Angers
Hoy, 3 de noviembre de 16491
Señor:
La creencia en que estaba de que se encontraba usted en el campo me ha retenido bastante tiempo sin tener el honor de escribirle, de lo que le pediría humildemente perdón si no pensara al mismo tiempo en sus muchas y santas ocupaciones y en el temor de serle importuna.
No he oído hablar del señor Obispo de Angers en relación con la santa reliquia de San Mauricio2 que continúa aquí en el mismo estado en que su caridad nos encargó la mandáramos arreglar.
Nuestras Hermanas me han dicho que los señores Padres desean más Hermanas, pero ellos no nos han dicho nada todavía, por lo que le pido, humildemente, señor, haga el favor de informarse de dónde procede esta proposición y si le parece oportuno decir a esos (señores) que sería necesario se tomasen la molestia de escribir sobre ello al señor Vicente. Suplico a Dios se encuentre usted en perfecta salud, para gloria suya y bien de las almas, y con el respeto y la sumisión que le debo, soy, en su santo amor, señor, su muy obediente y humilde hija y servidora.







