Los Misioneros, proponiéndose ante todo servir los intereses de la Religión, sirven al mismo tiempo los intereses de la ciencia. Con ocasión del centésimo aniversario de la creación del Instituto de Francia, que comprende, como todos saben, las cinco Academias, se han concedido premios y condecoraciones a los hombres que señaladamente han honrado a las ciencias y las letras en estos últimos tiempos. Una de las condecoraciones de la Legión de Honor ha tocado al Sr. David, sacerdote de la Congregación de la Misión. El Sr. Evards, cuya autoridad en esta materia de tanto peso, es de todos bien conocida, proclamó no ha mucho, en una célebre reunión, al Sr. David como el modelo de intrépidos y sabios exploradores.
Esta distinción ha sorprendido sobremanera al que ha sido objeto de ella, pues nadie le había informado de nada, y si lo hubiera sospechado, con seguridad se hubiera creído en el deber de evadirla. Habiendo renunciado ya el ser promovido a la Legión de Honor hace ventiún años, y otras dos veces más, después de su vuelta de China; podía con razón suponer que nadie pensaría ya en él respecto a condecoraciones; mucho más que la muerte se ha ido llevando poco a poco a la mayor parte de los personajes de alguna influencia, con quien la ciencia le había hecho entrar en relaciones, que hacían mucha estima de sus trabajos especiales.
Habíansele encomendado estos trabajos, y él los llevó a cabo con todo primor y con esa buena disposición que inspira la inclinación natural, sin abrigar pretensiones de ningún género.
A Dios gracias, su única mira ha sido siempre la de contribuir según sus fuerzas a la gloria del Creador por medio del conocimiento de sus obras, y al ensalzamiento de la Religión por medio de los servicios hechos a la ciencia.
1.° En cuanto a estos servicios, menester es confesar que son de tal índole, que no es posible que lleguen a quedar escondidos por mucho tiempo bajo el celemín. Porque no puede menos de llamar la atención de los hombres de estudio en los países civilizados, el haber explorado vastas regiones casi desconocidas; el haber trazado y formado nuevos mapas de Geología y Geografía; haber dado a conocer con relaciones oficiales la constitución de ciertos minerales y de varias producciones en Botánica y Zoología. Como también el haber recorrido como de incógnito, por comisión científica del Gobierno francés, por cuenta del Estado y por voluntad del Superior General, millares de kilómetros y de leguas a través de China, Mongolia, Tartaria y Tibet, 6 por entre poblaciones generalmente hostiles , tomando apuntes por donde pasaba y de donde mejor convenía, y al propio tiempo mandar a quien interesaba relaciones muy circunstanciadas , al paso que reunía inmensas colecciones de aves, mamíferos, reptiles, peces, moluscos terrestres y acuáticos, insectos de todas clases, colecciones de plantas y de minerales en las que las especies, nuevas en el campo de la ciencia, se cuentan por muchos centenares y que vendrán a enriquecer nuestros Museos en una proporción verdaderamente extraordinaria. Pues todas estas cosas tarde o temprano, de buen grado y a pesar de uno, llegan a descubrirse, aun sin haber pretendido darles la menor publicidad.
2.° Así, pues, forzosamente ha sucedido que sus innumerables Memorias y escritos sobre sus viajes y los resultados de los mismos, publicados en Francia y en el extranjero, han extendido paulatinamente sus descubrimientos entre los sabios de todas las naciones dedicados al estudio de la naturaleza. Los hombres peritos en esta materia saben muy bien cuánta actividad, resolución y constancia son ne cesarias para conseguir los resultados que él ha obtenido. No era bastante sufrir con paciencia largas fatigas y privaciones de todo género, arriesgar con frecuencia su salud y exponerse a perder la vida más de una vez; sino que era preciso además contar con suficientes conocimientos generales y una penetración ad hoc , dada por la naturaleza, ó, mejor dicho, por la Providencia, y tener en su ayuda un concurso de circunstancias favorables, como él contaba en su calidad de misionero ya aclimatado, como eran los conocimientos de la lengua y costumbres del país, y el ser favorecido y ayudado por los Misioneros y cristianos de las regiones que visitaba, etc. Las dificultades de su empresa se hacían mayores por la Mala voluntad de los mandarines, quienes no veían en él más que un comisario de los europeos, encargado de darles a conocer los caminos, minas metálicas, etc. Ninguna de estas cosas se oculta a los geógrafos y naturalistas de Occidente, y estampadas están en una infinidad de obras científicas.
