París, 4 de febrero de 1640
¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!
Puede usted imaginarse, aunque sin llegar a sentirla, la alegría que ha recibido mi alma, al ver su carta del 28 de enero. ¡Ay, Jesús! Señorita, doy muy complacido mil gracias a Dios de que se encuentre usted mejor, y le ruego con todo mi corazón que le devuelva las fuerzas para volver cuanto antes.
Con mucho gusto recibiremos, señorita, a ese buen gentilhombre entre los ordenandos y lo alojaremos y serviremos lo mejor que nos sea posible, acordándonos del buen señor abad de Vaux, que le ha hablado de él, y agradeciendo todos los favores que le ha concedido a usted, y a todos nosotros por medio de usted.
El padre Lamberto me indica que pensaba enviarle las hermanas de Richelieu en la carreta de la casa. Si nuestro Señor le da a usted alguna idea sobre Bárbara para directora, disponga de ella y envíe a alguna otra para reemplazarla.
Nuestras buenas hermanas de aquí están bien, gracias a Dios. Hace tres días que las confesé con gran consuelo.
Esta mañana, durante la oración, he pensado mucho en la cuestión de una casa en la Villette y he visto muchas ventajas en ello. El señor párroco ofrece su parroquia; ya veremos.
¿Qué podemos hacer con la hermana de María, de Saint-Germain, que es tartamuda? Parece buena chica; pero no sé si tiene muchos ánimos. Su buena hermana nos pide con insistencia que la admitamos.
No me dice usted nada de lo que le indicaba sobre la camilla.
Tengo que dejar la pluma para acudir a la misa que va a decirse en Nuestra Señora por la Caridad de Lorena. Adiós, señorita. Soy su muy humilde servidor.
VICENTE DEPAUL
Dirección: A la señorita Le Gras, directora de las Hijas de la Caridad, actualmente en el hospital, Angers.







