculada hubo de dejar de crecer en su vida teologal hasta el momento de su tránsito a la casa del Padre. Es la primera vez que aparece esta doctrina del progreso es­piritual de la Virgen en un documento del Magisterio. Así la Santísima Virgen se hace más cercana a nosotros, más «imita­ble» y más «estimulante» para el crecimiento de la vida divina en nosotros (n.° 65).
  9. Para asemejarse más plenamente a su Hijo, Señor de los que dominan y vencedor del pecado y de la muerte, María, terminado el curso de su vida terrena, quedó enaltecida y transida de la luz y vida de la Resurrección, en la Jerusalén celeste, como reina del Universo (n.° 59).
  10. María es la Madre de la Gracia (n.° 61) a quien la Igle­sia honra con filial afecto La Virgen Madre, tipo, figura de la Iglesia.3
  11. Signo de esperanza y de consuelo para el Pueblo de Dios peregrinante, que desea congregar en él a todos los pue­blos y ser consumado en la familia feliz de la Santa Trinidad en el siglo futuro (68-69) María es el tipo de la misión de la Iglesia en el Mundo y en la Iglesia Escatológica.

3.2. Pablo VI en su exhortación «Marialis Cultus» nos va a responder a este interrogante marcándonos las líneas de una Mariología más actualizada.

La exhortación la conocéis todos los presentes y no me puedo detener demasiado. Sólo citar algunas ideas y expresio­nes para que caigamos en la cuenta del estilo catequético que usa :

a) Son motivo para escribir esta exhortación, dice el Pa­pa, los cambios producidos en la usanzas sociales, en la sen­sibilidad de los pueblos en los modos de expresión de la Lite­ratura. Necesitamos un diálogo con vosotros (M. Cultus, p.15).

b) La Virgen en la Liturgia es el objeto de estudio del primer capítulo : «La Virgen en la celebración de la fe», en la vida que se manifiesta, en el vivir de la Iglesia. 12-14.

c) Y desde el ejercicio del Culto, María se manifiesta, como la Catequista que ofrece su experiencia desde sus acti­tudes.

  • La Virgen Oyente (n.° 17) que acoge con fe la Palabra.
  • La Virgen orante, que abre su espíritu (n.° 18).
  • La Virgen Madre, que engendró por su fe y obediencia (n.° 19).
  • La Virgen oferente, la Virgen dispuesta, decidida, de coraje, que presenta al Niño y se presenta (n.° 20).

Y desde esta evocación de su experiencia, en ejercicio del culto, María se muestra maestra espiritual de cada uno de los cristianos (n.° 21).

d) Desde esta experiencia la Virgen, según Pablo VI, nos sigue dando los contenidos catequéticos de toda catequesis.

Ante todo, dice Pablo VI (n.° 25) es conveniente que los ejercicios de pieda dexpresen claramente la nota trinitaria y cristológica que les es intrínseca y esencial (n.° 24-26).

La Virgen Núbil que se desposa con el Espíritu y la lla­maron Sagrario del Espíritu (n.° 26).

e) Después de darnos los contenidos, Pablo VI nos habla de los lenguajes de estos contenidos y la orientación catequé­tica que se debe seguir:

  1. La necesidad de una impronta bíblica, en toda forma de culto (n.° 30).
  2. La conveniencia de celebrar el culto a María enmar­cado en los tiempos litúrgicos y en armonía con la Sagrada Liturgia (n.° 31).
  3. El carácter eclesial que une a los hermanos en torno a la. Madre (n.° 32).
  4. María, la Mujer Nueva, la perfecta cristiana que re­sume en sí misma las características de la vida femenina y humana, modelo eximio y ejemplar limpísimo (n.° 33).

4. La catequesis mariana en nuestras vidas

Bajando a la vida práctica, a la creación de actitudes, vol­vemos a formular la pregunta de siempre:

¿Cómo hablar de María?

¿Por qué se hace tan difícil hablar de María?

