El 22 de febrero de 1742, la muerte se llevó en nuestra casa de Bayeux a nuestro hermano Claude Robache nacido en 1690, en la parroquia de Beauchamp, diócesis de Amiens, y recibido en el seminario en París el 30 de abril de 1713. En los quince o dieciséis años que estuvo en esta familia, estaba sometido a frecuentes revoluciones de sangre que no preveía o no disipaba más que con abundantes sangrías. Por fin un último ataque le ahogó, con el tiempo sin embargo de recibir los sacramentos. Lo que consuela también, es que siempre ha parecido tener mucha piedad. Estaba muy apartado del mundo, viviendo pacíficamente dentro de la casa, sin hacer amistades fuera. Raramente se le veía ir a la ciudad; no salía más que para tomar de vez en cuando un poco de aire al campo. Aunque muy débil y por mucho tiempo, era exacto en levantarse a las cuatro, en hallarse en la capilla doméstica para la oración en común, y cuando no podía asistir con los demás, no dejaba nunca de buscar tiempo para hacerla en particular, y en el mismo lugar. Sencillo en su conducta, exacto en sus reglas, fiel a sus votos, nos deja la dulce confianza de que Dios le habrá hecho misericordia. – Anciennes relations, p. 416.







