Padre:
Hace más de un mes que nos comunicaron que el señor abad de Vaux debería venir a esta ciudad a principios de mayo, y que es necesario que él nombre un director para nuestras hermanas, lo cual no hará hasta que yo le haya indicado a usted todas sus propuestas, antes de marcharse él y de que se haya hecho el cambio de hermanas.
Mi escasa experiencia y capacidad me impiden hacerle ver a usted los peligros por los que veo que toda la Compañía podría ir echándose a perder, en vez de robustecerse; con frecuencia tengo los sentimientos de Agar temiendo ver morir a su hijo; pero con más razón que ella, ya que son mis pecados la causa de todos los desórdenes.
Le pido humildemente perdón por la sobrecarga de preocupaciones que le doy. Si no creyera que es ésa la voluntad de Dios, procuraría ver tranquilamente todos esos peligros. Le ruego que su caridad ponga remedio a todo y que crea que soy su muy humilde hija y obligada servidora,
L. DE M.
Dirección: Al padre Vicente.