4.1. Técnica catéquética

Recogiendo lo expuesto en el n.° 3, sabemos que la meto­dología Catequética ha evolucionado enormemente en los úl­timos veinte años. Siempre han existido hombres geniales, admirables, auténticos catequistas, capaces de adaptarse a to­dos los públicos, con lenguaje apropiado, partiendo de la ex­periencia (que’ en otros tiempos llamaban anécdota) del in­terrogante, y con una sorprendente capacidad de síntesis pa­ra comunicar los contenidos (antes se les llamaba enseñanzas) esenciales.

Quiero recordar por la admisión que le profesé a un P.P. Langarica, hombre que seducía las masas, que hablaba lo mismo a los niños que a los mayores; que grababa en fuego el Mensaje, y sus dichos, anécdotas moralizantes, pasan de boca en boca hasta generaciones.

Antes, estos hombres NACIAN y pensábamos que no se hacían.

Hoy tenemos claro en qué consiste el «ACTO CATEQUÉTI­CO», los pasos a dar:

— También tenemos medios adecuados para que todo esto se pueda llevar a efecto, y, aunque a decir del Directorio General de Catequesis, 71 «ningún medio, por muy perfecto que sea, suple la figura del Catequista «no hay duda de que :

a) La evocación de experiencias humanas se puede hacer:

  • en diálogo directo provocado.
  • mediante medios audiovisuales.
  • creando ambiente de recogimiento y usando
  • medios de dinámica de grupo.

b) Lo mismo diría de las actividades de profundización que conlleva toda catequesis:

  • la dificultad, facilita el compromiso.
  • el servicio, facilita la entrega.
  • el bien del hermano, su necesidad, provoca ge­nerosidad.

Lo que no se puede hacer en una Catequesis es improvisar.

4.2. La Catequesis requiere en el CATEQUISTA:

1. Fe, porque la Catequesis es comunicación, como «in­termediario» y el catequista es «transmisor».

2. Conocimiento

Porque conlleva el profundizar sistemáticamente en las verdades, hechos, actitudes del Señor y de la Comunidad, y no hay más contenido que la Palabra Revelada : CRISTO.

3. Ansia de entrega, adhesión a Cristo, actitud nueva.

Porque la Catequesis no es comunicación de «conocimien­tos» sino transmisión de Vida, de la Vida del Señor Jesús y esto se transmite mediante el testimonio.

4. Testimonio de Compromiso. Si palabra y vida no van unidas, es muy posible que los resultados sean inciertos.

5. Dejar obrar al Espíritu. No se da todo hecho (E. N. 76-80).

4.3. Antes de la Catequesis

El acto catequético requiere una triple preparación :

  1. De los contenidos, y esto requiere estudio y reflexión.
  2. Desde la vida, y esto conlleva profundización en el yo, conocimiento y asimilación del medio ambiente del Cate­quizando, ansia de comunicarse, preparación de los medios más adecuados e inteligibles.
  3. Oración. El catequista necesita la reflexión en Dios, la oración.

— Sin bajar ahora a más detalles del acto catequético y fijándonos en la persona del Catequizando,

¿Cómo está planteada la Catequesis en E.G.B. y cómo se puede dar desde la Catequesis antropológica?

4.4. Catequesis por edades y Catequesis desde María

Si María es presentada en el marco dinámico de la His­toria de la Salvación, en Ella toman cuerpo todas las llamadas divinas y todas las respuestas humanas de las personas repre­sentativas del Antiguo Testamento, y, en ella, el Pueblo de Dios, engendra y madura en la fe al Salvador.

A su vez, el Nuevo Testamento nos ayuda pedagógica­mente a ir descubriendo su personalidad histórica enraizada en la humanidad Adamítica : joven de un pueblecito, modesta, cubierta de toques de Dios, creciendo en la fe, mujer dulce, alegre, sencilla, cercana a todos; una más y distinta, viviendo las mismas experiencias de sus contemporáneos.

