Roma, 2 de febrero 2011 Fiesta de la Presentación del Señor en el Templo
Queridos hermanos y hermanas de la Familia Vicenciana,
¡Que la Gracia y la Paz de Nuestro Señor Jesucristo llenen sus corazones ahora y siempre!
Les escribo como Director General de la Juventud Mariana Vicenciana. La Asociación tuvo su tercera Asamblea General en Lisboa, Portugal, el pasado agosto. Recientemente el Consejo Internacional ha tenido su primera reunión de organización y me gustaría compartir con Uds. algunas de las conclusiones, tanto de la Asamblea General como de la reunión del Consejo Internacional.
La Asamblea General elaboró un Documento Final con los apartados siguientes: Vida Espiritual, Formación, Servicio y Misión, Familia Vicenciana, Autofinanciación.
Debo admitir honradamente que quedé impresionado por la calidad de las intervenciones que se hicieron en la Asamblea General y por la profundidad del liderazgo que tenemos en el Movimiento de la Juventud Mariana Vicenciana. Repetidamente enfatizaron la importancia de la vida espiritual en la Asociación. Entre los puntos destacados del Documento Final, con relación a la Vida Espiritual, está el deseo de los jóvenes de aprender a rezar más profundamente. Queremos avanzar en esa dirección y animar a todos los Asesores y Asesoras de J.M.V. a asumir la responsabilidad de ayudarles a aprender a orar, y a hacerlo según el espíritu de San Vicente de Santa Luisa.
Los miembros de la Asamblea manifestaron también sumo interés en profundizar y entender la teología mariana, a la luz de las enseñanzas de la Iglesia sobre María, con el fin de entender más claramente la función de María en sus vidas, especialmente en los momentos claves, cuando le consagran a Ella sus vidas como signo de su compromiso con la Asociación. En este contexto, los jóvenes mostraron un gran deseo de poder profundizar su conocimiento de la Palabra de Dios en relación con la Eucaristía y el Sacramento de la Reconciliación.
Quedé encantado al oír este deseo enfocado hacia el dinamismo de la Palabra de Dios y, al mismo tiempo, hacia la presencia de Dios en su Cuerpo y en su Sangre en la Eucaristía, así como hacia la misericordia de Dios expresada en el sacramento de la Reconciliación. Un buen acompañamiento de estos jóvenes es una responsabilidad que deben llevar a cabo los Asesores y Asesoras locales, tanto si son miembros de la Congregación de la Misión como si son Hijas de la Caridad o laicos pertenecientes a otras ramas de la Familia Vicenciana.
La dimensión eclesial de J.M.V. es uno de los principales puntos de la Asociación. Había verdadero interés, entre los miembros de la Asamblea, por desarrollar la Asociación en un contexto de ministerio parroquial. Por lo tanto les digo a todos los miembros de la Congregación de la Misión, responsables de Parroquias, que hagan todo lo que puedan por promover la Familia Vicenciana en sus parroquias y, de una manera especial, que presten atención a los jóvenes que necesitan oír la palabra de Dios de aquellos que han sido elegidos como sus pastores y de hacerlo dentro de su propio carisma Vicenciano. A veces es decepcionante ir a nuestras parroquias vicencianas y no encontrar signo alguno que haga alusión al carisma Vicenciano, ya sea una sencilla estatua de San Vicente, una imagen de la Inmaculada Concepción de la Medalla Milagrosa, una mención de lo que es esencial a nuestra devoción mariana Vicenciana como novenas a la Milagrosa o celebraciones de los santos de la Familia Vicenciana.
Con relación a la dimensión de la formación en el Documento Final, los jóvenes quieren realmente ser formados en el espíritu de nuestro carisma Vicenciano. Es esa una gran responsabilidad de los Asesores y Asesoras, animarles a profundizar en la importancia de esa función de acompañamiento; para ello hemos decidido promover una reunión internacional en 2014 para Asesores y Asesoras de la Asociación, a la que se animará a participar a miembros de la Congregación de la Misión, Hijas de la Caridad y laicos que acompañan a nuestros jóvenes.
Quiero decirles otra vez, como ya lo he hecho en otras ocasiones a las Hijas de la Caridad y a los miembros de la Congregación de la Misión, que J.M.V. no es un movimiento independiente dentro de la Iglesia sino que es un apostolado dentro de la Congregación de la Misión y de las Hijas de la Caridad. Tenemos la obligación de acompañarles y de profundizar en las actitudes que hemos recibido de nuestros Fundadores espirituales.
Con relación a la función específica de los Asesores y Asesoras de J.M.V., hace unos años se publicó el documento «Rol y tareas de los Asesores de la J.M.V.» Animamos a los Asesores, ya sean de la Congregación de la Misión, de las Hijas de la Caridad y, en particular, a los Asesores laicos, a profundizar en la comprensión de su responsabilidad de acompañamiento.
En cuanto al apartado de Servicio y Misión del Documento Final, de nuevo ha habido un documento desarrollado por la Asociación titulado «Trabajar en forma de Proyectos». Queremos animar a todos los miembros de la Asociación, a nivel nacional, a conocer más detalladamente este documento que promueve la solidaridad. Durante nuestra última reunión del Consejo Internacional, invitamos al P. Miles Heinen, Director de la Oficina de Solidaridad Vicenciana, a ayudarnos a comprender el significado de trabajar juntos, solidariamente unos con otros. Esperamos que la
Oficina de Solidaridad Vicenciana continúe orientándonos en la creación y presentación de proyectos para promover un cambio sistémico en aquellos a los que nuestros jóvenes están sirviendo en distintos apostolados.
Con relación a la sección de la Familia Vicenciana del Documento Final, los miembros de la Asamblea desean participar activamente en los distintos consejos de la Familia Vicenciana en todo el mundo. Quieren promover y contribuir a participar en los encuentros, con otras Ramas de la Familia Vicenciana, en la formación y en proyectos concretos de Servicio y Misión, desde la perspectiva del cambio sistémico. Ellos mismos se van a esforzar en promover el libro «Semillas de Esperanza» para ayudar a entender mejor el concepto de caridad de una forma actualizada llamado cambio sistémico. Los miembros de la Asociación desean también cooperar en el proyecto Vicenciano que emprendimos con ocasión del 350 aniversario de las muertes de San Vicente y de Santa Luisa, participando en concreto en nuestra página de internet ZAFEN, una palabra criolla que significa «es asunto nuestro».
Es asunto nuestro trabajar con y desde la realidad de los pobres. Una pieza clave en esta parte del Documento es la expresión que usamos en español «desembocadura», que literalmente significa «pasar a la etapa siguiente». Nuestros jóvenes se dan cuenta de que ellos no van a ser siempre jóvenes y esperan poder continuar viviendo el carisma, pasando a otras ramas de la Familia Vicenciana. Es por tanto importante (y digo esto a las otras Ramas de la Familia Vicenciana) estar dispuestos a recibir a estos jóvenes de forma que se les pueda ayudar a seguir viviendo el carisma Vicenciano, ya sea en la Congregación de la Misión, las Hijas de la Caridad, la Sociedad de San Vicente de Paúl, la Asociación de la Medalla Milagrosa, la Asociación Internacional de la Caridades, MISEVI o cualquier otra Rama que vive el carisma Vicenciano.
Los jóvenes tienen la idea de que es difícil esta «desembocadura» debido a la diferencia generacional que hay. Algunas veces, las otras Ramas de la Familia Vicenciana tienen dificultad en comprender las formas de pensar y de actuar de nuestros jóvenes, que están madurando y pasando a otra etapa en su propia vida. Por eso animo a todas la Ramas de la Familia Vicenciana a abrirse y compartir con los jóvenes de J.M.V. cómo viven el carisma en su vida diaria, compartiendo con ellos y para ellos proyectos conjuntos de Servicio y Misión, orando sencillamente con ellos y acompañándoles en los momentos de amistad y de amor. Los jóvenes de la Asociación desean profundizar la relación, no solo con la Congregación de la Misión y las Hijas de la Caridad con los que creen haber conseguido un buen nivel de relación, sino con las otras Ramas laicas de la Familia Vicenciana. Por eso me dirijo a todos los miembros de la Familia Vicenciana para que estrechen los lazos de relación con los jóvenes. Estos van a necesitar nuestra ayuda los próximos cinco años de esta nueva administración, para profundizar el carisma de la Juventud Mariana Vicenciana. Ellos esperan poder llevarlo a cabo de distintas maneras.
El último apartado del Documento Final de la Asamblea General trata de la autofinanciación. Todos sabemos que la Juventud Mariana Vicenciana depende económicamente de la Congregación de la Misión y de las Hijas de la Caridad, no solamente a nivel local sino también a nivel internacional. Los jóvenes agradecen la ayuda económica que reciben en particular de estas Ramas de la Familia Vicenciana, pero ellos quieren llegar a ser autosuficientes. Hace unos años comenzamos a establecer un fondo patrimonial o «fondo de donativos», que está comenzando a dar una estabilidad financiera, con el fin de responder a las necesidades de la Asociación al menos a nivel internacional. Uno de los puntos débiles de la Asociación ha sido la dificultad para que las distintas asociaciones nacionales paguen la modesta cantidad que se les ha pedido. Nosotros pensamos que una aportación de un dólar o un euro al año, por cada miembro de la Asociación, sería más que suficiente para ayudar a mantener el «fondo de donativos» y las obras de la Asociación, sin embargo, no es posible recibir esa cantidad mínima de muchos de los lugares donde la Asociación está establecida. En la Asociación nos damos cuenta de que hemos fallado en solicitar ayuda a los ex-miembros de la Asociación. Se podría pensar que, si la Asociación les ha ayudado a transformar su vida, al pasar a otra etapa estarían más dispuestos a contribuir económicamente a que el proyecto pueda continuar. Sin embargo, los ex-miembros de la Asociación no tienen la costumbre de ayudar a nivel nacional y mucho menos a nivel internacional. Por eso, proyectamos continuar trabajando en la autofinanciación y hacerlo con la ayuda orientadora de la Oficina de Solidaridad Vicenciana de la Congregación de la Misión.
Habrá varias sesiones de formación para estos jóvenes:
- En 2011 el momento cumbre será la reunión de la Juventud Mariana Vicenciana anterior al día Mundial de la Juventud en Madrid en agosto.
- En 2012 habrá encuentros internacionales en Ecuador para los países de América Latina, así como en Europa para los europeos. Todavía no se ha decidió el lugar.
- En 2013 esperamos mantener reuniones internacionales en África y en Asia.
- Como he mencionado antes, en 2014 el evento internacional principal será el de Encuentro de Asesores y Asesoras en Roma o en París.
- En 2015 tendremos la Cuarta Asamblea General de la Asociación.
Hermanos y Hermanas de la Familia Vicenciana, concluyo este mensaje sobre un grupo muy dinámico y creativo de nuestra Familia: la Juventud Mariana Vicenciana. Son nuestros jóvenes, necesitan nuestra ayuda, nuestra animación, nuestro testimonio y nuestro amor mientras todos juntos, como una familia, caminamos con nuestros amos y señores los pobres. Pido que todo lo que hagamos sea para honra y gloria de Dios, que nos ama y nos llama a amarnos unos a otros.
Su hermano en San Vicente
G. Gregory Gay C.M.
Superior General







