7 de junio (1654)1
Señor:
Aunque sé que sus santas ocupaciones no le dejan un momento de descanso, (me impulsa a escribirle) la impaciencia que tengo por saber, directamente de usted mismo, noticias suyas y por presentarle mis humildes respetos y acatamiento como lo requieren las muchas obligaciones contraídas con su caridad que veo, señor, se ha extendido hasta Nantes, donde he sabido ha estado usted hace poco. Si es así, señor, le ruego humildemente se tome la molestia de decirme en qué estado ha encontrado usted aquella Comunidad, en otros momentos tan desolada. También me inquietan nuestras Hermanas de Angers, a causa de la enfermedad de Sor Cecilia.2
La buena señora Chevalier3 se ha resuelto, gracias a Dios, a retirarse; y por suerte ha encontrado acomodo con la señorita Lestang.4 Quiera Dios que llegue a acostumbrarse allí y se encuentre bien, como lo deseo, así como que me haga usted el honor de acordarse de nuestras necesidades ante Nuestro Señor y me crea en su santo amor, señor, su muy humilde y obediente servidora.