Este enmarque es el punto de partida para una Catequesis Antropológica de María y para una estricta Catequesis donde siempre tendrá que ver María, dada la unión entre Cristo y Ella.

María es mujer, sí, no se puede olvidar su SER HUMANO. Es la mujer que rompió el molde y recuperó el de la «nueva Eva» cargada de virtudes humanas enraizadas :

  • en su persona mujer.
  • en su persona concreta, hija de su tiempo y de una sociedad determinada.

Estas dos realidades antropológicas y de la experiencia, nos ponen en pista hacia una verdadera Catequesis.

a) Una Catequesis de MARIA

Siguiendo lo dicho anteriormente, en. María encontramos: Experiencias humanas personales y evocaciones a nuestra ex­periencia.

  • El punto de partida: experiencia humana. Es la mujer me­tida en la experiencia humana de su pueblo; la mujer pobre, laboriosa, honrada, madre preocupada de la educación de su Hijo; mujer que conoce en profundidad el dolor humano, ha sufrido en su vida con José al ausentarse éste en la concepción y al quedarse viuda.
  • Es la mujer religiosa de Israel: que asume la tradición, cumple la Ley, escucha a los rabinos, se deja conducir y está abierta al Espíritu.
  • Ilumina su fe: abierta a Dios, es la Virgen que escucha; va resolviendo las dificultades a su Fe acogiendo diariamente a su Hijo en su totalidad, haciéndolo vida de su vida en perfecta unidad.
  • El Mensaje, ya no será desde los textos que hablan direc­tamente de María, que no son muchos, sino de todo el Mensaje del Señor, asumido por María, ya que en cierto modo, no se puede hablar de Jesús sin hablar de María (Gál 4, 4).
  • Esto lleva a un estilo de su vida, a unas actividades total­mente consecuentes y que María inserta con su vida :
    • En el medio ambiente social que vive. entre los amigos de su Hijo mientras El está presente.
    • entre los amigos de su Hijo después de Pen­tecostés.

De aquí quiero deducir, que el tema catequético de María, si bien puede tener el honor de absorber algunas Catequesis explícitas, no puede relegarse a esto, sino ser introducida des­de su propio ser dentro del Mensaje de Salvación.

b) La CATEQUESIS DE MARÍA según edades

La pedagogía Catequética ha de tener muy presente al hombre concreto a quien hoy proclamamos el mensaje. Influenciado por su concepción antropológica, su carácter, su psicología evolutiva, su medio sociológico, su cultura y su madurez espiritual, el cristiano está más o menos sensibili­zado a unos u otros aspectos del Mensaje cristiano

Al presentar el Mensaje Catequético en general, se ha di­cho, que tiene que tener en cuenta el enraizamiento de la ex­periencia de vida que está viviendo. La Catequesis debe dar lugar a responder al hombre concreto, que vive una realidad psicológica, social, religiosa, concreta. Partiendo de esta rea­lidad:

¿Cómo hacerlo con los niños?

1. Hasta los seis años

La Catequesis Maternal o del Jardín de Infancia trata de introducir al niño en la intimidad familiar con el Padre, con Jesús y con el Espíritu Santo, a partir de su clima familiar, primera concreción experimental de la Iglesia.

Pues bien, en este clima eclesial ha de iniciarse al niño en la intimidad familiar con la Santísima Virgen, Madre de Jesús, que vive con El, llena de luz en la Casa de Dios nuestro Padre.

El clima religioso en que el niño va a oir hablar de María, como Madre tierna y buena, da base suficiente para que él sienta y conserve con la Santísima Virgen como Madre tras­cendente, a la vez que internamente presente y protectora.

2. De los seis a los nueve años Edad del uso de razón y de la primera confesión y Comunión. María puede ser presentada como la que siempre dijo «sí» a Dios; siempre al servicio de la misión de Jesús, y también como la Madre que a una con Jesús, les ayuda a decir «sí» al Padre, dándole gusto en lo que El manda.

