Ciclo A, 6º La Ascensión del Señor (reflexión de Pedro Guillén Goñi, C.M.)

Francisco Javier Fernández ChentoHomilías y reflexiones, Año ALeave a Comment

CREDITS
Author: .
Estimated Reading Time:

Con la Ascensión del Señor culmina el tiempo de permanencia en la tierra del Señor con sus discípulos. La experiencia que vivieron con Jesús de Nazareth a partir de su elección, acompañamiento en la instauración del Reino, dudas después de su muerte y recuperación de la fe con la resurrección y apariciones pareciera quedar truncada cuando se despide de ellos y decide acercarse a la gloria de Dios. Sin embargo Jesús les mantiene en la esperanza porque estará con ellos hasta el final de los tiempos.

¿Qué les recomienda el Señor antes de despedirse como si fuera lo más urgente y necesario que deberían realizar sin su presencia temporal en este mundo? ¿ A qué se deben dedicar una vez que han palpado por la fe su presencia resucitadora y creen incondicionalmente en Ël? ¿De qué forma pueden prolongar lo que “han visto y oído” para que la relación comprometida con Ël no fuera una especie de fuego de artificio que, aunque muy vistoso y espectacular, desapareciera pronto? El mismo Jesucristo les da la respuesta: Vayan y hagan discípulos bautizándolos en el nombre del Padre…

Y es que la Ascensión del Señor es el recuerdo gozoso de una misión que Jesús nos encomienda y que si nosotros no la llevamos a cabo, nadie nos puede sustituir: testimoniar que Jesús es el Salvador de los hombres. Jesús envió a sus discípulos a anunciar el evangelio durante su predicación. Así se “entrenaban” para prepararse adecuadamente a lo  que más tarde deberían realizar. Cuando se despide, Jesús les indica que les ha llegado “su hora”.  La misión, el anuncio del “kerigma” (la predicación del Señor) no les resultará fácil ni agradable. Sin embargo el Señor siempre les acompañará y les promete su presencia: su propio Espíritu.

El bautismo nos incorpora a la fe, nos hace Hijos de Dios y, desde la renovación permanente de sus promesas, nos llama a ser testigos de Jesucristo. Todos estamos llamados a dar testimonio del Señor. Por eso la  Ascensión es la fiesta del compromiso y de la esperanza. El compromiso de hacer presente el Reino de Dios entre nosotros, contribuyendo a la solución de los males que nos sobrepasan y testimoniando al Señor en el pequeño radio de acción de nuestro entorno de cada día. La esperanza de mantener actuante la fe de un Dios que permanece vivencialmente en medio de nosotros, da sentido a nuestro diario vivir y nos abre las puertas para que un día también “ascendamos” y gocemos con Él en la eternidad.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *