20º Domingo de T.O. (Antonio Elduayen)

Francisco Javier Fernández ChentoHomilías y reflexiones, Año CLeave a Comment

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Author: Antonio Elduayen, C.M. · Year of first publication: 2016.
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“No he venido a traer la paz a la tierra, sino la división… He venido a prender fuego sobre la tierra, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo (su pasión y muerte), ¡y qué angustia hasta que se cumpla!…” Son frases que Jesús dice en el evangelio de hoy (Lc 12, 49-53), que están ahí, que expresan su pasión por el Reino de su Padre Dios, que responden a lo que fue profetizado sobre El cuando aún era un bebe: “este niño traerá a la gente caída o resurrección (Lc 2,34). Y que encierran lo que El tantas veces vivió y pidió vivir a sus discípulos: parresía o coraje apostólico

Son frases que deben inquietarnos y llevarnos a revisar nuestro estilo de ser y de vivir como cristianos. “Si el Reino de Dios ha de venir por la violencia -una violencia no querida por Jesús, ¡que venga ese Reino! Si lo violento de este mundo ha de salir siempre con la suya, entonces nunca se podrá hacer algo bueno. Y si los buenos han de ser disuadidos de hacer el bien porque esto provoca violencia, entonces el mal habrá triunfado para siempre”. (P.Vawter C.M.) ¡Que venga el Reino, aunque quienes no lo quieren se opongan! La no-violencia activa es parte del Evangelio, y la recomendó Jesús (Mt 5,38-42. Lc 6,27-30)

Me pregunto si como cristianos no nos hemos ablandado, edulcorado y achatado un tanto. Si no nos hemos acomodado y contemporizado demasiado según el mundo. Si no somos algo o bastante “quedados”, en expresión de Jesús al encarar a los buenos que no son astutos y valientes para el bien, como sí lo son los malos para el mal (Lc 16,8). Y si no nos falta garra, pasión, entrega interior y hacia fuera. Sólo los violentos conquistarán el cielo, dice el Señor (Mt. 11,12).

Lo que Jesús nos dice por Lucas no podemos interpretarlo sólo figurativamente -(como si el fuego del que Jesús habla fuese solo el fuego del amor, etc.), ni tampoco sólo como resultado de la provocación que origina Jesús con su modo de vida y su pasión por el bien y la verdad (en cuanto que El resulta “piedra de tropiezo”).

Lo que Jesús dice hay que entenderlo desde su vida de luchador, en lucha contra el mal hasta la muerte. Una vez más, la clave para entender lo que dicen sus labios es su vida. Hay que entenderlo también desde la invitación que nos hace a beber su cáliz y a ser bautizados con su bautismo de muerte (Mc 10,38). Así se lo planteó a Santiago y Juan, “los hijos del trueno: ¡Lo haremos dijeron ellos…! y lo hicieron. Daría la impresión de que hoy en día son muy pocos los cristianos que están dispuestos a salir y meter ruido, a “poner su carne en el asador” ¿Lo estaremos nosotros?

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