Richelieu, día siguiente de la Ascensión [1649]
Señorita:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
El padre Lamberto le habrá podido comunicar mi llegada a este lugar. Las visitas que tuve al día siguiente de llegar por la mañana me impidieron escribirle a tiempo para que llegara la carta al correo; luego, me ha entretenido tanto nuestra visita que todavía no he podido hablar con nuestra buena hermana; lo haré cuanto antes, si Dios quiere.
Le escribí unas letras al padre Lamberto y a la señora duquesa para agradecerle sus caballos y les expuse las razones que tengo para ir hasta Nuestra Señora de la Rose y a tres o cuatro casas que tenemos por allí; me someto de todas formas a su parecer, ya que ellos comprenden, lo mismo que usted, las necesidades de allá. El miedo de ir a caballo y a pleno sol desaparecerá con la carroza que me ha enviado.
Lo más urgente es alojar a los niños expósitos. Le he dicho a la señora duquesa las razones para ello, y no se las repetiré a usted. Podrá indicárselas ella o el padre Lamberto. Hace sólo un mes, poco más o menos. Le propuso en el fondo una reunión general de las damas, para decidir si se hace una instancia a la reina, si se organiza una colecta general, o si se presenta una solicitud al parlamento para proveer a las necesidades, en nombre de las oficialas; eso dará al asunto más importancia que si se hiciera sólo en nombre de usted; les decía que puede hacer esto el padre Lamberto, si no me pueden esperar a mí, y que luego yo haré todo lo que me ordenen.
Le he expuesto la situación de nuestras hermanas de Nantes. El señor abad de Vaux me dice que las de Angers marchan bien, por lo que doy gracias a Dios.
El padre Gautier me ha dicho que hay aquí un montón de muchachas que piden ser recibidas en la Caridad. ¡Quiera Nuestro Señor recibirnos en la suya y conservarla a usted en buena salud!
Soy en su amor su muy humilde y obediente servidor,
VICENTE DEPAUL,
i. s. d. l. m.
En nombre de Dios, señorita, no se preocupe usted por el señor baillí. ¿No ve usted el cuidado extraordinario que Nuestro Señor ha tenido con él casi sin usted? Deje obrar a su divina Majestad; el mostrará a su madre, que cuida de tantos niños, la satisfacción que de ella tiene con el cuidado que pondrá en su hijo; no podrá usted superarlo nunca en bondad. Acuérdese de lo que le he dicho en otras ocasiones de la buena y bienaventurada señora de Chantal a propósito de su difunto hijo.
Dirección: A la señorita Le Gras, París.







