5º Domingo de T.O. (reflexión de Javier Balda, C.M.)

Francisco Javier Fernández ChentoHomilías y reflexiones, Año BLeave a Comment

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Author: Javier Balda, C.M. .
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Jesús no se detiene

baldaJesús transmite vida y salud, levanta y anima y sigue su camino. Busca que el regalo ofrecido comprometa al beneficiado a ponerse al servicio de la causa del Padre. Jesús busca, en su oración, escuchar la voz del Padre y sintonizar con su voluntad; busca la luz y la fuerza del Padre. En su oración sale robustecido y se pone en camino para cumplir el Pan de su Padre Dios. Ha venido a anunciar la palabra del Padre y ésta tiene que ser escuchada. Ha venido a manifestar la verdad del Padre y ésta tiene que ser conocida. Ha venido a enseñarnos el camino que conduce al Padre y éste tiene que ser señalado. Ha venido a predicar el Reino de Dios y su palabra y sus obras tienen que ser anuncio y testimonio de ese Reino al que todos estamos llamados a pertenecer y construir. Por eso, no se detiene ante su propio milagro, lo ofrece y se va. No se detiene en su oración, recibe la luz y la fuerza que necesita, baja de la montaña y se mezcla con los hombres para compartir sus penas y alegrías, sus temores y esperanzas y ofrecerles la Buena Nueva.

Escucha y no responde a las súplicas de sus apóstoles. Lo buscan y Él los deja para cumplir su misión: el anuncio del Reino. La fidelidad a la voluntad del Padre siempre será la única ley que guiará sus pasos, iluminará su palabra, alimentará su vida y dará valor y fuerza a su testimonio.

Por eso no sólo no se detiene él sino que dice a sus apóstoles: “Vamos”. Quiere que también ellos comprendan, acepten y se comprometan con su misión. Los saca del triunfalismo fácil y poco a poco los irá conduciendo con delicadeza y con amor hasta la entrega total y absoluta por la causa del Reino. Es el comienzo de un camino aceptado con mucho entusiasmo, aunque a veces con cierto desánimo, que los conducirá a una meta insospechada: la redención de la humanidad.

Por eso, Jesús nos dice hoy a ti y a mí: No te detengas en los dones recibidos. Agradece y ponte en camino. Los dones son para compartirlos. Vive en oración pero no te encierres en tu propio templo. Recibe la luz y ponte en camino siendo luz para tus hermanos. Es necesario caminar juntos hacia la cumbre de la salvación anunciando y construyendo el Reino de Dios.

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