Benjamín Ramos

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CRÉDITOS
Autor: José Luis Induráin Iriarte, C.M. · Año publicación original: 1997 · Fuente: Boletín Provincial de Zaragoza.
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Hno. Benjamín Ramos

11-10-97

Las Palmas

BPZ, Noviembre 1997

El día 11 de octubre de 1997, el H° Benjamín Ramos Hernández terminaba su vida terrena en la Casa Labouré que las HHC tienen en Santa Brígida (isla de Gran Canaria). El Hermano enamorado del campo y de las abejas, el excelente futbolista, el católico (como le llamaban en la mili), el piadoso y fiel amigo de Dios, el elegante y buen mozo de ojos azules y rubio, el que llevó la enfermedad sin la más mínima queja; nos dejo silenciosamente.

Estaba en la Comunidad de Las Palmas desde septiembre de 1992, año en que regresó de Perú. Han sido cinco años de trabajo, de oración, de sufrimientos, de silencio y de ejemplo para todos.

Al incorporarse a la Comunidad de Las Palmas le hubiese gustado haber puesto, colmenas, pero la proximidad de tres Colegios y de una urbanización vecinal, lo impidieron.

Como era un entendido del campo, enseguida preparó una preciosa huerta que convirtió en un vergel; durante dos años nunca faltaron en la mesa lechugas, tomates, acelgas, ajos, cebollas; plantó varios plataneros, nísperos, higueras, y crió gallinas, conejos y codorni­ces. Era incansable. Además, llevaba meticulosamente el control de lo que producían la huerta y los animales.

Trabajaba con ganas, y se le veía contento en su isla nativa. Era fiel a la oración, a la eucaristía, a los actos de Comunidad, al rezo diario del rosario, y sumamente respe­tuoso con los Padres, y muy amante de su vocación vicenciana.

En 1994, le detectaron cáncer de pulmón y empezó la cuenta atrás. Tuvo que dejar todos los trabajos y ocupaciones; pasó dos veces por la clínica San Roque; este verano necesitó cuidados especiales y cuando en la Comunidad ya no se le pudo atender mejor, las Hijas de la Caridad lo recibieron muy gustosas el 30 de septiembre, y lo cuidaron como a un rey. Pero el Señor tenía otros planes; a los once días se lo llevó.

El H° Benjamín Ramos Hernández había nacido el 31 de marzo de 1924, en Santa María de Guía (isla de Gran Canaria) en una familia cristiana y numerosa; era el más pequeño de los hermanos y le pusieron por nombre Benjamín porque era el santo del día.

Desde muy pequeño aprendió a vivir sobriamente; se curtió en el trabajo del campo, llegando a ser un consumado agricultor. Sin cumplir los 18 años entró en el Seminario Interno de la C.M., porque quería ser misioneros paúl, como Hermano, después de un tiempo con los Padres Paúles en la entonces llamada Casa de las Rehoyas. La fecha de su vocación fue el 24 de enero de 1942. Dos años más tarde emitió los votos de la C.M. el 25 de enero de 1944. Estuvo destinado en Las Palmas-Casa de las Rehoyas (1944-46), Pamplona (1946-1949), en Hortaleza-Madrid (1949-53), en Limpias-­Santander (1953-55), en Tardajos-Burgos (1955-56), en Carabanchel-Madrid (1956­57); en 1958 salió para Perú, de donde regresó definitivamente en 1992.

La misa exequial se celebró en la capilla de la Casa Marillac, en la Casa de Espiritualidad que tienen las HHC de Canarias en Santa Brígida. Sus sobrinos llevaron el féretro por un camino surcado de naranjos, limoneros parras y rosales. Concelebraron los Padres de las comunidades de Las Palmas y de Jinámar-Telde. Hubo una gran participación de HHC y de sobrinos y resobrinos del H° Ramos. La liturgia fue sencilla, pero muy emotiva y rica en cantos. Presidió la eucaristía el Superior de la comunidad, P. José Luis Induráin, que pronuncio una breve homilía propia del momento:

«Dentro de la pena que todos sentimos en estos momentos, la despedida cristiana del cuerpo del Hº Benjamín Ramos es para nosotros que creemos en Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo y, por lo tanto, en la resurrección y en la vida eterna, una celebración de esperanza, porque ha terminado su peregrinación por este mundo y ahora descansa sereno en la paz de Dios, y es un canto a su vida de fidelidad en la Congregación de la Misión, como Misionero Paúl, en la que ha permanecido 55 años y medio. Ha muerto con 73 años y medio.