El culto a María podría centrarse en alabar al Padre, a Jesús y al Espíritu Santo, que han querido hacer a María tan espiritualmente limpia y bella y habérnosla dado como Madre.

3. De los nueve a los catorce años

Dado su equilibrio afectivo y su dimensión intelectual más acusada, esta edad más apta —lo mismo que en otras materias de la formación religiosa— para dar una primera síntesis vital de la doctrina de María.

Esta síntesis ha de hacerse siempre en el interior y en co­nexión con el Misterio de Cristo. María saldría a escena siempre en función de Jesús.4

4.5. La Catequesis a jóvenes

No difiere del esquema expuesto. El punto de partida ad­quiere nueva fuerza. V. Pedrosa en Actualidad Catequética 27. escribe : «La juventud necesita revolver sobre todo, aque­llos aspectos de María, tanto de su personalidad histórica co­mo de su personalidad metahistórica, que sean mordientes a la luz de sus centros de interés, sus problemas de crecimiento. Podríamos decir que a estas edades interesa de María todo lo que la haga resaltar como «heroina» o «prototipo» por ejem­plo, como prototipo de «la persona todo pobreza, fidelidad, pureza»; todo fortaleza, servicio, alegría, ayuda… Prototipo de mujer o persona humana; prototipo de la Iglesia, es decir, de lo que todos, como Comunidad Iglesia hemos de llegar a ser y de lo que cada uno ha de alcanzar. Todo lo cual, lejos de distanciarnos de Cristo, nos acerca más a El, dado que Ma­ría es la más configurada a Cristo».5

Es necesario también, a estas edades, una síntesis ideoló­gica-Mariana ensamblada en el Mensaje. El joven no estará perfectamente convertido si no ha logrado hacer una estruc­tura ideológica-religiosa que satisfaga y dé seguridad a su in­teligencia que busca el sentido de la vida.

5. Como hemos planteado esto en «Juventudes Marianas Vicencianas», tanto a nivel de «Juveniles como de Jóvenes»

  • Hemos pensado que como «Movimiento Eclesial, Mariano, Misionero, Vicenciano», necesita ser un movimiento abier­to y con unas directrices muy concretas basadas en el CA­RISMA PROPIO y en las ORIENTACIONES PASTORALES DE LOS OBISPOS.
  • Pensamos que adolescentes y jóvenes, necesitan seguir un proceso CATECUMENAL QUE MADURE SU FE.
  • Creemos que es imprescindible seguir un proceso temático que facilite la profundización en los CONTENIDOS del Men­saje Cristiano
  • María, estará siempre como animadora: tanto en los con­tenidos, como en las actividades que nos lleven a servir al pobre.
  • La dimensión Misionera, como algo connatural en la Igle­sia, no será un parche que se descuelga sino un constitu­tivo esencial.

a) El Neocatecumenado, programado según los principios elaborados por el Secretariado Nacional de Catequesis, tiene como Objetivos :

  • Ayudar a profundizar en la fe, haciéndola más personal y responsable.
  • que pase de una fe más o menos inculturada, o de una no fe, a una fe más consciente y libre.
  • de un conocimiento superficial e infantil de la fe, a una sintesis básica y acomodada al mensaje Cristiano de fuerte significación Vital.
  • de una fe demasiado distante de la vida a un compro­miso cristiano serio, a la vida del hombre nuevo trans­formado según Cristo.
  • de una escasa conciencia de pertenencia a la Comunidad a una integración consciente de la misma.
  • de un vago conocimiento de Cristo a una adhesión personal.
  • de una celebración sacramental sin significado a una celebración realista con verdad y autenticidad.6

b) En su desarrollo tiene tres Etapas, más la de Iniciación.

Precatecumenado

Etapa de acogida e integración en el grupo-Comunidad; conocimientos de Objetivos y dinámica.

Primera etapa

Trabajamos en nuestra conversión; estudio del significado que tiene en nuestras vidas el Libro del Exodo. Es necesario dejar los Idolos, resaltar los verdaderos valores.

Segunda etapa

Adhesión a la Persona de Jesucristo. Estudio de su Persona y de su Mensaje. Acercamiento al pobre.

Tercera etapa

Mistagogia. Estudio y vivencia de los Misterios del Señor. Los Sacramentos fuentes de vida. La Comunidad cristiana vive la presencia cercana del Señor.

5.1. La Catequesis a los Jóvenes

Partiendo de lo expuesto en el párrafo anterior (n.°45), en el joven que tratamos se dan por una parte :

  • la vivencia de la experiencia humana
  • nuevo ansia de descubrir nuevos cauces en su fe
  • necesidad de compromiso.

Por otra parte, aceptan a María:

  • les agrada que se les hable de Ella.
  • necesitan conocer a esta mujer fuerte, pionera, que da Esperanza
  • la ven Catequista, animadora de la familia cristiana…
  • mujer limpia que vuelve la vida a su original.

Ciertamente que no existe demasiada Bibliografía sobre Catequesis Mariana a jóvenes. En estos últimos años se han publicado dos carpetas modelo que den respuesta a este ideal:

  • María, Madre de Dios, mujer creyente. —del Secreta­riado Nacional.
  • María, mujer de hoy. «Documentación y servicio de los Salesianos (n.° 20).

Existe también publicación MUSICAL abundante y Ce­lebraciones Marianas de estilos distintos. Es preciosa y puede servirnos de estudio y pauta para todo esto en su conjunto : «la Carta Pastoral de los Obispos de Vascongadas y Navarra. Cuaresma 1980, titulada DIÁLOGO CON LOS JÓVENES DESDE LA FE». PPC.

6. Otras catequesis marianas y otras necesidades

En nuestra familia Vicenciana, dentro de nuestra herencia, tenemos lo que llamamos LA VISITA DOMICILIARIA DE MARÍA. Es una devoción popular nacida a primeros de siglo. Su Ob­jetivo : «alentar a la familia cristiana, mediante la presencia de la Imagen de la VIRGEN MILAGROSA». Lleva consigo : la reunión de la familia para Orar, la unión entre 30 familias para formar una pequeña Comunidad de creyentes, el com­partir los bienes para propagar su devoción y también con los pobres.

En algunos ambientes esta práctica se ha visto como des­fasada, en otros por el contrario, se ve como marco adecuado para la CATEQUIZACIÓN, ya que la Virgen aglutina, tiene fuerza de convocatoria y prepara:

  • el medio humano, o la reunión, que facilita la evan­gelización.
  • une en la Fe, al menos inicial, y permite la profundi­zación.
  • llama a la fiesta cristiana, y da pie a CELEBRACIONES.

Junto a esto nacen las dificultades:

¿Tenemos material adecuado para poder evangelizar, Ca­tequizar, desde estos encuentros humanos y de Fe?

¿Tenemos Catequistas preparadas que sean capaces de di­rigir tantas pequeñas Comunidades ?

¿Rechazamos la obra por impotencia, so pretexto de «no acomodada»?

En Granada hemos experimentado un poquito esto que acabo de exponer. Hicimos unas Catequesis para las familias que reciben la VISITA DOMICILIARIA, y hay que decir que la cosa comenzó muy bien; necesitamos Catequistas que mue­van todo esto…

7. Antes de terminar con algunas conclusiones me queda una pregunta

— Papel de la Comunidad adulta en la acción Catequética.

