Jesús, ¿Buena Noticia para nosotros?
Si el sectarismo impide la fraternidad, el dogmatismo es el mayor obstáculo para la verdad y el orgullo y la vanidad, los mayores impedimentos para el crecimiento del amor en nuestro corazón. La presencia de Jesús nos abre a una nueva verdad y nos conduce a aceptar el amor universal entregado preferentemente a los más pobres y despreciados de este mundo.
Nadie tiene el monopolio de Dios y de su verdad, sólo Jesús que es el mismo Dios y la Verdad revelada del Padre. Por eso la presencia de Jesús y sus palabras y su testimonio de vida urgen una decisión que se hace difícil y violenta muchas veces nuestros pensamientos, nuestra seguridad, nuestras verdades, nuestra fe y toda nuestra vida en relación con Dios y con los hombres.
Ante la presencia de Jesús y su evangelio es necesario tomar postura. Tenemos que dejar que su palabra, Verdad revelada de Dios, penetre en lo más profundo de nuestro ser, cuestione toda nuestra vida y nos comprometa con la construcción de su Reino, ese Reino que Él anuncia y quiere edificar, el reino de la paz, de la justicia, de la solidaridad y del amor entre todos los hijos de Dios.
Ante la presencia de Jesús, la Buena Noticia para los pobres, los ciegos, los cautivos, los enfermos y los marginados, no podemos permanecer indiferentes. El cristiano está llamado a ser Buena Noticia para el hombre que sufre, que llora, que no se siente ni respetado, ni valorizado, ni amado.
¿Es Cristo para ti la Buena Noticia que da sentido a tu vida? ¿Eres tú Buena Noticia para alguien? La Buena Noticia de Jesús no llegará ni se hará realidad en los corazones de nuestros hermanos mientras nosotros no la aceptemos, no nos comprometamos con ella y no nos convirtamos en Buena Noticia con nuestras palabras y nuestras obras.
No intentemos acallar la palabra del Señor. No intentemos matar la verdad de Dios. No impidamos con nuestro actuar que la Buena Nueva de Jesús llegue a los hombres. No pongamos obstáculos al amor de Dios en nuestros corazones. Dios nos llama a construir con Él su Reino. Solo así Jesús será la Buena Noticia.
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