Hay una oración que lleva este título: Dios Innumerable. Y es que Dios es así; tan grande que no cabe en ninguna palabra, en ninguna idea, en ninguna imagen o experiencia humana, siempre limitadas (como el hoyito de san Agustín).
Ya «sabes lo que pasó en el país de los judíos cuando Juan predicaba el bautismo», ¿verdad? «Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo; porque Dios estaba con él».
Y sabes también lo que te diré al «atardecer de tu vida» (cuando pase este año y más años), lo que hicisteis a uno de estos mis pequeños, me lo habéis hecho a mí…Así que, «haz un montón de cosas en memoria mía». (¡Jo, qué listo Dios!)
Fíjate hoy de modo especial en dos expresiones: El HIJO amado y los hijos amados (nos amó hasta el extremo) + Tú vienes a mi. Nos está viniendo continuamente; no sólo en navidades. Y no olvides que «Él estará con nosotros hasta el final del mundo»…
Como el Suyo, ¿tu bautismo está siendo una realidad dinámica, renovada continuamente que te hace vivir totalmente identificado/a o inmerso/a en ÉL? (Dicen que hacer el bien es el camino).
[¡Que rollo de cura desocupado!]No me bebí demasiado champán en navidades y aún me acuerdo de ti. ¿Y tú?…: Luis Mari
Bautismo del Señor (Power Point de Luis Mª Martínez Sanjuan, C.M.)