El Sínodo 77 nos ha repetido reiterativamente que es la Comunidad quien evangeliza o Catequiza, que no se puede catequizar «a niños y jóvenes» sin Comunidad adulta que re­ciba, motive, aliente. Hemos oído hablar a lo largo de estos días de : Obligatoriedad de la Comunidad en el seguimiento de un Carisma, si todo esto de evangelización y del MENSAJE DE LA VIRGEN A SANTA CATALINA era o no mensaje para la Comunidad y que atañía a la COMUNIDAD (DOBLE FAMILIA) SU difusión. Por eso me sigo preguntando para que alguien se responda :

  • ¿Como cristianos, qué papel desarrollamos en la Evan­gelización ?
  • ¿La Comunidad, envía a sus miembros a evangelizar? ¿se siente responsable de la acción de sus miembros ?
  • Si la Comunidad ha recibido el Mensaje de la Virgen, ¿no es la Comunidad la responsable del envío?

Algunas conclusiones

  1. Si bien la Catequesis Maríana se puede dar explícita­mente con unos objetivos concretos y Contenidos fundamen­tados en la Escritura, la Teología y la Liturgia, no se agota sin embargo en esta especialidad, ya que al hablar de María esta­mos hablando siempre de su relación con el Hijo y la Historia de la salvación.
  2. Toda Catequesis Cristológica, implícitamente, es tam­bién Catequesis Mariana, aunque por razón de metodología y claridad de contenidos no saque explícitamente el nombre de MARIA.
  3. La Catequesis Mariana, como Catequesis progresiva, debe de estar en toda programación Catequética fiel a los contenidos, expuesta metodológicamente, de acuerdo con la edad, medio ambiente, nivel de Fe del Catequizando etc.
  4. En la Catequesis actual, María, «peregrina de la Fe», tipo de la Iglesia, ocupa un puesto excepcional en la educa­ción y maduración de la Fe cristiana. María se presenta, con sus dificultades y naturalidad como la gran seguridad y reali­dad de lo que nosotros esperamos.
  5. María, por su condición de: Mujer, joven, creyente, Madre, Virgen etc. es el testimonio que conforta las experien­cias religiosas de creyentes: niños, jóvenes y adultos.
  6. La Catequesis Mariana es siempre: CATEQUESIS CRIS­TOLÓGICA,
    • que llama a la conversión.
    • a la renovación y liberación.
    • invita a la fiesta y celebración.
    • crea y llena al hombre de esperanza.
  7. Las mal llamadas Catequesis Marianas:
    • que no miran a profundizar en la fe progresiva.
    • no siguen un proceso sistemático del conocimiento y vida del Mensaje.
    • no buscan el cambio de vida ni invitan al compromiso.
    • pueden tener carácterísticas de devoción, religiosidad, pero no son estrictamente CATEQUESIS.
    • pueden ser catequesis eventuales, sumamente provecho­sas, si al presentar los contenidos Cristológico-Marianos en situaciones concretas, se tiene el deseo de Catequizar y se ponen los medios adecuados.
  8. Catequizar y ser CATEQUISTA, es DON gratuito dado por Dios que se puede pedir al Padre, y a quien lo ansía y se da, lo COMPROMETE.
  9. Para un cristiano, presentar a MARIA, como modelo y prototipo,
    • desde su ser mujer.
    • haber vivido vocacionalmente una opción.
    • haber sufrido un medio ambiente concreto nada fácil.
    • ser peregrina de la Fe, primera cristiana, es Gozo Y ALICIENTE.

En definitiva. Agrada tener una MADRE tan completa.

  1. BARAUNA, La Iglesia del Vaticano II, p. 1.168.
  2. Exhortaciones de los Sinodos 1974 y 1977. Evangelii Nuntiandi y Ca­techesi Tradendae de Pablo VI y Juan Pablo II. PPC.
  3. Actualidad Catequética, n.° 17, p. 47.
  4. Pedagogía y Didáctica para las Escuelas Normales de Magisterio. Plan 1957, p. 133 (Secretariado Nacional de Catequesis).
  5. Actualidad Catequética, n.° 17, p. 46; BABIN, Los jóvenes y la fe.
  6. BOROBIO, Proyecto de iniciación cristiana, p. 213.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *