Luisa de Marillac, Carta 0465: Al señor Abad de Vaux

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

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Author: Luisa de Marillac .
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4 de septiembre (1654)1

Señor:

Bien veo que la necesidad de nuestras Hermanas va en aumento: un buen eclesiástico del Hospital que era uno de los confesores me lo ha escrito. Espero que el señor Vicente les hará la caridad que juzga usted necesaria. Tiene también singular interés en enviar lo más pronto que se pueda Hermanas para servir a los pobres de su hospital de Recluidos, que quiere hagamos pasar antes que cualquiera otra proposición que se nos haga, después de dos compromisos ya contraídos en dos lugares de importancia, y esto, señor, a causa del respeto y estima que tiene por el señor Obispo de Angers, además de las razones que creo le ha expuesto su caridad.

He recibido una carta de una Sor Isabel2 que no pone ni su apellido ni el lugar desde donde escribe; pero creo sin embargo que es aquella para quien me tomo la libertad de mandar a usted la respuesta, siempre que sea la que tenga el cargo de Asistenta u otro oficio así, porque a eso achaca la causa de alguna dificultad que tiene. Ese buen señor de que antes le hablo me ha dicho que ha dejado de confesarlas para mantener la paz o una mejor inteligencia. Por esta palabra podrá usted, señor, entender lo que quiere decir, y si algo urgiera, espero que su caridad, como de costumbre, pondría remedio. Mejor que nadie conoce usted sus necesidades. Si ellas saben que piden Hermanas para el hospital, es posible que esto les haga concebir el deseo de ser ellas las que se destine allá. Este motivo sería suficiente para inquietarlas. Esta costumbre de cambiarlas, que es una necesidad para la Compañía en varios casos, da lugar a que todas piensen en ello y creo, señor, que en parte es esto lo que pone en juego esa disposición a la ligereza; pero es un mal en cierto modo necesario para el gobierno. Háganos la caridad de ayudarnos con su intercesión cerca de Nuestro Señor, a conseguir de su bondad el espíritu de que tenemos necesidad para procurar su gloria, y a mí hágame el honor de creerme en su santo amor, señor, su muy humilde y obediente servidora.

  1. C. 465 Rc 4 lt 484. Carta autógrafa.
  2. Isabel Brocard (ver C. 273, n. 3).

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