Hoy 30 de marzo [1659]1
La señora Baronesa de Mirepoy me manifestó que le gustaría mucho tomar parte en la Asamblea General2. ¿Le parece a usted bien que le mande aviso del día y del lugar, cuando lo sepa? Volví a rehusar su limosna de diez escudos, con motivo de sus Ejercicios aquí, pero a la fuerza se la dejó a una de las Hermanas, la cual se la metió en el bolsillo a su camarera, y ésta la dejó en el suelo a la puerta de la calle. Yo no estaba allí. ¿Le parece a propósito a su caridad, mi muy Honorable Padre, que le devuelva esta cantidad al mismo tiempo que le remito las reglas para que las vea y le digo lo de la asamblea?
No hemos contestado todavía al señor Abad de Vaux, cuya carta mandé a su caridad, ni al señor confesor de nuestras Hermanas de Nantes sobre las propuestas de Sor Nicolasa Haran de aumentar el número de Hermanas y nombrar una Asistenta. Espero para hacerlo las órdenes de usted, pidiéndole humildemente su santa bendición y repitiéndome, mi muy Honorable Padre, su muy humilde hija y obedientísima servidora.