3.° Empero, lo que no se debe perder jamás de vista es lo mucho que el Sr. David ha trabajado en su ministerio durante los años de su permanencia en China; y esto ha sido lo que ha arruinado por completo su salud, en términos que los Superiores se vieron obligados a llamarle definitivamente a Francia. Había partido al Extremo-Oriente con intención de consagrar su vida toda a las obras conducentes a la evangelización y conversión de los infieles; pero la divina Providencia lo dispuso de otro modo, sin duda para el bien general y particular, para el cual sabe hacer servir los más débiles elementos; así como también ha permitido que sus descubrimientos hayan merecido singular aprecio, y en ocasiones, afectuosos y significativos plácemes de distinguidos sabios de Occidente, cuyas instrucciones no perdía de vista.
4.º Era natural, por consiguiente, que los profesores de nuestro grandioso establecimiento científico del Jardín de Plantas, que eran sus ordinarios corresponsales, y la mayor parte miembros del Instituto, se creyesen en el deber de dar testimonio de la estima que hacían de su mérito, solicitando condecoraciones para él, por más que apenas le conocían personalmente, como lo hubieran hecho con otro francés cualquiera. De aquí su nombramiento, en 1873 en la Academia de Ciencias, como miembro correspondiente; de aquí las dos medallas de oro de primera clase para él decretadas, sin su conocimiento, la una por el Congreso de sabios de la Sorbona, y la otra por la Sociedad de Geografía; de aquí además otros nombramientos y distinciones honoríficas, bien que no tan notorios; cosas todas que para nosotros no son más que bagatelas, pero que pueden servir de alguna utilidad, siquiera sea indirectamente, para la causa de la Religión.
5.º Para conclusión, indicaremos los principales trabajos de historia natural llevados a cabo por Sr. David.— a)Creación de todos los ejemplares de tres Museos, uno en nuestro Colegio de nobles de Savona, el segundo en Pekín, y el tercero en nuestra Casa-Madre, que se utiliza para la enseñanza de nuestros amados estudiantes. El de Pekín ha sido cedido al Emperador, satisfaciendo a sus deseos, y contribuye poderosamente a mejorar sus disposiciones respecto a nuestra Misión. El de Savona se cedió a la ciudad, si bien con la compensación debida, cuando los nuestros hubieron de dejar este Colegio, que teníamos hacía un siglo. —b) Publicación que el mismo y otros han hecho de todo lo concerniente a sus tres grandes expediciones al Imperio chino, que suministran materia para una docena de volúmenes no pequeños. — c) El haber enriquecido el Museo Nacional con millares de objetos que aún no figuraban en él, y entre los cuales se encuentran un buen número de especies y géneros nuevos y raros, descubiertos por él en el Extremo Oriente (y en la misma Siria más tarde), que se hallan descritos en obras francesas o inglesas por diversos autores o por el mismo, que los descubriera en sus penosas exploraciones.
6.° Y ya que decimos esto, no estará demás el recordar que es costumbre entre los naturalistas dedicar algunas de las especies nuevas que clasifican, a personas beneméritas de la ciencia; razón por la cual el nombre del Sr. David tiene el honor de figurar al pie de una multitud de animales grandes y pequeños. — Contando las plantas, insectos, conchas y diversos vertebrados, que han sido especificados con su nombre, se viene a formar el número tan crecido de 200, y eso que el trabajo de sus colecciones, confiado al Estado, no está aún completamente concluido…
Este es, según su verdadero punto de vista, el papel especial que la Providencia ha confiado a nuestro venerable hermano el Sr. David; nosotros debemos bendecir al Señor por todo esto, pues sus colecciones y trabajos contribuyen poderosamente para deshacer ciertas acusaciones que suelen dirigirse contra el Clero en general, y de una manera particular contra los Misioneros.
Tomado de Anales Españoles. Tomo IV. Año 1896







