14º Domingo de T.O. (reflexión de Rosalino Dizon Reyes)

Ross Reyes DizonHomilías y reflexiones, Año ALeave a Comment

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Imagen del Dios invisible e inaccesible

Jesús es impronta del ser de Dios.  De palabra y obra, nos enseña lo que significa reflejar fielmente a Dios que nos creó a su imagen.

Ningún hombre ha visto jamás a Dios.  Tampoco podemos penetrar en la luz donde Dios habita.  Pero este invisible, inacessible y único Soberano se ha hecho visible y accessible mediante Jesús, su imagen exacta.

Es que el Verbo se ha hecho carne en la persona de Jesús.  Éste Unigénito, que es Dios y vive en union íntima con el Padre, es quien nos lo ha revelado.  De verdad, «nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».

Así­ que el Rey justo y salvador que viene cabalgando en un asno es imagen perfecta de Dios.  Y este Rey humilde que proclama paz a las naciones no es otro sino Jesús.  Él es manso y humilde de corazón.  Refleja, pues, al Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad.

Y ciertamente, el amigo de publicanos y pecadores es imagen del Dios que no abandona al pueblo de dura cerviz.  Por eso, quien ve a Jesús ve al Padre que nos perdona y nos toma como heredad suya.  Con razón nos alegramos y cantamos:  «¡Hosanna al Hijo de David!  ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!».

Huelga decir que para reflejar al que nos creó a su imagen, nos basta con reflejar a Jesús.

¿Somos imágenes verdaderas de Jesús?  O, ¿no será que reflejemos no al Tentado, sino al tentador?  El primero renuncia toda presunción, vanidad e idolatría.  El último, en cambio, codicia los reinos mundanos y nos quiere arrodillados ante el poder, la riqueza y la grandeza.

¿Sencillos, humildes, mansos, mortificados y celosos, reconocemos nosotros en oración (SV.ES IX:332-333) la imprescindibilidad de la gracia?  ¿Reflejos somos del que es imagen del Dios invisible y primogénito de los muertos?  Es decir, ¿nos descubrimos resucitados con Cristo, viviendo ahora según la carne, no según el Espí­ritu?

Además, ¿seguimos nosotros el ejemplo que nos dio Jesús?  Entregó su cuerpo y derramó su sangre por nosotros.

Señor Jesús, unidos a ti y orando también con san Vicente de Paúl (SV.ES XI:461-462), damos gracias al Padre que revela los misterios del reino a la gente sencilla.  Haz que seamos como tú, mansos y humildes de corazón, compasivos para con los tan débiles, cansados y agobiados como nosotros.

9 Julio 2017
14º Domingo de T.O. (A)
Zac 9, 9-10; Rom 8, 9. 11-13; Mt 11, 25-30

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