20º Domingo de T.O. (Javier Balda)

Francisco Javier Fernández ChentoHomilías y reflexiones, Año CLeave a Comment

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Author: Javier Balda, C.M. · Year of first publication: 2016.
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Tú “sí” a Cristo o al mundo

Ante el espectáculo del mundo, donde los hombres no queremos aceptar la verdad de Dios, donde el amor ha dado paso al odio entre los hombres, donde la pobreza de muchos ha engendrado la riqueza de unos pocos, donde la dignidad y los derechos del otro son pisoteados constantemente en aras de nuestra libertad, donde la filosofía del tener, del gozar y del subir a costa de quien sea ha menospreciado la del ser, la del servir y la del amar; donde la ética y la moral ya no cuentan a la hora de tomar decisiones y la conciencia han sido desterrados de la vida de muchos hombres, ante este mundo, que también es el nuestro, se presenta hoy Cristo y nos dice: “No he venido a tranquilizaros, No he venido a santificar “vuestra paz”. No he venido a traer la paz sino la división porque, desde ahora, tendrás que elegir entre la vida que el mundo te ofrece y la que Dios te presenta”.

Sí, Cristo ha colocado la muralla de la separación. Ante él nadie puede sentirse indiferente, o lo aceptamos en nuestras vidas con todas sus consecuencias o lo rechazamos; “no podemos servir a dos señores”. Con Cristo o contra Cristo, con los valores del evangelio o con los calores que nos presenta el mundo. Es el hombre el que tendrá que decidir. A un lado la verdad de Dios, al otro la verdad del mundo; a un lado la justicia como respuesta al amor de Dios, al otro la justicia como fruto del poder deshumanizante de los poderosos; a un lado los que escuchan la voz de Cristo: “bienaventurados los pobres” y la viven, al otro lado los que escuchan la voz del mundo: “bienaventurados los ricos” y la convierten en el ideal para sus vidas, a un lado los que aspiran a una muerte con resurrección, al otro los que se esfuerzan por una vida sin Vida.

Mira bien, escucha, reflexiona, descubre la vida que merece la pena vivirse. Tienes que decidirte. Cristo supo optar y por eso el mundo lo rechazó. Cristo supo vivir su elección y por eso los hombres intentaron acallarlo y lo asesinaron en una cruz. Su resurrección le dio la razón y su evangelio sigue presente interpelando y cuestionando al hombre de hoy, al hombre que eres tú y soy yo. El camino que elijas te llevará a la meta. SI caminas con Cristo en tu meta estará él, si caminas sin Cristo no esperes encontrarte en la meta con él.

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