Hija de la Caridad Sierva de los Pobres Enfermos del Hospital General
Angers
Hoy, 23 de mayo (1653)1
Mi querida Hermana:
Me ha proporcionado usted gran satisfacción al comunicarme sus noticias, porque el señor Du Chesne2 me había dicho que estaba usted enferma. Alabo a Dios de que se encuentre mejorada, lo mismo que Sor Micaela,3 a la que saludo juntamente con las demás hermanas. Por lo que se refiere a las jóvenes que me dice se han presentado al señor Du Chesne, si él las encuentra aptas, no tiene usted más que mandarlas. Pero fíjese, por favor, en que hay una con un defecto en un brazo, que tiene que ser un impedimento para que venga; ésta será buena ocasión para devolver la Hermana que me había usted propuesto mandar a Richelieu.
En cuanto a Sor Bárbara,4 supongo que bromea cuando dice que piensa regresar acá antes de que la obediencia la llame; dígale que me cuesta trabajo creer lo que me dice usted, y que las almas que sólo buscan a Dios no estarían en ningún sitio mejor que en Angers; si supieran lo que es estar en otros lugares, ¡cómo temerían que se las sacara de ahí!
He transmitido al señor Vicente el deseo de todas nuestras Hermanas con respecto al confesor del Jubileo, y me ha dicho que eso es libre. Dígame si es necesario que escriba yo para esto al señor Du Chesne. Suplico a la bondad de Dios que les dé a todas tales disposiciones para lucrar el Jubileo, que su misericordia se derrame abundantemente en sus almas para que queden expiadas la culpa y la pena de los pecados, y les conceda la gracia de la fortaleza para perseverar en su santo amor de tal manera que todos sus pensamientos, palabras y obras sean agradables a nuestro Señor.
Debo mucho agradecimiento al señor Abad5 y al señor Ratier6 por el honor que me hacen recordándome; les doy por ello muy humildemente las gracias así como por la caridad que siguen teniendo con ustedes. Muéstrenles su gratitud, queridas Hermanas, haciendo buen uso de sus consejos y advertencias.
Estoy muy preocupada por nuestras dos Hermanas7 de Richelieu que, según me dicen, están gravemente enfermas; les ruego que pidan por ellas y por nuestras Hermanas de Polonia que, como ustedes saben, están con la pena de la muerte del señor Lamberto.8 Me contraría se hayan perdido mis cartas; si me dice usted que no ha recibido ninguna desde la fecha que me señala, quiere decir que por lo menos dos bastante largas no han llegado a su poder, cosa que siento mucho. Sor Bárbara Angiboust pregunta con frecuencia por usted; ella continúa en Brienne y está bien de salud, a Dios gracias. Le ruego diga a Sor Isabel9 que su primo Brocard ha fallecido muy cristianamente. El señor Vicente fue a verle dos o tres veces durante su enfermedad, porque lo habíamos ingresado en un hospital de obreros10 que acaba de empezar aquí cerca, en este barrio. Les ruego encomienden esta buena obra a nuestro bondadoso Dios, para que en ella se cumpla su santísima voluntad.
Espero no se olvidan ustedes de rogar por la conservación de nuestro Muy Honorable Padre, que trabaja tanto o más que nunca y actualmente está dando una misión, aunque no deja de estar aquejado por continuas dolencias; es una Regla viva en la casa por su buen ejemplo. Bien saben que tenemos obligación de pedir a Dios por la perfección de la Compañía en general (De la Congregación de la Misión.[/note] y por la de cada uno, en especial por aquellos que sabemos ocupan puestos difíciles y arriesgados, para que nuestro buen Dios se digne sacar su gloria de todo. Hagan lo mismo, se lo ruego, por la Compañía de las Hijas de la Caridad, para que Nuestro Señor les conceda la perseverancia, y créame en su santo amor, querida Hermana, su muy humilde hermana y afectísima servidora.
P.D. Todas nuestras Hermanas la saludan y a su Comunidad, encomendándonos a las oraciones de todas ustedes, por amor de Dios.
- C. 432 Rc 3 lt 365 bis. Carta autógrafa.
- El señor Du Chesne (ver C. 166 n. 4).
- Micaela, que llegó a Angers en octubre de 1651.
- Bárbara, natural de Troyes, parece llegó a fines del año 1648.
- El señor Abad de Vaux (ver C. 16 n. 1).
- Señor Ratier (ver C. 82 n. 2).
- Francisca Carcireux y Carlota Royer (ver C. 251 n. 1 y 2).
- El señor Lamberto (ver C. 22 n. 1).
- Isabel Brocard (ver C. 273 n. 3).
- El del Santo Nombre de Jesús (ver C. 428).







