Alfonso Sánchez (1930-2010)

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Author: Paulino Sáez y Alfredo Eslava · Year of first publication: 2010 · Source: Boletín Provincial de Zaragoza.
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El P. Alfonso Sánchez Lizarraga falleció el día 11 de mayo de 2010, en San Sebastián, a 1os79 años de edad y 63 de vocación. Había nacido el 14 de agosto de 1930, en Pamplona.

Conocí al P. Alfonso Sánchez en Teruel, el año 1953. Yo tenía diez años y me habían llevado a la Escuela Apostólica, nada menos que desde Ávila. El P. Alfonso llegó también ese año, de Diácono. Desde entonces tengo su imagen impresa en el lugar más noble de los agradecimientos. Recuerdo que sabía muchas matemáticas y nos enseñaba Matemáticas. Pero eso no importa ahora. Lo que importa es que como mis cortos años hacían que mi pensamiento volase continuamente hacia mi lejanísima familia, y me deshiciese en lágrimas, el P. Alfonso, con infinita paciencia y más cariño, me hizo de paño y me fue convenciendo de que se me iría pasando y estaría contento. Y así fue. Aquello es imposible olvidarlo. Es imborrable.

Coincidí con él los cuatro cursos de teología, en Salamanca, y de allí mi recuerdo se ennoblece en el trabajo, y creo que desde entonces pienso que la vida hay que justificarla, al menos, con el trabajo. Cercano y amable con los más humildes, trataba a los empleados de la huerta y de la vaquería con un respeto extraordinario. Era lo que más me impresionaba de él. Casi nunca una mala cara.

Por fin, coincidimos 15 años en el colegio de Baracaldo, en momentos muy difíciles, en los que había que intentar que las pesetas se convirtiesen en duros para poder salir al paso a tantas subidas de convenios y a tantas reformas obligatorias. Eran momentos en los que lo inmediato, en muchas ocasiones, no dejaba hacer lo importante; y la economía se convertía, sin remedio, en lo más inmediato que había que solucionar. Y allí estaba el P. Alfonso, como había estado, y volvería a estar en otros lugares, haciendo que los demás pudiésemos dedicarnos a la dirección, a la enseñanza y a la educación, a pesar de la economía. Él llevaba el peso más grande.

He convivido con él, por tanto, durante 20 años. Y he visto sus explosiones propias de las personas tímidas; pero he visto, sobre todo, su paciencia y su laboriosidad, su sencillez y su servicialidad. Un obrero más, a quien no se le cayeron nunca los anillos, a pesar de tener las manos siempre dispuestas al trabajo. Cualidades que, en el decir de otros, de otros destinos, han sido una constante en su vida.

Por todo esto, a pesar de las deficiencias humanas, te doy gracias, en mi nombre y en nombre de los muchos que hemos dependido, de alguna manera, de ti. Y estoy seguro de que nuestro Padre Dios, por todo esto, te ha acogido en su seno.

El mundo de su trabajo, por vocación y obediencia, fue siempre el de los números; de ahí que desde el año 1955, en Limpias, con muy pocas excepciones, dedicó su vida a la administración. En Limpias, en el teologado de Salamanca, en la Administración Provincial de Zaragoza, en Las Palmas, en el colegio de Baracaldo y, por último, en la Residencia de Pamplona.

Comenzó los estudios de Humanidades el año 1941, en Murguía (Alava), de donde pasó a Hortaleza (Madrid), al Seminario Interno, durante los años 46-47. Allí mismo estudió la Filosofía, desde el 47 al 50. Los estudios de teología los realizó en Cuenca, durante los años 1950 al 54. Y fue ordenado presbítero el 12 de septiembre de 1954, en Madrid.

Esos son tus números. Si en alguna cuenta te has equivocado, estoy seguro que el Juez que se equivoca siempre a nuestro favor, la habrá dejado pasar con una sonrisa comprensiva.

Descansa en paz.        Paulino Sáez López, CM

 

Recordando al P. Alfonso

Queridos amigos: Mucho me sorprendió la noticia de que nuestro amigo y hermano Alfonso Sánchez hubiera muerto. Para mí ha sido uno de los compañeros más cualificados en muchos aspectos que he tenida como estudiante y como Sacerdote Paúl. El P. Alfonso Sánchez siempre estuvo dispuesto al diálogo. Siempre estuvo dispuesto a tener una convivencia ejemplar.

Yo personalmente le conocí en los tiempos de mi estancia en Limpias, allá por el año 1955. Él de ser un magnífico profesor de Matemáticas, fue también, con sus modales, con su siempre ir bien vestido y con sus palabras verdaderamente certeras y sabias en orientarnos en nuestra vida de estudiantes, «hay que comenzar de nuevo cada día», me dijo en una de las ocasiones en que sugerí su ayuda, verdaderamente ejemplar.

Después me relacioné con él en la etapa de Salamanca. El P. Alfonso Sánchez, y puedo testificarlo con mis propios ojos, siempre andaba por la tierras de Salamanca sobrecargado de mil trabajos. Siempre estaba comprometido, como Procurador que era, en mil faenas, tratando de atender a los cientos de estudiantes. Multitud de días andaba metido en cañerías, entre calefacciones, entre árboles recién plantados… Todo un coloso, amigos. Todo un ejemplo para multitud de estudiantes y compañeros que le hemos conocido. Con mucha frecuencia fumando un cigarrillo por entre las calles del edificio, cigarrillo que tanto estaba de moda en su tiempo, y siempre con su sonrisa y con su buen hablar afectuoso y campechano. Para mí, os lo vuelvo a decir, el P. Alfonso Sánchez ha sido una auténtica mina.

En la última etapa de su vida le conocí en el colegia de Barakaldo y un poco más tarde en la Residencia de Pamplona, siempre encargado de los gastos de estas comunidades. Al estilo de la que hizo en Salamanca y en Barakaldo, en la Residencia estuvo siempre preocupado por atender lo mejor posible a los enfermos de turno y siempre con una conversación alegre y respetuoso con todos. El P. Alfonso Sánchez ha sido para mí un caballero de verdad. A sus hermanos de San Sebastián, especialmente a los que yo conocí en nuestros tiempos de Pamplona, allá por el año 1953, quisiera que llegaran estas palabras, manifestándoles la altura humana y cristina de su querido hermano.

Que el Señor Dios lo tena en su casa en compañía de tantos millones de seres humanos que han pasado por la vida sirviendo a los demás. Descanse en paz.

Alfredo Eslava

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