Luisa de Marillac, Carta 0385: Al señor Abad de Vaux

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

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Author: Luisa de Marillac .
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Angers

(1651)1

Señor:

Hace mucho tiempo que voy demorando el tener el honor de escribirle, por temor a importunarle distrayéndole de sus santas ocupaciones; pero me apremia la necesidad, primero para manifestarle mi gratitud por la caridad que sigue usted ejerciendo con nuestras queridas Hermanas y por la que tan obligadas le estamos; y, además, señor, para suplicarle muy humildemente se tome la molestia de decirme si le parece absolutamente necesario que llamemos acá a Sor Margarita Moreau,2 porque la disposición en que se encuentra de no poderse vencer ni someter, me parece, señor, no sería buena para dejarla como Hermana Sirviente, y empezar así un cargo de gobierno me haría dudar mucho del resultado. Si hubiera alguna otra a la que su caridad juzgara necesario llamar acá (no por el propio testimonio o deseo de ellas, porque creo que su flaqueza les haría decir a todas que lo necesitaban), sino a juicio de usted, que podría también verlo el señor Ratier. Es posible, señor, que esto hiciera pensar a los señores Padres3 que debían aprovechar la ocasión para pedir mayor número, ya que hace tiempo que se agita esa cuestión sin que me parezca es cosa que viene de las Hermanas. Nuestras Hermanas no dejan de admirarme con todo lo que me dicen del señor Obispo de Angers,4 porque aun cuando conozco desde hace tiempo su virtud, no podía pensar llegara hasta tal punto el ejercicio que de ella hace junto a los Pobres. Dios sea eternamente bendito por las gracias que otorga a los que le temen y le aman, y El me haga digna, señor, de poder llamarme con verdad, en su santísimo amor, su muy obediente servidora y humilde hija.

  1. C. 385 Rc 4 lt 466. Carta autógrafa.
  2. Margarita Moreau (ver C. 317, n. 3). El señor Lamberto, en el informe de su visita, hace notar: «Hay una dificultad entre nuestras dos Hermanas Margarita y Cecilia (Angiboust)».
  3. Los Administradores del Hospital
  4. Monseñor Enrique Arnauld (ver C. 356, n. 2).

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