Dada su situación personal de enfermedad y ante la imposibilidad de atenderlo en la Comunidad como él se merecía, las HHC de la Casa Labouré se hicieron cargo de sus cuidados. Nadie pensaba que el desenlace final estuviese tan cerca: ha estado con ellas solamente once días. Los planes de Dios son siempre distintos a los nuestros.

El H° Benjamín Ramos terminó su vida terrena ayer, día 11 de octubre, el mes del rosario, que él rezaba todos los días; el día once es, además, una fecha señalada en la historia de la Iglesia (antes de la reforma litúrgica del Vaticano II se celebraba la maternidad de la Virgen; en 1962 tuvo lugar el comienzo del Concilio Vaticano II, tan beneficioso para la Iglesia y el mundo) y lo es también en la Comunidad a la que él pertenecía: porque era el día del cumpleaños del P.Tomás Peribáñez, con el que coincidió unos años en Perú.

La vida en este mundo la terminó sin ruido, sin agonía, silenciosamente, como ha sido toda su vida de Misionero centrada en Dios y en el trabajo que le encomendaron., y ~ también sus tres años de enfermo, en los que no se quejó de nada. Hace ya algún tiempo se dio cuenta de que el final de su vida se acercaba:

-cuando decía: «nunca imaginé que iba a verme en esta situación» (él que había sido tan fuerte) y cuando tuvo la certeza de que no mejoraba: «no me curo».

-cuando a mitad de agosto, Alexis, el joven canario que acaba de comenzar la teología dentro de nuestra Congregación le saludó y le dijo: «¿Como se encuentra, Hermano Ramos», y él le contestó con toda naturalidad: «Esperando que el Señor me  lleve «.

Y va a ser enterrado hoy, día 12 de octubre, fiesta de la Virgen del Pilar, fiesta de la 1 Hispanidad, fiesta del descubrimiento de América (1492); una fiesta que a él le traía buenos recuerdos, por sus más de treinta años en Perú.

El Pilar ha sido considerado siempre como el símbolo de la firmeza de fe de los españoles; y la fe del H° Benjamín ha sido fuerte, valiente y vivida con gran fidelidad.

Las lecturas, que hemos escuchado, nos han recordado que «en la vida y en la muerte somos del Señor «,-y que sólo los sencillos y los sabios espirituales entienden las cosas de Dios y viven con alegría y paz en el corazón y se desviven generosamente por los hermanos, por los pobres…

H° Benjamín, tú que has sido uno de ellos y que con tanto gozo has vivido como discípulo de Jesucristo y de SVP en la C.M, preséntale a Dios Padre lo que le pedías todos los días: para la Congregación, para tu Provincia y tu Comunidad: la fidelidad al espíritu vicenciano y más misioneros; -para las HHC, a las que tanto apreciabas y venerabas, abundancia de vocaciones  para que más pobres sean atendidos; para tu familia, bastante numerosa y a la que tanto has querido, que tengan trabajo del que vivan dignamente, y que se conserven unidos dirigidos siempre por la fe que han recibido de Dios.

El H° Benjamín ha terminado silenciosa, pero hermosamente a los ojos de Dios su carrera terrena. La nuestra continúa todavía. Ojalá que todos nos encontremos tan preparados como él y vivamos nuestra vocación cristiana y la específica de cada uno con la fidelidad y elegancia con las que él vivió la fe y su vocación de Hermano dentro de la C.M».

Hasta aquí la homilía. La forma de morir del Hermano Ramos ha sido envidiable en consonancia con su estilo de vida. Sus ocupaciones fueron muy humildes (cocinero, agricultor, apicultor…), pero realizadas con un gran sentido de responsabilidad en favor de sus hermanos de Comunidad y de los pobres, y grande fue también su entusiasmo misionero en los lugares donde estuvo destinado.

A los 55 años dijo adiós al fútbol activo, a los 70 dejó de trabajar y a los 73 terminó su intensa vida de misionero. Fue enterrado en el panteón que la Comunidad heredó de Dª Pino Apolinario -la gran mecenas de esta Casa-, en el nicho en el que estaba enterrado, desde 1960, el venerable y santo H° Angel Mur.

Se ha ido un buen Hermano Coadjutor y un gran amigo de Dios. Descanse en paz.

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