Luisa de Marillac, Carta 0395: Al señor Abad de Vaux

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

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Author: Luisa de Marillac .
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Angers

Hoy, 2 de diciembre (1651)1

Señor:

Si no fuera porque lo corriente en el mundo es que se persiga a los que no siguen sus máximas, yo no saldría de mi asombro viendo que hay quien se atreve a propalar tan negras maldades como las que se critican en personas que no buscan sino los medios de hacer que Dios sea honrado en todo. Es su divina bondad, señor, la que le da gracia para hacer buen uso de las calumnias que corren en estos tiempos. Puedo decirle que no había oído nada en absoluto, sino al contrario me han dicho que mientras se estaba haciendo cuanto se podía por dar un Obispo2 según la voluntad de Dios, que se dijo muy alto y en presencia del señor Vicente, que cuando se hablaba mal de alguien y no se encontraban pruebas ni autor, se trataba de pura calumnia. Me parece, señor, que esto está muy alejado de lo que se dice en Angers.

No dejo de pensar que el gran trabajo y agitación que tienen nuestras Hermanas por su falta de salud, podría muy bien en parte impedir que su interior no fuera tan bien reglado. Pero si ellas pudieran, señor, acostumbrarse a hacer todas sus acciones con la mira puesta en Dios y desentenderse un poco de los pensamientos que las centran demasiado en si mismas, de donde, a mi juicio, nace buena parte de sus incomprensiones y descontentos.

Siempre le estamos, señor, muy agradecidas por los cuidados que su caridad se toma por ellas, lo que nos obliga también a suplicar al divino amor sea su eterna recompensa, y a ser yo misma en ese divino amor, su muy obediente y humilde hija y servidora.

  1. C. 395 RC 4 It 480. Carta autógrafa.
  2. Monseñor Enrique Arnauld (ver C.356, n. 2). Se criticaban sus frecuentes visitas al Hospital.

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