2º Domingo de T.O. (reflexión de la S.S.V.P. en Estados Unidos)

Francisco Javier Fernández ChentoHomilías y reflexiones, Año CLeave a Comment

CREDITS
Author: Sor Kieran Kneaves, H.C. · Year of first publication: 2016 · Source: Sociedad de San Vicente de Paúl, Consejo Nacional Estadounidense .
Estimated Reading Time:

Evangelio: (San Juan 2:1-11)

Celebraron una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. También fue invitado Jesús a la boda con sus discípulos. Sucedió que se terminó el vino preparado para la boda, y se quedaron sin vino. Entonces la madre de Jesús le dijo: “No tienen vino.” Jesús le respondió: “Mujer, ¿por qué te metes en mis asuntos? Aún no ha llegado mi hora.” Pero su madre dijo a los sirvientes: “hagan lo que Él les diga.”…….Después de probar el agua convertida en vino, el mayordomo llamó al novio, pues no sabía de donde provenía, a pesar de que lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua. Y él dijo: “Todo el mundo sirve al principio el vino mejor, y cuando ya todos han bebido bastante, les dan el de menos calidad; pero tú has dejado el mejor vino para el final.” Esta señal milagrosa fue la primera, y Jesús la hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en Él.

Reflexión:

Nos identificamos con la sensibilidad de Maria al notar que el vino se acababa y con la sensibilidad de Jesús queriendo mantener al milagro en secreto. El propósito del milagro, entonces, no fue el de guardar las apariencias de los novios o para traerle atención a Jesús. El propósito atraviesa algo más profundo: el milagro reveló la Gloria del Señor. La celebración matrimonial es oportunidad de epifanía y creencia. La epifanía (manifestaciones y revelaciones) de la Gloria de Jesús es señal de las persistentes propuestas de amor que Dios nos da – Dios nos revela su Gloria de muchas maneras para estar seguro que la captamos – y la profundidad del amor de Dios, tanto que estamos desposados a Él. Creencia supone un Quien, en vez de un que. Nuestros propios encuentros con Jesús en la oración, a través de otros, en la batalla diaria de vivir, son reales epifanías de la Gloria de Dios que también nos invita a responder a la divina Presencia con creencia.     (Liturgia Viviente)

Meditación Vicentina:

Las señales de la Epifanía pueden venir en muchas maneras – a través de otros en un llanto que pide ayuda, en la súplica por compañerismo de una persona solitaria, en la riza espontánea del gozo, en la belleza de la naturaleza, en el amor de familia y amistades. El reto para nosotros es de ver todo esto como revelación de la Gloria de Dios, como epifanías del amor que Dios tiene para nosotros y la oportunidad de responder en creencia. Sí, esas señales comunes y ordinarias del amor de Dios, nos rodean. Al responder a otras personas, reconociéndolas como revelaciones de Dios a nosotros, nosotros mismos nos convertimos en señales, epifanías de Dios para otros.

Discusión: (Compartan ideas sobre estas lecturas después de un momento de silencio)

¿Cuales “Epifanías del Amor de Dios” han ocurrido en tu vida?

Oración de Clausura:

Señor, gracias por todas las “Epifanías de tu Amor” en nuestras vidas,

Permítenos encontrarte en todas las señales comunes y ordinarias que nos rodean.

Señor, gracias por nuestra llamada de ser Vicentinos,

-Que seamos la “Epifanía de tu Amor” para todos los que sufren. Señor, gracias por nuestras familias y amistades,

-Permítenos compartir juntos tu esperanza y amor, tus risas y tus gozos. ¡Amén!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *