Angers
(julio de 1656)1
Señor:
Le agradezco humildemente la molestia que su caridad se ha tomado de informarse acerca de la buena Hermana2 a la que juzga usted idónea para ingresar con nosotras: la recibiremos con mucho gusto. Hemos hecho todo lo posible por escoger a dos Hermanas3 en la creencia de que son adecuadas para Angers. Le suplico, señor, tenga la bondad de advertir a Sor Cecilia cómo debe recibirlas, y a las demás la discreción que han de tener para no hablarles de sus pequeñas dificultades, unas con otras, por temor de que ello cause mala impresión a su espíritu. Tenemos que enviar a otras tres hermanas a esa región de Bretaña, dentro de poco. Le ruego humildemente, señor, me haga la caridad de decirme cuál es su opinión sobre Sor María4 y si no ve usted necesario que llamemos acá a Sor Cecilia,5 por los motivos que su caridad nos tiene ya dichos. Perdóneme, señor, la libertad que me tomo de darle tantas molestias y hágame siempre el honor de creerme en el amor de Nuestro Señor, su muy humilde y obediente servidora.
P.D. El señor Vicente le envía lo que espera usted de él.







