3º Domingo de T.O. (reflexión de Pedro Guillén Goñi, C.M.)

Francisco Javier Fernández ChentoHomilías y reflexiones, Año BLeave a Comment

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Author: Pedro Guillén Goñi, C.M. .
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pedro_guillenEl tercer evangelista, Marcos, en el día de hoy escenifica a Jesús en el inicio de la instauración del Reino de Dios al comenzar su predicación. Dos son las actitudes que manifiesta para que su palabra germine y dé el fruto apetecido ya desde el inicio de la Misión: “arrepiéntanse y crean en la Buena Noticia” (Mc. 1, 15).

Efectivamente, en todo proceso inicial de seguimiento e identificación con el Maestro la conversión conlleva un análisis interior de vida para evaluarla a la luz de su Palabra, un estado de renovación permanente para superar nuestra rutina e impulsar el proceso de santificación personal y e relación con los demás cada vez más purificado, una respuesta positiva a Dios en las funciones y exigencias donde nos realizamos como cristianos, herederos de la fe bautismal que hay que ejercitarla en el día a día.

En segundo lugar, el Señor nos invita en la parte primera de este evangelio, antes de la llamada que hace a sus primeros discípulos, a “creer en la Buena Noticia”. Nos presenta una fe de discernimiento y de prioridad ante tantas ofertas distintas y, a veces, contradictorias que nos presenta la vida. La fe es el fruto del encuentro con el Dios que nos ama, apertura de corazón, generosidad de espíritu, disponibilidad, aceptación de la voluntad de Dios, incluso en situaciones difíciles.

Entendiendo la conversión y la fe desde esta perspectiva no es de extrañar que los primeros discípulos del Señor, Pedro y Andrés, Santiago y Juan, como nos narra el evangelio en su segunda parte, ante la llamada del Señor, “inmediatamente, dejaron las redes y lo siguieron” (Mc. 1, 18). ¿De qué redes tendremos que desprendernos para seguir al Señor ante una sociedad que, en ciertos momentos determinados, nos paraliza e impide ese encuentro? Buena ocasión para pensarlo a luz del ejemplo que nos dejan los primeros discípulos que siguieron al Señor.

El Señor también hoy nos sigue llamando a la conversión y a la fe. Es una llamada universal, desde siempre y para siempre. A una fe que, como nos dice Benedicto XVI en su exhortación con motivo del año dedicado a esta virtud, “crece y vive como experiencia de un amor que se recibe y se comunica como experiencia de gracia y gozo”. Y es que, efectivamente, la fe es un encuentro pero también es celebración y transmisión testimonial de lo que vivimos y creemos.

Confiarnos humildemente al misterio de Dios, fiarnos de su amor, vivir la serena y profunda alegría que surge de su seguimiento, serán algunas actitudes que se derivan del evangelio de hoy.

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