«Al caer de la tarde decís: Está el cielo colorado, va a hacer bueno. Por la mañana decís: Está el cielo de color triste, hoy va a haber tormenta. El aspecto del cielo sabéis interpretarlo, ¿y las señales de cada momento no sois capaces?».(Mt 16,2-3).
«Supuesto este fin, la Congregación de la Misión, atendiendo siempre al Evangelio, a los signos de los tiempos y a las peticiones más urgentes de la Iglesia, procurará abrir nuevos caminos y aplicar medios adaptados a las circunstancias de tiempo y lugar; se esforzará además por enjuiciar y ordenar las obras y ministerios, permaneciendo así en estado de renovación continua». (C 2).
La frase «signo de los tiempos» tiene resonancia evangélica. Después del uso que de ella han hecho luan XXIII, el Concilio Vaticano II y los Documentos posconciliares, ha adquirido un significado profundo, amplio, interesante. Los signos de los tiempos unas veces interpelan, otras inspiran. Pueden ser la voz de Dios.
1. «Vox temporum vox Dei».
Hoy nadie pone en duda que Dios habla por los acontecimientos y está presente en ellos. La cuestión es discernir esa presencia y el mensaje divino:
«El pueblo de Dios, movido por la fe, según la cual cree que, en medio de los acontecimientos, exigencias v deseos de que participa juntamente con los hombres de nuestro tiempo, es conducido por el Espíritu del Señor que llena el universo, se esfuerza por discernir en todas esas cosas cuáles son los signos verdaderos de su presencia y de los planes de Dios. Pues la fe lo ilumina todo con una nueva luz y manifiesta el divino propósito sobre la vocación integral del hombre, y por eso dirige la inteligencia hacia soluciones plenamente humanas». (GS 11).
2. Escrutar, interpretar, discernir.
Los signos de los tiempos interesan también a los miembros de la Congregación de la Misión para abrir nuevos caminos, valorar las obras y permanecer en el estado de renovación continua. A ella se extiende también «el deber permanente de escrutar a fondo los signos de los tiempos e interpretarlos a la luz del Evangelio de forma que, acomodándose cada generación, pueda responder a los perennes interrogantes humanos sobre el sentido de la vida presente y futura y sobre la mutua relación entre una y otra. Es necesario comprender el mundo en el que vivimos y sus esperanzas, aspiraciones, su modo de ser…». «GS 4).
En este sentido Pablo VI dijo:
«En todo el universo creado podemos encontrar señales que son como el puente que nos une con el mundo inefable del Dios escondido. Se debe concretar en el tiempo, es decir, en el curso de los acontecimientos, aquellos signos que nos puedan dar alguna noticia de la amante Providencia de Dios, o algún indicio de algo que se relacione con el Reino de Dios o su acción secreta, o con la posibilidad, disponibilidad o exigencia de una acción apostólica». (16.4.1969).
3. «Seguir el orden de la Providencia».
La situación de la Iglesia, de los pobres, de los sacerdotes, contemplada por San Vicente desde la fe, le inspiró las obras de San Vicente supo percibir la voz de Dios en los acontecimientos y ser consecuente con ella. Así le escribe al P. Le Vacher:
«Ninguna de estas obras (Congregación, misiones, ordenandos, Hijas de la Caridad, etc.) se emprendieron por nuestra cuenta y siguiendo nuestros planes, sino por Dios, que deseaba ser servido en esas ocasiones, sin que supiéramos hasta dónde íbamos a llegar». (VI 499).
Para San Vicente lo importante es seguir los pasos de la Providencia, actuar según lo que ella nos manifiesta tanto en las grandes decisiones como en el comportamiento ordinario.
- ¿Procuro enteramente, estudiar y reflexionar sobre aquellos acontecimientos que afectan a la vida de la Iglesia positiva o negativamente?
- ¿Qué signos de los tiempos son los que hoy más están afectando a la vida de la Congregación de la Misión?
Oración:
«Oh Señor, que nos has concedido la gracia de ver y pensar, la fuerza de amar y la alegría de darse, ayúdanos a saber comprender los signos de los tiempos, a discernirlos a la luz del Evangelio y de nuestra vocación para que con fidelidad plena podamos servirte a ti, a la Iglesia y a los pobres. Por Jesucristo nuestro Señor».






